miércoles, 17 de marzo de 2010

Zevran y Tzvi - Capítulo 32


Capítulo 32

La mañana llego… el amanecer nos encontró abrazados, despertamos al mundo real, teníamos que prepararnos y no había tiempo para hablar, nuestro tiempo se había consumido.
Por esa razón nos vestimos y recogimos las cuatro cosas que habíamos traído, escondimos las armas en nuestro cuerpo, no podíamos llevar las espadas cortas, eran demasiado grandes para que pudieran ser escondidas en las ropas.
Ahí a Tzvi se le ocurrió la idea de llevar una falda larga y amplia, en ella podríamos ocultar las armas. Las dagas eran fácilmente ocultables en cualquier parte del cuerpo. Ahí entraba la idea de Tzvi de llevar la falta, las espadas cortas se podían ocultar en el vuelo de la falda, ya que a ella no le hacia mucha ilusión dejar atrás sus armas favoritas.
Salimos de la posada y fuimos a una modista elfa que cosía ropa para los marineros, ella consiguió vendernos una falda que con una cinta se soltara, después Tzvi la convenció para que pusiera unas cintas en el interior de la falda donde pudiéramos enganchar las espadas, pero que a su vez fueran fácilmente desenganchadas. En un cuarto de la casa de la modista, Tzvi se vistió, se puso primero los pantalones de cuero y encima la falda con las espadas enganchadas, la pobre modista no entendía nada, pero con el oro que la habíamos dado, supo que mejor no hacer preguntas.
Después nos fuimos, Tzvi estaba impresionante con ropas femeninas, la verdad es que era la primera vez que la veía vestida así y he de reconocer que hizo girar a muchos la cabeza, no podía quitarle los ojos de encima, tampoco podía creer que hubiera tenido tanta suerte al encontrarla, pero prefiero no seguir esa línea de pensamiento, por que me lleva a otra mucho mas siniestra.
Cuando llegamos al palacio, donde se celebraba la coronación, el lugar estaba abarrotado de nobles y para nuestra gran sorpresa también había elfos, se que ve que Alistair quería dejar claro que Tzvi había muerto. Nos mezclamos con la muchedumbre y esperamos a que Alistair apareciera.
Primero hizo acto de presencia la Suma Sacerdotisa de la capilla y después Alistair, seguido de Wynne y Leliana. Alistair fue directo al centro y al fondo de la sala seguido por Wynne que se quedo un poco atrás, después se celebro todo el ritual de la coronación, cuando casi tocaba a su fin, Tzvi me miro y me dijo.
-- Es la hora Zev… hasta el final.
Me cogio de la mano y se la apreté, era todo lo que podíamos hacer en ese lugar, después la dije.
-- Si Tzvi, hasta el final.
Soltó mi mano y comenzó a andar hacia el frente de la sala, donde estaba Alistair, llego al pie de los escalones y subió por ellos, todo el mundo quedo en silencio, incluso la sacerdotisa que estaba hablando en ese momento.
-- Mis felicitaciones Majestad.
La cara de Alistair se transformo al ver a Tzvi delante de él.
-- Tzvi… Tzvi… ¿Cómo estas viva?
Tzvi se ríe…
-- Si majestad aunque no gracias a tus cuidados, así que no veo como me vas a enterrar.
En ese momento se escucha un gruñido en la sala y veo a Oghrem y a Sten venir a la carrera a ponerse a nuestro lado.
-- Pero… pero Wynne afirmo… dijo que… estabas…
-- ¿Wynne? Si Alistair tu gran defecto es que siempre escuchas a las personas equivocadas. Te hice Rey, pero no veo como puedes reinar, si no sabes quien realmente dice la verdad y quien te miente. Pero creo que ha llegado el momento de las verdades Alistair, de las verdades para todos… por que no creo que a estos Arls, les guste que les hayas mentido diciendo que había muerto, cuando no tenías ni mi cuerpo.
-- Pero Riordan dijo…
-- Si y estuve muy cerca de morir, pero gracias a mis compañeros Oghrem, Sten, pero sobretodo a Zevran y a la magia sanadora de una Custodia Dalishana conseguí vivir y aquí estoy… para hacer justicia. No olvido Alistair, que me juraste por tu dios, que respetarías la vida de Zev, si moría al matar al Archidemonio y no cumpliste tu juramento.
Alistair grita.
-- Guardias.
Tzvi sin inmutarse le responde.
-- ¿Alistair… te crees mas grande que Loghain? ¿Crees que tienes mas valor que él? ¿Ya no recuerdas cuando lo vencí en esta misma sala?
Se adelanta Eammon y dice.
-- Pero entonces tenias nuestro apoyo elfa…
Tzvi se ríe
-- Apoyo… querrás decir que estaba haciendo lo que vosotros queríais, poner en el trono a Alistair, pero quien lucho en duelo contra Loghain fui yo, y Loghain me entrego a mí el gobierno de Feraldan. Además si alguien le preguntas quien saco a Feraldan de la Ruina… no fue Alistair y su corona, ni tú tampoco Eammon, vosotros dos pretendisteis que muriera así dar toda la gloria a Alistair. El ejercito de enanos, magos y elfos, lo reclutamos Zevran, Sten, Oghrem y yo... nadie más. Tu Alistair tenias demasiadas lagrimas por todo, tu jamás quisiste ser el líder, dejaste que lo fuera yo, incluso te alegraste cuando fui yo la que mato al Archidemonio, incluso a Loghain tuve que ser yo quien lo venciera. ¿Y ahora que? Vas a mandar a la guardia para que nos mate, por que no nos vamos a entregar pacíficamente. Así es como me vas a pagar, después de haberte salvado la vida mil veces desde Ostagar, tú decides Alistair. Por que nosotros hemos venido a hacer justicia.
La mirada de Alistair se dirige a donde esta Wynne.
-- ¿Wynne que hago?
Tzvi se gira lentamente hacia donde esta Wynne, mientras esta comienza andar hacia donde estamos, en su cara hay una mascara que no reconozco, una mascara de odio y venganza. Según se va acercando a donde estamos, su semblante va pasando por varias formas, al principio pensé que era mi imaginación que me estaba jugando una mala pasada, pero de pronto se aclararon muchos acontecimientos ocurridos. Wynne para consternación de nobles e invitados se transformo en un Demonio, el demonio de la ambición delante de todos y ataco a Tzvi.
Tzvi se arranco la falda y desprendió las espadas en un solo movimiento, me lanzo una de las espadas y saco una daga, se lanzo contra el demonio en lo que se había convertido Wynne, yo fui a su lado para atacarlo. Intento el mismo truco que había hecho el demonio de la pereza en la torre, pero en esta ocasión fue distinto, Tzvi se alzo del suelo y lo bloqueo, no demasiado tiempo, pero el suficiente como para poder atacarlo y conseguir que no fuera capaz de dominarnos. Los guardias que había en la sala estaban desorientados, pues Alistair estaba inconsciente en ese momento, fue el hermano de Eammon el que reacciono, siempre me pareció el más competente de los dos hermanos y la mejor persona.
Le quito una espada a un guardia que miraba la escena, totalmente ido y se lanzo ayudarnos, Oghrem hizo otro tanto y Sten se fue a por el demonio con las manos vacías, cuando conseguimos vencerlo, estábamos todos heridos y muy cansados.
Me apoye en Tzvi al terminar la batalla, estaba bastante herido, la mire y me miro con preocupación, me sujeto y me dijo.
-- ¿Zev, estas bien cariño? Apóyate en mi, no te preocupes.
-- Si Tzvi, tranquila, estoy bien, sigue adelante.
Eammon y Leliana se arrodillaron junto a Alistair que ahora parecía que estaba recuperando la conciencia. Mientras que Tzvi dice.
-- ¿Bueno, tenemos que continuar luchando? O esta claro lo que ha ocurrido desde hace meses. Una de las cosas que aprendí en la torre de los magos, es que los templarios son muy vulnerables a las influencias de los demonios, es curioso que a los magos se les encierre por que atraen a las abominaciones y a los demonios, mientras que los templarios son respetados por todos, pero ellos son tan vulnerables a sus influencias como los magos, con la diferencia de que los magos… si saben que son vulnerables y los templarios no.
A Bann Teagan, que es el hermano de Eammon, le atendieron de inmediato a nosotros cuatro nos dejaron aparte, las miradas eran de desconfianza y algunas hostiles abiertamente.
Nos adelantamos un poco para acercarnos a Alistair, este aun seguía recuperándose y lloriqueando en el hombro de Leliana, pensé, este desde luego no ha perdido el tiempo, pero mejor así.
Después Tzvi añade.
-- Bueno avisar cuando se pueda levantar, nosotros vamos a curarnos las heridas. – pero cuando Tzvi se giro para irnos, un grupo de guardias nos cerro el paso, me miro y la mire, los dos sabíamos que significaba – Hasta el final.
-- Si mi amor, hasta el final.
Nos separamos un poco y sacamos las armas, en ese momento grito Teagan.
-- No parar… basta. Aquí hoy han pasado muchas cosas, cosas que deben ser discutidas por la asamblea, el resto de los invitados deben dejar la sala.
Tzvi dijo que no podíamos quedarnos ya que necesitábamos sanación, al poco tiempo apareció una maga joven que nos sano a los cuatro.
Después todos comenzaron hablar, incluso Alistair se unió a la discusión, tardaron unas dos horas en llegar a un acuerdo. Alistair se escudo en el hecho de que había estado dominado por Wynne desde el principio, digo que se escudo, por que realmente lo uso de excusa para todo, lo que había hecho, pero si bien los nobles se lo creyeron, ni Tzvi, ni Oghrem y mucho menos Sten, le creímos, habíamos visto demasiado bien, como actuaba y sabíamos que no podía haber estado todo el rato bajo su influencia.
Pero al final conseguimos, que se reconociera lo que Tzvi había hecho, y le quisieron dar tierras y un titulo, pero Tzvi declino. Dijo que prefería que se hiciera justicia, que se nombrara a un Bann para que defendiera la elferia en la gran asamblea y que ella recomendaba que fuera Shiani, eso provoco más de un revuelo, pero nadie se atrevió a decir nada. Después consiguió que se le dieran tierras a los elfos Dalishanos, para terminar de retorcerles los brazos, consiguió que se lo dieran todo por escrito, con lo que se aseguraba que no hubiera futuros olvidos.
Para terminar llamaron a los Custodios Dalishanos y a Shiani, tardaron algunos días en poder volver a reunirse, pero Tzvi en persona les dio los tratados y a Shiani la entrego su nuevo cargo.
Al término de la tercera semana, Tzvi y yo abandonamos la ciudad de Denerim, después de despedirnos de todos, familiares de Tzvi, Oghrem que se quedaba en Denerim y Sten que partía hacia su patria. Después de tantas despedidas, nos fuimos, todos creían que íbamos hacia el fuerte de los guardias grises, pero no teníamos ninguna intención de quedarnos en un sitio donde nos pudieran encontrar.
Quería que investigáramos una forma para evitar el final terrible, que ahora se que nos aguarda, por que no voy a dejarla sola, si cuando llegue el día de la vuelta a las pesadillas, si ese día llega, iré con ella y moriremos juntos.
Pero tenemos treinta años para encontrar una forma de evitarlo y tenemos treinta años para ser felices, algo que el día en que la embosque no hubiera creído posible.

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Siempre odie las despedidas, fue duro despedirme de mi padre y de Shiani, pero les prometí a los dos, que les mantendría informados de donde andábamos, pero que nos iríamos lejos, a Sten le deseamos una feliz vuelta a casa y a Oghrem le dijimos, que algún día sabría de nosotros, pero que al quedarse cerca de la corte, era mas seguro que no supiera donde íbamos.
Zev y yo teníamos muchos planes, el quería intentar investigar el final que me esperaba para evitarlo y yo quería terminar con la amenaza que los cuervos representaban para él. Pero los dos estábamos de acuerdo en que hiciéramos lo que decidiéramos, estaríamos juntos hasta el final, fuera el que fuera, que el destino nos tuviera reservado.
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No diré que es el final, por que esa pareja tiene demasiadas ideas en la cabeza, pero de momento, solo diré, que partieron juntos hacia el futuro.

Leah Abraham
@Jayelet

Zevran y Tzvi - Capítulo 31


Capítulo 31

Cuando llegamos a Denerim, al día siguiente se celebraría la coronación de Alistair y mi “funeral”… cuando nos enteramos, no dábamos crédito a la desfachatez de Alistair y los nobles de Feraldan. Tzvi se quedo mirándome y luego empezó a reír, el mercader no entendía nada.
-- Así que mi querido compañero guardia gris me va a enterrar, pues tendrá que matarme, ya que aun no estoy muerta. Creo que vamos a esperar a mañana para ir a ver a nuestro ilustre compañero, será divertido ver como se desenvuelve como Rey en un funeral inexistente.
Miro a Tzvi y la digo.
-- No creo que sea muy sabio aparecer en medio de la sala cuando lo vayan a coronar. Posiblemente te detenga o mejor dicho nos detenga.
-- Dudo que se atreva hacer tal cosa Zev, piensa algo, todos los nobles de Feraldan saben que, que fui yo quien detuvo la Ruina y quien le convertí en Rey, por mucho que quieran encubrirlo por que es humano, no pueden enterrarme si estoy viva y ¿Qué pensaran esos Arl de su querido Rey si les ha mentido tan descaradamente?
-- Creo que deberíamos mandar un mensaje a Sten y Oghrem, se alegraran de saber que sigues viva.
-- Si deberíamos, pero no tengo ni idea de donde pueden estar, ¿alguna idea? – Después añade - Bueno pues vamos a preparar la entrada a la sala de la coronación, necesitamos invitaciones y se quien es el que nos las va a conseguir, por un precio razonable por supuesto, después buscaremos una posada en la que pasar la noche, si te parece bien. Me imagino que Oghrem y Sten estarán mañana en la coronación, al fin y al cabo trabajaron tanto para conseguirlo.
-- Una posada, eso suena bien… ¿una sola habitación?
-- Por supuesto – me sonríe - ¿o es que ha cambiado algo?
La sonrió y la saco la lengua.
-- ¿Tengo que volver a seducirte?
-- Lo haces cada vez que me miras – se ríe – Realmente te he echado de menos, esos Aravel están muy bien, pero… demasiado habitados. Vamos a terminar los preparativos y a buscar una posada que no haya ardido.
Me coge de la mano y la besa, la acaricio el pelo.
-- Vamos Tzvi, que tenemos facilidad para meternos en problemas.
-- Si no fuera así, nos aburriríamos seguro. Aunque por una vez en la vida, me gustaría tomarme un largo descanso y… practicar.
-- ¿Practicar?
-- Si practicar… - me sonríe y me empuja juguetona – o tengo que decirte todas las palabras.
-- Si por que me encanta como te ruborizas.
Fuimos a ver a un picaruelo de los muelles y el nos consiguió dos invitaciones a muy buen precio, no entendía para que dos elfos querían ir a la coronación, pero Tzvi le corto y le dijo que no era asunto suyo. Después encontramos una posada que no era tan tranquila como la otra, pero no estaba mal, estaba en los muelles y casi toda la clientela eran marinos y mercenarios, por lo que no corríamos el riesgo de que nadie nos reconociera o mejor dicho reconocieran a Tzvi.
Cuando llegamos a la habitación y soltamos todas las cosas, Tzvi atranco la puerta con una silla que había, puse una trampa venenosa en la puerta y esta quedo totalmente asegurada, si intentaban entrar tendrían algunas sorpresas.
-- Bueno no es como la posada del acantilado, pero tendrá que servir, aquella era bonita, lastima que la quemaran los engendros. Todavía recuerdo haber mirado hacia ella, cuando estábamos luchando en la puerta. Pero mejor dejar el tema.
-- Yo hice lo mismo, no pude evitar mirar en esa dirección. No, creo que deberíamos hablar de todo lo que hemos pasado.
-- El problema es que aun no se ha terminado Zev, no se que ocurrirá mañana, pero será difícil hacer entrar en razón a los nobles. Pero no adelantemos acontecimientos, cada cosa en su momento, ¿te parece bien?
-- Tzvi, no puedo volver a pasar por lo mismo que he pasado en las últimas semanas, sabes que nunca me he quejado de mi pasado, hay cosas que es mejor dejar que el tiempo haga su trabajo. Pero no puedo volver a estar tan cerca de perderte, por eso te pido que reconsideres ir mañana a la coronación.
La abrazo y la beso tiernamente.
-- Lo se Zev… no quiero ponerte en peligro, ni que me pase nada, lo ultimo que quiero es separarme de ti, sea de la manera que sea. ¿Pero que alternativas tenemos? Sino vamos y le hacemos frente, Alistair puede usar mi supuesta “muerte” en contra de los Dalishanos, en contra de los elfos de la elferia, incluso puede ir contra mi padre, no lo se, realmente no se que es mejor hacer, pero no puedo abandonar a toda esa gente, no me lo podría perdonar. Lo siento Zev, jamás quise hacerte daño, y creo que te lo estoy haciendo.
-- No Tzvi, eso es lo que me gusta de ti, que das sin considerarte a ti misma, esperaremos que salga lo mejor posible y aprovechemos el tiempo que tenemos para pasarlo bien.
La beso y comienzo a desnudarla lentamente… hicimos el amor lentamente, pausadamente, nos vamos perdiendo el uno en los brazos del otro, hasta que terminamos siendo uno.
Mañana… será otro día.

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No tengo mucha experiencia con amantes, realmente cuando estuve la primera vez con Zev, solo había estado con Alistair, pero si pude notar la gran diferencia que existía entre ellos dos.
Entre Zev y yo siempre había habido una atracción casi instantánea y natural, no podía evitar tocarle si estaba cerca de mi y también le pasaba a Zev, incluso al principio que no quería romper mi relación con Alistair, no podía evitarlo, me atraía como si fuera un imán, las primeras veces que me beso, me dejo sin fuerzas, solo pensaba en que quería mas.
Nunca me había ocurrido algo semejante con Alistair, ni con nadie, con Alistair fue mas una aceptación de la situación llena de tensión tan terrible que estábamos viviendo, pero nunca fue una atracción salvaje. Cuando tuve sexo con Alistair, y no diré que hice el amor, por que seria mentira, fue suave, agradable, pero insuficiente y no fue por falta de experiencia, yo tampoco tenia experiencia, fue por que no daba, esperaba recibir sin dar nada, no se entregaba a si mismo, solo esperaba que me entregara a él, algo que no pude hacer.
Quizás fui yo quien fallo en esa relación, muy tarde me di cuenta que mi desconfianza, resquemor y odio hacia los humanos, hacia que estuviera siempre en guardia con respecto a Alistair. Reconozco que no soy un angelito, como le había reconocido a Ignacio hace tiempo, pero si hubiera encontrado en Alistair, una personalidad mas entregada en actos, que en palabras, quizás las cosas hubieran sido distintas, solo quizás.
Cuando hice el amor con Zev, fue increíble, no solo por la atracción y la conexión que habíamos tenido siempre, ni tampoco por la experiencia que tenia Zev en ese terreno, no fue por eso. Fue por que Zev, da, se entrega totalmente, creo que al no haber tenido otro tipo de relación en su vida, él entrega en el sexo todo aquello, que no sabe como expresar en palabras. Realmente lo que mas me enseño de hacer el amor con Zev fue la entrega, me enseño a entregarme totalmente, y no creo que haya una palabra para definir lo que siento por Zev.
Espero que después de mañana, podamos marcharnos de Denerim, hacia nuestro futuro, pero si no es así, lucharemos posiblemente hasta el final y moriremos juntos, no lo hemos hablado, pero se que Zev lo piensa igual que yo.
Cuando entremos en el palacio y en la sala de coronación, no habrá vuelta atrás, no habrá retirada, venceremos o morimos juntos.
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Zevran y Tzvi - Capítulo 30


Capítulo 30

Durante los primeros días dormía a intervalos muy largos, cuando no podía mas dormitaba hasta que mi miedo a perder a Tzvi me despertaba, por mas que Marethari intentara convencerme que si iba a ocurrir lo peor me despertaría, no podía dormirme, no por que desconfiara de ella, sino por que no quería perderme ni un segundo de poder estar con Tzvi.
Shiani venia a traerme la comida, ya que me negué a abandonar el Aravel para ir a comer, después del segundo día la piel de Tzvi fue mejorando visiblemente, las ampollas se habían reducido, pero la temperatura de su cuerpo seguía muy alta, así que me sentaba en el suelo al lado de su cama o compartía su cama y esperaba a que mejorara, soy optimista que lo vamos hacer, al termino de la semana su piel se veía limpia de ampollas y Marethari me seguro que el peligro de que muriera había pasado, que solo era cuestión de poco tiempo que despertara casi recuperada.
Nos trasladaron a un Aravel que compartíamos con una pareja de cazadores, también estaba Shiani en el mismo Aravel, pero la Custodia venia varias veces al día para volver cuidar y sanar a Tzvi.
Se despertó la mañana del sétimo día, cuando volví a ver sus ojos, pensé que moriría de alegría, estaba totalmente desorientada y muy débil, apenas habíamos podido darla de comer, beber si, pues la Custodia había conseguido que bebiera agua y algo de caldo, pero no comida. La acaricie la mejilla y la sonreí.
-- ¿Qué tal estas Tzvi?
-- Ahora que te veo, Bien – intenta sonreírme – Tienes agua, tengo sed, ¿Dónde estamos? – su voz suena ronca.
Le acerco el agua y la ayudo a incorporarse para que pueda beber.
-- Estamos en un Aravel del clan de la Custodia Marethari, tranquila estas entre amigos.
Intenta levantar la mano para ponerla en mi mejilla y apenas tiene fuerza para hacerlo, así que me acerco más a ella, cojo su mano y la pongo sobre mi mejilla, sonriéndola.
-- ¿Estas bien Zev? He pasado mucho miedo por ti.
-- Estoy bien, pero mejor no hablemos de miedo por favor, estas recuperándote, así que descansa. Vuelve a dormir mi amor o quieres que te traiga algo de comer, ¿te apetece comer algo?
-- No Zev, no tengo hambre, quiero abrazarte si pudiera.
Me acuesto a su lado y me abraza, la abrazo a mi vez, a los pocos minutos se ha vuelto a dormir, acariciándola la cara me duermo a su lado abrazados y por primera vez en muchos días duermo, hasta que Shiani me despierta para que coma, cuando me voy a levantar Tzvi despierta y me mira, mira también a Shiani.
-- Zev… ¿Shiani estas bien…?
La interrumpo y le digo.
-- Voy a buscar a la Custodia Marethari, ahora vuelvo.
Shiani la mira y luego me mira y sonríe.
-- Si estoy bien Tzvi… solo tú puedes salir de las garras de la muerte preguntando a otros si están bien. Aunque tu compañero lo ha pasado muy mal, realmente mal, bueno la verdad es que todos temíamos por ti, pero el que siempre ha estado ahí esperando y velando por ti ha sido Zev.
-- Si lo se, le he sentido siempre a mi lado. Zev siempre ha estado a mi lado, en todos los momentos, desde que nos conocimos.
Salgo del Aravel y me pierdo la conversación que tenia Shiani con Tzvi, pero tengo que ir a buscar a la Custodia, voy a su Aravel y le digo.
-- Custodia, Tzvi ha despertado, creo que podría comer algo.
-- Si, puede comer algo de sopa, ahora voy a verla.
Paso otras dos semanas hasta que Tzvi pudo salir del Aravel totalmente recuperada, me parecía un milagro cuando la vi de pie fuera del Aravel. Volvía a ser ella otra vez sin duda, me había hecho contarle todo lo que había sucedido desde la muerte del Archidemonio hasta el momento en que despertó, evite contarle lo que había sucedido en casa del Arl Eammon en Denerim, pero me imagino que Shiani se lo contó, por que ya lo sabia.
Shiani también había recogido las armas y la mochila de Tzvi, junto con mis armas, es curioso lo practica que es, en un momento en que no podía haber pensado nada, Shiani había pensado en todo lo que necesitaríamos si Tzvi se reponía, así que había cogido todo mientras yo iba con Tzvi en brazos. Aunque la armadura de Tzvi había quedado totalmente destruida, los cazadores la proporcionaron una.
-- Zev tenemos que hablar con la custodia y tengo que volver a Denerim, esto no puede quedar así.
-- No vuelvas Tzvi por favor, Alistair es el rey ahora y nos odia.
-- Lo se mi amor, se que nos odia, pero sino vuelvo, lo puede pagar con mi padre y con la elferia, debo volver y hacerle frente. No te diré, que no vengas conmigo, por que se que vas a insistir.
-- Por supuesto que iré contigo, iré contigo al fin del mundo, ya lo sabes.
-- Quiero despedirme de Shiani y de la custodia Marethari, después partiremos.
-- Cuando quieras, te sigo ya lo sabes.
Las despedidas fueron muy emotivas sobretodo la de Shiani, pero al final partimos hacia Denerim esa misma mañana. Hubiera deseado poder persuadirla de que no lo hiciera, pero sabía que su decisión era correcta.

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Shiani me había contado lo que había ocurrido entre Alistair y Zev, cuando intentaron sacarme de la casa del Arl en Denerim, sabía que Zev se había ofrecido a Alistair para que me dejaran marchar con la custodia y que este había querido torturar y matar a Zev.
No podía dejarlo así, primero por que no tenia ningún derecho hacer lo que hizo, segundo por que no podía permitir que tomara represalias contra los elfos Dalishanos, que eran los que me habían sacado de la casa, tercero por que su cólera podía caer sobre la elferia y tampoco podía permitirlo.
Debía volver y ponerle en su sitio, sobretodo dejarle claro que estaba viva y que si intentaba cualquier cosa moriría.
Las semanas que habíamos pasado con el Clan de la custodia Marethari había sido un sueño, pero había que despertar, quizás hubiera la posibilidad de que pudiéramos volver, pero no me hacia muchas ilusiones iba a enfrentarme al Rey de Feraldan.

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Zevran y Tzvi - Capítulo 29


Capítulo 29


Tardamos una hora en llegar al Aravel de la custodia, allí la deposite encima de una cama y espere a que Marethari se decidiera hablar. Lo primero que hizo fue hablar a uno de los cazadores.
-- Da’lhen avisa al clan, abandonaremos la ciudad hoy mismo, preparar a las hallas, nos iremos, no me fió de ese humano. El bosque de bracilia esta cerca, una vez nos adentremos en él, no serán capaces de encontrarnos. Mandar mensajeros a los demás clanes, para que sepan lo ocurrido y que puedan obrar en consecuencia.
“Mientras me ocupo de Tzvi, vosotros dos podíais ayudar al clan a prepararse para la partida, así os distraeréis. Zevran fue muy valiente lo que hiciste, ese humano te odia intensamente y quiere tu vida, pero no entendiste una cosa importante Zevran, si tu te hubieras entregado, Tzvi no habría sobrevivido, ella se mantiene luchando con el intenso dolor, por que tu estas a su lado, por que estas vivo, si ese humano te hubiera llevado, ella habría muerto, no habría habido ninguna posibilidad de sanarla, por que ella habría dejado de luchar. Así que vuelve cuando todo este listo para la marcha.
Miro a Tzvi y luego vuelvo a mirar a la Custodia, no quiero dejar a Tzvi.
-- Ves Zevran, ella estará bien, te lo prometo y a ti te vendrá bien comer algo y hacer algo distinto, te ayudara a tranquilizarte.
Siento que Shiani me coge de la mano y tira de ella. La sigo, no tengo muchas fuerzas para seguir discutiendo. Además es difícil discutir con alguien que su sola presencia hace que una docena de guardias armados se comporten como corderitos. Al salir del Aravel, le digo a Shiani.
-- Shiani si quieres volver a Denerim creo que es el momento, después te será mucho mas difícil volver, estoy seguro que Alistair no sabe ni quien eres.
Me mira y sonríe.
-- No, creo que he tenido bastante de humanos para tres vidas, creo que seguiré el ejemplo de mi prima. Además esa Custodia me ha caído bien. Lo que tu hiciste en esa casa, me congelo el alma, pensé que te llevarían con ellos.
-- Habría ido con ellos, si con ello hubiera conseguido sacar a Tzvi de esa casa.
-- La amas mucho y ella te ama a ti, de lo contrario jamás te habría dado ese colgante.
-- No lo se Shiani, nadie me enseño amar, se que lo que siento por ella es muy fuerte. ¿Conoces la historia del colgante?
-- Como lo quieras llamar es lo de menos, Zev. No se mas de lo que Tzvi sabe, pertenecía a su madre y ha estado en la familia materna de Tzvi durante generaciones, otra cosa no se. Si te lo dio, es por que tú eres el siguiente que debe llevarlo, por lo que deduzco que siente un gran amor por ti.
-- ¿Sois realmente primas?
-- Si lo somos, por parte paterna, no se donde su padre conoció a su madre. Por lo que se, su madre era igual a Tzvi, intrépida, picara y amaba la libertad. Cuando asesinaron a la madre de Tzvi, esta tenia solo 15 años, se lo tomo tan mal que desapareció durante mas de un mes, nadie supo donde estuvo o lo que hizo, su padre lo paso realmente mal durante ese mes, por eso insistió algunos años después en que se casara, tenia miedo que le ocurriera a Tzvi lo mismo que le paso a su madre. Sospecho que Tzvi, cazo a los humanos que asesinaron a su madre, pero no podría decirlo, por que no lo se, siempre se negó hablar de esa época. Con respecto a la boda, bueno ya sabes lo que ocurrió.
-- No necesitas hablar e ello, Shiani. Algunas cicatrices tardan mucho tiempo en curarse, lo se por experiencia.
Habíamos estado ayudando a recoger y atar las cosas sueltas que había en el campamento, no era un gran trabajo, solo recogerlas y atarlas a los Aravel, después algunos de los cazadores nos invitaron a cenar con ellos, yo decline la oferta, pero Shiani y un cazador insistieron para que fuera a comer, así que les hice caso, aunque comí poco y muy rápido, me despedí de ellos y me fui al Aravel de la Custodia, quería saber como estaba Tzvi.
Entre en el Aravel y me senté en el suelo y cogí la mano de Tzvi, sentir a Tzvi a mi lado hizo que me relajara, había conseguido encontrar ayuda, ahora había que tener paciencia hasta que la Custodia decidiera hablar.
Me mira y me sonríe.
-- Da’lhen deberías dormir un poco, acuéstate si quieres a su lado, hay sitio, pero no te arrimes demasiado a ella, las ampollas que tiene en la piel son sumamente sensibles al calor. Tú también estuviste en la batalla contra el Archidemonio y también estas herido, déjame que mire esos cortes y esas heridas, después puedes tumbarte a su lado.
-- No es nada Custodia, reserva todo lo que tengas para ella. Por favor, no necesito curación.
-- No la vas hacer muy feliz, si cuando sane se encuentra que te ha perdido, ven déjame curarte con hierbas, así no tendré que usar magia en ti.
Me limpio rápidamente todas las heridas y me puso emplastes, con manos muy hábiles, tanto que no note ningún tipo de dolor.
-- Ahora Da’lhen acuéstate a su lado, sino quieres dormir no lo hagas. – me sonríe, sabe que en el momento que me recueste me dormiré de puro cansancio.
-- Custodia Marethari, voy a decirte algo que no se si debería, pero quizás te ayude a curarla. Hace unos días, mientras hacíamos el amor, descubrimos que ella tenía poderes mágicos latentes que se despertaron. No se si eso puede ayudarte en algo, pero creo que debías saberlo.
-- Eso explica algunas cosas, si es mejor que lo sepa. Ahora túmbate y relájate, anda que yo cuidare de los dos.
Me acosté en el lado de la pare del Aravel, le cogí la mano a Tzvi, tuve cuidado para no hacerla daño, sentir su presencia, fue todo lo que necesite para quedarme dormido.

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Cuando volví a sentir el mundo que me rodeaba, no note la presencia de Zev a mi lado, eso me asusto, no sabría decir el por que pero presentía que había problemas o que Zev tenia problemas. También sentí la presencia de otro ser, no podía identificarlo pero su presencia era tranquilizadora, aun así seguí buscando la presencia de Zev, el dolor también se había ido deteniendo, pensé que me había muerto o me estaba muriendo, pero esa presencia desconocida me aseguro que todo estaba bien, que Zev volvería pronto, que no tenia de que preocuparme.
Me di cuenta que podía comunicarme con esa presencia, aunque era una comunicación muy básica, pues sin palabras había conceptos que no sabia como preguntarlos, pero intente preguntar si Zev tenia algún problema, la presencia me aseguro que no había ningún problema y que no debía de preocuparme. Le pregunte si me estaba muriendo a lo que la presencia me respondió, que estaba gravemente herida y que si había muchas posibilidades de que muriera, intente decirle que no tenia miedo a la muerte, pero si temía por el futuro de Zev, creo que no conseguí explicarme en ese estado, todo lo bien que hubiera querido, por que solo me respondió, que intentaría sanarme.
Tiempo después, no sabría decir cuanto o cuando, sentí la mano de Zev coger mi mano, sentí su cuerpo cerca del mió y eso me tranquilizo, incluso sentí sus pensamientos en mi mente, era extraño por que nunca había sentido nada así, pero podía entender los pensamientos que emanaban de él antes de que se durmiera. Zev pensó que si yo tenía que morir, él quería morir conmigo. Intente seguirlo al velo para poder reconfortarlo, pero la presencia me advirtió que no lo intentara, que no intentara viajar al velo, por que mi cuerpo estaba demasiado débil y podría morir al internarme en el velo, así que con mucha fuerza de voluntad, me conforme con sentirlo a mi lado, hasta que volví a perderme en la oscuridad de la inconsciencia.
Poco mas recuerdo de aquellos días, solo volver a una semi inconsciencia, para sentir el amor de Zev envolviéndome, para después volver a perderme en la oscuridad, no se cuanto tiempo fue, pero a mi me pareció una eternidad.
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Zevran y Tzvi - Capítulo 28


28

Corro por el pasillo hacia la salida de la servidumbre que es donde se ha visto a Shiani, salgo al mercado y me la encuentro discutiendo a voz en grito con dos humanos. Voy directo a por ella y la digo.
-- Shiani, Tzvi te necesita, ven.
-- ¿Donde esta, que la ha pasado?
-- Shiani, esta viva, pero esta muy gravemente herida, ven te contare mas cosas cuando estemos en su habitación, no quiero dejarla sola, no me fió de nadie de esta casa.
-- Pues la podemos llevar a mi casa, no ardió como la mayoría de la elferia.
-- No Shiani, cuando la veas lo comprenderás, no se la puede mover mas. Si la hubiera podido mover… no estaríamos aquí.
Entramos en la casa y los sirvientes fueron a decirle a Shiani que no podía entrar, solo dije una cosa.
-- Creo que no os va gustar Tzvi enfadada, es mejor que su amiga entre y me ayude a cuidarla.
-- Si, pero…
-- No hay pero… vamos Shiani. Ven es por aquí.
Cuando entramos en la habitación Tzvi sigue en la misma posición que la he dejado, me arrodillo a su lado y la beso en la frente, su temperatura corporal esta subiendo y ella sigue tendida como si estuviera… en ese momento no me atrevía ni a decir la palabra muerta, no quería pensar en ella. Siento la mano de Shiani en mi hombro.
-- Realmente esta muy grave, ¿verdad?
-- Si
Mi voz se corta y solo puedo sentir las lagrimas asomar a mis ojos, ahora ya me da igual quien pueda verme llorar, solo quiero que Tzvi vuelva, que se mejore, la abrazo suavemente para no hacerla daño.
-- Creo que no me dijiste como te llamas.
La respondo sin mirarla.
-- Zevran, pero me puedes llamar Zev.
-- Creo que mi prima es afortunada, a pesar de lo que la ha pasado.
La miro asombrado.
-- Afortunada, el Archidemonio la ha quemado casi totalmente, Shiani como puedes decir que es afortunada.
-- Por que te tiene a ti y tranquilo, la conozco es terca como una mula, no te dejara por unas quemaduras, créeme.
-- No vistes lo que yo vi. Bueno no te traje aquí para aburrirte con mis penas, necesito un favor, mejor dicho Tzvi necesita un mago sanador, sea como sea, solo tenemos una maga que es sanadora, pero odia a muerta Tzvi, no voy a dejarla que se acerque. Pero aun no creo que se hayan marchado los elfos Dalishanos y ellos suelen llevar Custodios, la mayoría de los custodios saben como curar y sanar a través de la magia. Pero no puedo dejar sola a Tzvi, necesito que tu vayas a su encuentro y hables con ellos, convéncelos con lo que quieras, toma aquí tienes la bolsa de oro de Tzvi, gástalo todo si es necesario, pero trae ayuda. La cuidare mientras tanto, haré que se sienta bien.
-- De acuerdo primo, iré a buscar ayuda, pero deja el oro aquí, no lo necesito.
-- ¿Primo? – la pregunto desconcertado.
-- Zev, es evidente lo que ha pasado aquí – me toca el colgante – volveré cuanto pueda.
Cuando Shiani se ha marchado, levanto la sabana y con un paño húmedo voy limpiándola la cara, quitándola el polvo y la sangre que mancha sus facciones, con cuidado de no levantar la piel de las ampollas que se le han formado, sobretodo en la parte del cuello, que fue la parte mas expuesta al fuego del dragón. Después lentamente le lavó todo el cuerpo, la vuelvo a cubrir con la sabana y me siento a su lado a esperar que Shiani consiga alguna ayuda o que Irving aparezca con las hierbas que prometió, me siento inútil ya que no se nada de sanción ni de hierbas, solo puedo limpiar heridas y esperar que estas se curen por si solas.
Pasan horas y solo puedo ponerle paños húmedos en la cara, esperando que la alivie el calor del cuerpo, me siento en el suelo y apoyo la cabeza encima de la cama y la cojo de la mano, se ve que el cansancio me pudo y me adormecí, hasta que llego Shiani con una custodia Dalishana anciana y dos cazadores Dalishanos, evidentemente su escolta.
La primera en hablar fue Shiani.
-- Zev te presento a la custodia Marethari, ella se ha ofrecido a sanarla, pero dice que no puede hacerlo aquí.
Miro a la anciana y algo en ella me inspira confianza, es parecido a lo que me paso con Tzvi la primera vez que la vi, es un aura que destila bondad. En Marethari se nota realmente su sabiduría y su bondad, algo de lo que debería aprender Wynne, no necesita palabras para hacer que las personas la obedezcan.
-- Pero Custodia, esta muy grave, no la podemos mover, mírala tu misma, de hecho apenas he podido hacer nada por ella.
-- Déjame verla, creo que la has ayudado mas de lo que te imaginas Da’lhen, tu presencia la ha mantenido unida a este mundo.
Levanto la sabana para que pueda enseñarle la gravedad de las heridas, las manos no han dejado de temblarme y ahora que vuelvo a ver la extensión del daño, no puedo ni pensar que la va a ocurrir. Con un hilo de voz digo.
-- Se esta muriendo, ¿verdad?
-- Si Da’lhen – me pone la mano en el brazo y me mira – pero aun podemos salvarla o podemos intentarlo, solo los Dioses saben si se salvara. Pero aquí entre piedras y madera muerta, no puedo sanarla, necesitamos llevarla hasta mi Aravel, que esta a las afueras de la ciudad. Te prometo que no sufrirá en el viaje, ni la pasara nada. Venir los dos con nosotros, si queréis, nos la llevaremos.
La envuelvo en la sabana con la ayuda de Shiani y uno de los cazadores, después la cojo en brazos y me vuelvo hacia la Custodia.
-- Cuando quieras, te sigo.
-- Bien Da’lhen vamos. – posa los dedos en la frente de Tzvi y siento que se relaja. – así estará mejor.
Salimos al pasillo en el que esta Sten, le digo que vamos a llevarla hasta el campamento Dalishano y asiente, después antes de llegar a la puerta de salida, nos salen al paso varios guardias de la ciudad con Alistair al frente. Los dos cazadores se ponen delante de la Custodia, evidentemente para protegerla, sigo caminando hacia la puerta sin inmutarme por la presencia de los guardias y de Alistair.
-- ¿A donde crees que vas elfo?
Le miro de frente.
-- Me llevo a Tzvi a un lugar donde la quieran curar, puede que para ti solo fuera una guardia gris, pero para mí, es más que un símbolo.
-- Ella debe morir en esta casa, se esta muriendo elfo, no te has dado cuenta, ese es el destino del Guardia Gris que mate al Archidemonio.
Le miro a los ojos y veo celos y mucho odio. Después me doy la vuelta y deposito el cuerpo de Tzvi en brazos de uno de los cazadores. Vuelvo a mirar a Alistair y le digo.
-- Alistair, quieres mi vida, tómala. No me resistiré, haz lo que quieras conmigo. Pero deja que se lleven a Tzvi.
-- Por supuesto que tu vida es mía elfo y la de ella también, tengo que cobrarme todas las humillaciones a las que me sometisteis, los dos.
-- ¿Alguna vez la amaste Alistair? ¿Cuántas veces te salvo la vida?
-- Eso ahora no importa. Se esta muriendo, es como si ya estuviera muerta. Y ahora es mi hora para cobrarme la justa venganza sobre ti, ya que sobre ella no puedo, bueno quizás ha recibido lo que merecía. Llevarle a la mazmorra del fuerte Drakon. – hace una seña a los guardias y estos se adelantan a cogerme.
Miro a los guardias con total desapego y sonrió a Alistair.
-- Si me matas Alistair, me harás un favor, si Tzvi muere… no tengo razones para seguir viviendo, y si no la cura la custodia morirá. Nunca la dije que la amaba, por que no se sí lo que siento por ella se pueda llamar así, pero daría mil veces mi vida por la de ella. Sin embargo a ti, te lo he oído varias veces decírselo, ahora comprendo mejor que nunca lo que significa esa palabra, nada.
-- Basta elfo… tú me la robaste, desde que apareciste ella se fue contigo, me dejo por que tú la engañaste y la engatusaste, ella es mía y morirá aquí y ahora.
Intento desviarle la atención de Tzvi hacia mi, no se si lo conseguiré.
-- Si Alistair te la robe y no me arrepiento, pero fui yo quien te hizo el mal, entonces ¿Por qué ella debe morir? Déjala marchar y me tendrás para ti.
-- No elfo, no morirás tan rápido como crees, te haré pagar cada día que me engañasteis con sangre. Tzvi volverá a morir en su habitación en el castillo, y da gracias que no decida torturarla a ella también.
-- Entonces luchare y lo haré hasta el final, solo me entregare si la dejas marchar.
En ese momento la Custodia se adelanta a todos y su voz es casi como el viento, abriéndonos un camino entre la guardia, Alistair y la puerta de la calle.
-- Salgamos de esta ciudad humana, seguirme.
El cazador al que le había dejado en custodia a Tzvi, me la devolvió en el momento en que salimos a la calle. Nadie nos detuvo, salimos a la plaza y en pocos minutos habíamos dejado Denerim atrás.

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No recuerdo nada, solo dolor y la presencia de Zev, en un momento sentí que le perdía y grite en mis pensamientos, que no se alejara, luego volví a sentirlo cerca de mí, pero eso es todo.
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Zevran y Tzvi - Capítulo 27


Capítulo 27


Así que nos encaminamos a casa de Eammon y nos llevaron a una habitación que estaba bastante bien, la deje encima de la cama y comencé a quitarle el peto de cuero que tenia totalmente chamuscado, cuando Eammon dice.
-- Deja que eso lo haga una sirvienta, no es correcto para un varón, mi casa se rige por las normas que dicta la capilla.
Sin mirarlo y sin parar de quitarle el peto a Tzvi, le digo.
-- Que yo sepa tu capilla, acepta el matrimonio, ¿no? Pues bueno, nosotros estamos casados, así que, por favor, quien debería salir de esta habitación es usted, ya que no tiene ningún grado de parentesco con Tzvi y eso si seria incorrecto.
Entonces oigo hablar a Sten.
-- Si quiere yo se lo explico, con menos palabras, pero seguro que me entiende.
Oghrem que en cierta forma se ha convertido en el amigo inseparable de Sten, aunque si alguien los viera no lo podría creer, son justo el opuesto del otro.
-- Vamos humano, dejemos solos a los elfos, ellos saben de sus cosas, ¿por cierto donde esta esa bodega de vinos, de la que me hablaba su hermano?
Vuelve hablar Sten.
-- Zevran estaré en la puerta por si necesitas algo o por si alguien intenta entrar cuando no debe.
Le miro y me hace un saludo muy militar, pero ya estoy acostumbrado a él.
-- Gracias Sten, por favor no dejes entrar a nadie que no sea Irving o Oghrem siempre que este sobrio.
Cuando todos se van y me quedo al fin solo con Tzvi, vuelvo a mirar el peto de cuero que lleva puesto, esta ennegrecido incluso diría que se ha quemado, tengo miedo a levantar el cuero y encontrarme que su piel también esta totalmente quemada. Con el cuchillo que llevo siempre atado a la pierna, corto el cuero lentamente para no cortarla, es el arma mas afilada que tengo, voy levantando poco a poco trozos de cuero, para descubrir que la camisa que lleva debajo esta en ciertos puntos también quemada, es la misma camisa que la puse cuando la hirió Flammeth, mis manos están temblando mientras consigo deshacerme de todo el peto y la digo cada poco tiempo.
-- Tzvi, no me dejes por favor, se fuerte, aguanta quédate conmigo.
Después le quito los pantalones también cortándolos, es la única manera de hacerlo, ya que también están totalmente quemados, sus piernas están más quemadas que el pecho, la camisa de seda evito que se quemara más profundamente, mientras que las piernas al no haber tenido más protección que los pantalones, muestra muchísimas llagas, la quito las botas y la camisa quemada, y veo la magnitud de las heridas, me entran ganas de gritar, no puede ser que en todo Denerim no haya un mago sanador. Entonces recuerdo a los Custodios Dalishanos que vinieron con el grueso del ejercito elfo, salgo a fuera de la habitación y le pregunto a Sten.
-- ¿Sten sabes donde acampan los elfos Dalishanos?
-- No Zevran, no tengo ni idea, ¿Por qué lo preguntas?
-- Por que Tzvi se morirá si no conseguimos un mago sanador, he pensado en los Custodios Dalishanos ellos si podrían curarla.
-- No lo se, pero he visto a esa elfa, la amiga de Tzvi, estaba intentando derribar las puertas de la casa, para poder verla, es posible que ella pueda saberlo.
-- ¿Has visto a Shiani?
-- Si, de hecho creo que se ha peleado con la mitad de la servidumbre de aquí.
Vuelvo a entrar en la habitación me aseguro que Tzvi este cómoda, le retiro el pelo de la cara y la pongo una sabana por encima, no por modestia, sino para evitar que sienta frió. Salgo de la habitación y le digo a Sten.
-- No dejes entrar a nadie, ni a Irving, NO me fió de nadie de esta casa, con la excepción de ti y de Oghrem, nadie más. Voy a buscar a Shiani.

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No recuerdo gran cosa, solo haber oído la voz de Zev, hablándome pero solo recuerdo el tono dolorido y desesperado, no sus palabras, desee tanto decirle que le amaba, que se fuera, que viviera libre y encontrara quien le hiciera feliz.
Pero por los Dioses, me dolía tanto el cuerpo, sentía tanto dolor que solo deseaba que parara, aunque a la vez sabia que si paraba era el signo de que me había muerto y no podía abandonar a Zev, incluso llego a ser tan fuerte el dolor, que apenas sentía la presencia de Zev a mi lado, sabia que estaba, por que podía escuchar su voz, pero todo era oscuridad y dolor.
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Zevran y Tzvi - Capítulo 26


Capítulo 26


La lucha se recrudeció dentro de la ciudad, tuvimos que ir limpiando engendros todo el camino, incluso conseguimos localizar a los dos generales y matarlos, no fue fácil, al llegar al fuerte Drakon todos íbamos heridos, aunque parecía que Morrigan había aprendido algún truco curativo, por que cada dos por tres sentía la magia sanadora a mi alrededor o quizás fuera Tzvi, ahora que lo pienso hay muchas mas posibilidades que fuera Tzvi, pero en ese momento y en mitad del combate no podía pensar.
Cuando llegamos a la parte más alta y antes de salir al techo del fuerte, Tzvi me detuvo y me dijo que la siguiera, un segundo.
-- Zev quiero que sepas que he intentado, hacer todo lo que estaba en mi mano, para que hoy no termine en tragedia, no se si lo habré conseguido, solo quería decirte que te amo, no importa cual sea el resultado hoy, no me arrepiento de nada, por que te he conocido.
-- También te amo Tzvi, si tu también eres lo mejor que me ha pasado en la vida, sin ti moriría, deja que sea yo quien mate a ese Archidemonio, no te acerques a él.
-- No Zev, tu no puedes matarlo, tiene que ser un guardia gris. Morrigan me ha prometido que después… de la otra noche, bueno veremos.
Me besa y la beso con toda la ternura que soy capaz, esperando que no sea una despedida, tengo el corazón encogido de miedo, un miedo atroz a perderla.
Cuando volvemos donde esta Morrigan con Alistair este esta enfurruñado y dice.
-- ¿Habéis terminado de manosearos?
Tzvi ni se inmuta, solo dice.
-- Vamos.
Cuando abrimos las puertas que daban a la azotea, fue como abrirlas a una pesadilla, el dragón que parecía el Archidemonio, estaba dando cuenta de cuantos seres vivos había en la terraza.
Tzvi sin pensárselo se fue derecha a por él yo la seguí, intentando alcanzar al dichoso Archidemonio antes que Tzvi, Alistair fue mas despacio, de hecho se fue contra varios engendros tenebrosos antes de irse a por el dragón. Tzvi consiguió subirse a la grupa del dragón mientras que yo intentaba esquivar los golpes en el suelo, intentando entretenerle para que dejara de notar a Tzvi, veía lo que quería hacer, sus espadas eran demasiado cortas para penetrar la piel de roca de la criatura, quería llegar hasta los ojos, oí que Tzvi gritaba a Alistair para que atacara al dragón, él era al fin y al cabo el que tenia la armadura mas dura y potente, por lo que podía aguantar el primer embate de la criatura, mientras que nosotros no podíamos, si conseguía golpearnos a Tzvi o a mi caeríamos heridos de gravedad. Al final decidí hacer algo para llamar la atención del dragón, unte las espadas cortas con veneno, el mas potente que tenia y que conocía, era un veneno que hubiera paralizado a cualquier dragón pero a este solo lo atonto un poco, aunque fue suficiente tiempo como para que Tzvi alcanzara la cabeza y le clavara las espadas en ambos ojos.
En ese momento todo ocurrió demasiado deprisa, vi que el dragón alzaba el vuelo con Tzvi encima, para ir a caer lejos de donde estábamos Alistair Morrigan y yo, corrí, corrí como nunca había corrido, tenia que llegar a donde estaba Tzvi, vi que esta caía de la cabeza y recogía una espada enorme con las dos manos, como le cortaba la garganta en vertical al dragón y después al bajar este la cabeza se la clavaba entre los dos ojos. Matándolo evidentemente, de la herida provocada por la espada, salio un chorro de luz, que debía estar quemando a Tzvi, pues la vi cara de intenso dolor, corrí más rápido, hasta que Alistair me detuvo. Cogiéndome por el brazo.
Me miro sonriente y le mire sin entender que le hacia feliz.
-- Ya no puedes hacer nada por ella, elfo.
Le pego un puñetazo derribándolo al suelo y sigo corriendo, cuando todo a mí alrededor explota, veo como el cuerpo de Tzvi es lanzado fuera del Archidemonio y cae al suelo, sin moverse.
Corro hacia ella y me arrodillo junto a su cuerpo, siento como la visión se me enturbia estoy llorando, por primera vez en mi vida estoy llorando, la cojo en brazos, miro su rostro tan bonito, ahora esta ennegrecido y lleno de llagas por las quemaduras, tiene un corte del que brota sangre en la frente, siento como si mi alma escapara de mi cuerpo y mi corazón dejara de trabajar, mi cerebro repite una y otra vez, no puede estar muerta, no puede estarlo, Dioses no seáis tan crueles. Entonces siento a Morrigan que me pone la mano en el hombro.
-- Zev tranquilo, esta viva, recuerda que te necesita. Vosotros dos me habéis demostrado que existe un poder que desconozco. Cuídala Zev, cuidaros los dos. Que tengáis una larga y feliz vida.
-- Gracias Morrigan.
Siento la presencia de Alistair y su voz.
-- Apártate de ella elfo, yo la bajare con la pompa que se merece como guardia gris.
-- Alistair ves a ocupar tu trono y olvídanos.
Me pega un empujón para apartarme de Tzvi, pero en el último instante consigo mantener el equilibrio. Me giro con Tzvi en los brazos.
-- Ahora es mía… dámela.
-- Ni lo sueñes Alistair, ni lo sueñes. Ella jamás fue tuya por que no quiso serlo, ahora déjanos en paz, tengo que llevarla…
-- Elfo esta muerta, ya no te puede proteger, ni la puedes disfrutar.
Le miro con ganas de asesinarlo, pero entonces comprendo que esta feliz ante la idea de que Tzvi este muerta.
-- ¿Tu alguna vez la amaste? Lo dudo mucho. Tienes suerte de que Tzvi no haya muerto, sino tu serias el segundo en morir aquí y ahora.
Los soldados de Eammon van hacia Alistair corriendo y se ponen a su espalda, evidentemente es la escolta del nuevo Rey de Feraldan.
Con toda la sangre fría con la que puedo ser capaz de actuar, le doy la espalda a Alistair y me dirijo a las puertas que dan acceso a la entrada del fuerte Drakon, de ellas veo salir a un enano y un qunari que se dirigen hacia mi, mientras que Morrigan desaparece en forma de pájaro. Oghrem y Sten van hacia mí a ayudarme, les entrego las armas pero a Tzvi la sigo teniendo en brazos.
-- ¿Elfo, esta viva?
Sten le responde antes que yo.
-- Si esta viva Oghrem, pero creo que esta gravemente herida, muy gravemente.
Asiento con la cabeza, no puedo hablar por que siento la garganta totalmente cerrada por el miedo a perderla. Al final consigo decir en voz baja.
-- Necesitamos un mago sanador, que no sea Wynne.
-- Yo os puedo ayudar.
Miro por encima de mi hombro y veo al primer encantador Irving que esta justo detrás de mí.
En el mismo tono de voz baja de antes le digo.
-- Por favor hazlo, sánala.
-- No soy sanador, pero se muchísimo de hierbas y tengo algunas facultades sanadoras, necesitamos llevarla a una habitación y allí la cuidaremos.
Eammon en ese momento decide aparecer y dice.
-- Por supuesto, tiene su habitación en mi casa, vamos a llevarla allí.
No quiero llevarla a esa casa, pero tampoco tenemos muchas alternativas, si aun existiera, podría llevarla a casa de su padre en la elferia, pero casi toda la elferia ardió, cuando los engendros tenebrosos entraron, antes de que consiguiéramos expulsarlos de la elferia.

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Creo que no salio todo lo bien que debería haber salido, la esencia del viejo dios no se había trasladado a mi cuerpo, pero la salida de energía me había quemado totalmente.
Aparte del inmenso dolor que sentía, solo sentir la presencia de Zev, consiguió tranquilizarme, no recuerdo gran cosa, solo su presencia, su presencia constante, eso lo recuerdo.
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Zevran y Tzvi - Capítulo 25


Capítulo 25


Después de una monumental bronca dijo que teníamos que partir hacia Risco Rojo, que él iría con Eammon a caballo y que nosotros les siguiéramos. Que se estaba concentrando el grueso de los engendros tenebrosos cerca de Risco Rojo. Así que partimos sin demora hacia allí.
Fueron tres días de marchas forzosas, curiosamente Wynne y Leliana terminaron viajando con nosotros, se ve que no tenían alcurnia para que se les concediera un lugar en el sequito del Arl de Risco Rojo.
Como viajábamos sin tiendas de campaña, teníamos que dormir al aire, a mi no me molestaba, ya casi estaba acostumbrado, dado que cada vez que Tzvi y yo salíamos de viaje terminábamos durmiendo al aire. Todas las noches ponía la colchoneta y Tzvi ponía la suya al lado, dormíamos juntos, eso era todo, pero a mi me reconfortaba tenerla cerca, ninguno de nuestros compañeros dijeron nada, aunque Oghrem me lanzo alguna que otra mirada sonriente, como diciendo, “ya te lo había dicho elfo”.
Cuando llegamos al pueblo de Risco Rojo estaba invadido por engendros tenebrosos, tuvimos que abrirnos paso hasta el castillo. Una vez dentro descubrimos que Riordan había llegado con muy malas noticias, el Archidemonio se encaminaba directo hacia Denerim iba a destruir la ciudad, en dos días, algo que debíamos evitar a toda costa, pues si caía Denerim el resto de Feraldan iría detrás sin remisión.
Por primera vez en mi vida sentí miedo, muchísimo miedo, no lo sentía por mi, pero quería sacar a Tzvi de aquella sala, llevarla muy lejos y hacer que se olvidara de todo, pero solo podía estar a su lado y escuchar las malas noticias ver como ella, se ponía de acuerdo con Riordan en la forma en que tendríamos que llegar a Denerim lo antes posible.
Al finalizar la reunión Riordan pidió a Alistair y a Tzvi que fueran hablar con él, sobre un asunto de los guardias grises.
Me retire a la habitación que me habían asignado y me quede a esperar, mientras todos mis instintos me decían que saliera corriendo, que cogiera a Tzvi y nos escapáramos.
Mientras mi mente se empeñaba en mostrarme los recuerdos de los tres días que pasamos en la posada, no pude dormir en toda la noche, mis pensamientos saltaban de los recuerdos de esos días, ha la inminente lucha que nos aguardaba en Denerim.
La mañana siguiente comenzó la marcha forzosa hacia Denerim, me pegue a Tzvi, no iba a permitir que nadie me separara de ella. Los pocos descansos que tuvimos, la cogía o me cogía ella de la mano, fue lo único gratificante de todo el viaje, aunque yo no dejaba de mirarla, no quería perderla de vista.
Hicimos el camino en dos días, aunque normalmente se tardan tres o cuatro, cuando llegamos a las puertas de la ciudad, esta había sido invadida, tuvimos que abrirnos paso hasta las puertas.
En un momento de debilidad mire hacia el acantilado, donde había estado la posada, esta ya no existía, solo había una hoguera en su lugar, me estremecí, no quería pensar que nosotros correríamos la misma suerte.
Después de una cruenta batalla en las puertas conseguimos liberarlas de la presencia de los engendros tenebrosos, Tzvi, Riordan y todos nosotros nos reunimos para decidir que haríamos a continuación.
Riordan le dijo a Tzvi.
-- Coge a Alistair y a dos mas, un grupo pequeño le será mas fácil conseguir llegar a lo alto de la torre del fuerte Drakon, recuerda que hay dos generales en la ciudad si puedes terminar con ellos mejor, así evitaremos que cuando el Archidemonio este apunto de morir los convoque.
-- De acuerdo. Así lo haré. Bien Alistair, Morrigan – ahí la corte y le dije.
-- Tzvi, no te voy a dejar entrar sola, el cuarto soy yo, te seguiré hasta la muerte, ya lo sabes.
Me pone la mano en la mejilla y me mira, con esa mirada que dice tantas cosas.
-- Lo se Zev, por supuesto puedes venir.
No lo puedo remediar y la abrazo besándola, me importa poco quien este mirándonos.
La digo.
-- Que los Dioses sean clementes hoy.
-- Espero que lo sean Zev, pero si no es así, recuerda lo que hemos hablado. Vamos nos esperan.
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Riordan nos convoco a una reunión privada solo para nosotros tres, pues se trataba de un secreto de los guardias grises, el secreto era mortal, como me había temido la muerte del Archidemonio estaba vinculada a la infección que nosotros transportábamos al igual que los engendros tenebrosos, para matar al Archidemonio, debía ser un guardia gris pues este transportaría su alma o esencia al guardia y los dos morirían. Riordan se ofreció a matar él al dragón, pero si el fallaba, debíamos ser uno de nosotros dos.
Después de soltarnos toda esa información nos invito a que nos fuéramos a dormir, seguí a Alistair hasta su habitación y allí le obligue a jurar por su Dios y por su capilla, que respetaría la vida de Zev, si tenia que sacrificar mi vida matando al archidemonio.
Cuando volví a mi cuarto me encontré con Morrigan, por fin sabría su verdadero objetivo al seguirnos durante tantos meses. Por lo que me contó, no era necesario que muriera un guardia gris en el ritual de matar al Archidemonio, ella conocía un rito de magia sexual por el cual se quedaría embarazada y el feto llevaría la infección, por lo que atraería al espíritu del viejo dios hacia el feto este absorbería la esencia del dios sin morir.
No lo dude, a pesar de haber forzado a Alistair a jurar en nombre de su dios, no me fiaba de que lo mantuviera, le dije a Morrigan que lo intentaría con todas mis fuerzas, pero que sino lo conseguía, podíamos hacer dos cosas. Una que ella se transformara en mí y sedujera a Alistair, seguro que caería en la trampa, la segunda posibilidad era un poco más difícil de hacer, pero pensé que podría llegar hacerla.
Le explique que tenía poderes mágicos pero que jamás había tenido entrenamiento de mago, solo sabía algunas pocas cosas, como sanar algunas heridas y algunos hechizos menores que había ido aprendiendo por mi cuenta en solitario. La recordé que en la torre de magos había dejado a una maga de sangre en libertad, también la dije que sabia donde estaba esta maga y que me había enseñado algunos trucos, que podría llegar a dominar a Alistair para que se acostara con Morrigan.
Al final no hizo falta, conseguí convencer a Alistair usando todo mi poder de persuasión de que era bueno que se acostara con Morrigan, ya que esta estaba enamorada de él, la verdad es que me invente la historia mas increíble para no decirle la verdad, pero curiosamente la historia coló perfectamente y accedió a acostarse con ella.
Me retire a mi habitación hasta la mañana siguiente, pensé en ir hasta la habitación de Zev, a decirle lo que sabia ahora, pensé en huir con él al fin del mundo, pero al final no hice ninguna de las dos cosas, no podía huir de mi obligación pues jamás me perdonaría la muerte de todas esas personas y no podía contarle la verdad de lo que había descubierto a Zev, por que no quería hacerle sufrir todo el tiempo hasta que el Archidemonio muriera, por que tampoco sabia si el rito de Morrigan tendría algún efecto o como seria el efecto.
Durante los dos días que tardamos en llegar a Denerim estuve muchas veces tentada de decírselo, pero cada vez que le miraba a los ojos, sentía que moría un poco cada vez, no podía cargarlo con esa información. Si al final moría, seria terrible para Zev, sabia que él moriría conmigo, pero como le había dicho a Alistair, nuestros deseos son una cosa y las obligaciones otras muy distintas.
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