domingo, 25 de julio de 2010

Neshama una bruja diferente 28


Capítulo 28

-- Neshi y Zev darme un segundo, se que ahora no queréis ninguna interrupción, ni nadie que esté a vuestro lado. Volver al mundo físico, después podéis retornar con la misma gema que os di. Estaré esperando, seguro que tendréis mil preguntas que hacerme y hay cosas de las que aun debemos hablar. Solo pensar que queréis retornar y volveréis al mundo físico.
Asentimos con un movimiento, ninguno de los dos podía hablar, y volvimos al mundo físico. Seguíamos sentados en la cama, pero ahora estábamos en la misma posición que habíamos adoptado en el “Velo”.
Le mire a los ojos mientras mis labios acariciaban los suyos, mi lengua recorría el contorno de sus labios. Zev me levanto lentamente para entrar dentro de mí, todavía le seguía mirando cuando le sentí en mí, me perdí en sus ojos, en ese mar de miel dulce, mientras me estremecía de placer y deseo. Mis manos comenzaron a recorrer su cuerpo a la vez que mi cuerpo se movía al mismo ritmo que el de Zev, en una danza sincronizada. Mi boca junto a la suya bebía de sus suspiros y jadeos de placer, mis ojos se perdían en sus ojos. Hasta que sentí que caía en un mar de sus sensaciones, sentimientos, de su ternura, su amor, su cariño, me sentí embelesada, después embriagada, para llegar a sentirme totalmente envuelta en su ser. Ahí me entregue como nunca lo había hecho, deje de existir y me fundí en ese mar que era Zev. Solo un pensamiento cruzo entre nosotros. “Te amo Zev y por eso me entrego a ti, totalmente”. Ahí llegue al punto más alto del éxtasis, en un orgasmo explosivo, a la vez que sentía el placer de su orgasmo. Un destello de luz que duro mucho tiempo, dejándome totalmente extasiada.
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Mirando sus ojos saboree cada caricia de sus labios, de su lengua, bebí de cada uno de sus gemidos y suspiros. La necesitaba, necesitaba sentirla a mí alrededor, sentirme dentro de ella, pasar a formar parte de Neshi. La levante y lentamente entre en ella, perdiéndome al instante, en un millar de sentimientos, sus ojos siempre me habían recordado al bosque, pero en ese momento me parecieron un mar, el mar claro y transparente con la profundidad verde, que habla de mil sentimientos, de amor, de ternura, de cariño, me hundí en él, deje que me cubriera que me envolviera totalmente, que me transportara a su interior, en un éxtasis de placer total. Hasta que sentí que mi ser se disolvía, en ese universo que era la esencia de Neshi, con un relámpago de placer exquisito que pareció durar por siempre pase a formar parte de la esencia de Neshi, entregándome como jamás hubiera imaginado posible. Cuando sentí su voz en mi, mi mente apenas era capaz de conjurar dos palabras seguidas, pero aun recuerdo después de tanto tiempo, que solo pude decir. “Soy tuyo totalmente. Te amo”. Sentí el placer absoluto de Neshi, que me arrastro al orgasmo más intenso, increíble y especial de toda mi vida. Mi mente quedo anulada durante mucho tiempo, por los sentimientos que me envolvieron.
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Sin hablar, sin necesidad de palabras, hicimos el amor de una forma como nunca antes lo habíamos hecho. Entregando toda la ternura, el cariño, el amor y el respeto, sin encubrir nada, fundimos nuestras mentes y nuestros cuerpos resplandecieron de pasión y éxtasis. En definitiva, nos entregamos completamente el uno al otro.
Cuando nuestros cuerpos y mentes quedaron saciados y pudimos volver a pensar. Nos dimos cuenta que habíamos sido marcados, nuestros cuerpos tenían un tatuaje extraño pero a la vez hermoso, un tatuaje como no había visto nunca, de hecho si solo se miraba a uno de nosotros, se veía la mitad del tatuaje, teníamos que estar juntos y desnudos para ver el dibujo completo. Este tatuaje nos recorría la espalda, los brazos y las piernas, para terminar en la frente, se parecía mucho a los tatuajes que se hacían los elfos Dalishanos, pero nosotros no nos los habíamos hecho, habían salido espontáneamente de nuestra piel y de nuestra unión. El tatuaje que Zev había llevado casi desde la infancia, había desaparecido, en su lugar había la continuación del dibujo que había aparecido en el mío y viceversa, nadie podía decir donde había comenzado y donde terminaba.
Zev me abrazo y le abrace a mi vez, escondí la cara en su cuello, no quería dejarlo marchar, no quería ver a nadie, ni tener que estar con nadie más, aunque sabía que era imposible, teníamos cosas que hacer, sentí los mismos sentimientos en Zev. Si hubiera sabido cómo parar el tiempo, lo habría hecho indefinidamente, pero tuvimos que conformarnos con un poco de tiempo, teníamos que volver al carrusel que era nuestra vida, con la esperanza de que en algún día futuro, tuviéramos tiempo para nosotros dos solos, pero si habría o no ese tiempo, si tendríamos o no esa oportunidad, ninguno de los dos lo sabía.
Pero si habíamos ganado algo muy importante, sentía totalmente a Zev, me sentía parte de él y él era parte de mí, eso jamás nadie podría arrebatárnoslo, ni templarios, ni cuervos, ni Archidemonios, ni capillas, ni reyes, ni tan siquiera dioses, nadie. Además en la unión más increíble de nuestras vidas, habíamos engendrado a nuestro hijo, habíamos pasado de ser dos seres más o menos independientes, a ser tres seres y tres seres muy unidos, porque tanto Zev como yo sentimos, la vida que habíamos creado en el mismo instante, en que fue creada. Esa unión nos lleno de alegría, pero también de miedo, por el futuro incierto que nos aguardaba.
Éramos dos guerreros, lucharíamos hasta el final, por hacer realidad ese futuro, solo los Creadores sabían si lo conseguiríamos o no.
Zev me miro y asentí, teníamos que continuar por mucho que deseáramos estar solos. Aun teníamos que retornar al “Velo” necesitábamos respuestas a algunas cosas que nos habían pasado durante nuestro ritual de unión. También teníamos que planificar lo que haríamos a partir de entonces, pues aun quedaban por reclutar más de la mitad del ejército que necesitaríamos. Y estaba el problema de que necesitábamos ganarnos a la asamblea de tontos, ineptos y estúpidos Arl, políticos que les importaba muy poco lo que realmente necesitaba la gente del pueblo, pero si queríamos contar con un ejército de humanos, necesitábamos la colaboración de esos papanatas. Por último pero no menos importante, estaba el hecho de que debíamos planificar una vía de escape, por si conseguíamos llevar a buen término nuestra meta. En definitiva necesitábamos planear muchísimas cosas y el tiempo se nos estaba agotando, solo el “Velo” nos podía dar ese tiempo extra que necesitábamos para lograrlo.
Me levante para coger la piedra que nos había dado Ort, Zev que estaba acostado sobre mi espalda alargo la mano para cubrir la mía, mientras me besaba en el cuello suavemente, le mire sonriendo y le bese. Después cogimos la piedra y la atrajimos hacia nuestros cuerpos, desplazándonos en el acto al “Velo” y a la habitación en la que nos estaba esperando Ort.

jueves, 15 de julio de 2010

Neshama una bruja diferente 27


Capítulo 27

-- Zev si tienes dudas podemos posponerlo, no tenemos por qué hacerlo ahora.
-- No Neshi, no quiero posponerlo. No sé cuánto tiempo tendremos de vida, ni se tan siquiera si nos dejaran vivir, lo suficiente como para tener una vida. Por un lado mi mente dice que no lo haga, que los sentimientos no son buenos para un asesino, también me dice que no merezco ser feliz. Pero mi corazón dice que sí, que es real, que puedo tener una vida distinta a la que he tenido, que puedo salir del túnel de oscuridad en el que he vivido toda mi vida y seguiré a mi corazón. Y sabes por qué, porque tengo miedo y estoy nervioso, por primera vez en mi vida, tengo miedo, nunca antes lo había tenido, porque jamás me imagine que existieras. No quiero que mi miedo, mi mente o mi entrenamiento como asesino, nos siga separando, así que intentare controlarlo.
-- Podemos intentarlo todas las veces que sea necesario, hasta que lo consigamos, no te preocupes por fallar. Yo también puedo fallar, jamás he confiado en nadie Zev. Mereces muchas cosas, muchas cosas que la vida no te ha dado, ninguno de los dos somos realmente responsables de lo que nos hicieron. Quizás como dice mi madre, quizás para llegar aquí, teníamos que pasar por donde pasamos, por duro que nos pueda parecer, somos el resultado de nuestras vivencias y nuestras experiencias, sin ellas no seriamos los mismos.
Estábamos de pie, no me había dado cuenta hasta el momento en que Zev se acerco a mí, para acariciarme la mejilla, después lentamente bajo las manos hasta mi túnica y fue desprendiendo los lazos, muy lentamente. Por mi parte también fui desprendiendo los lazos y despojándolo de sus ropas, sabía que no era necesario hacerlo así, que con pensar en estar desnudos, lo estaríamos en el acto, pero teníamos que seguir un ritual, para tranquilizarnos, para que nuestras mentes se enfocaran en lo que estábamos haciendo y así ahuyentar los miedos estúpidos que nos pudieran retener.
Después Zev se sentó en el suelo con las piernas cruzadas, y me tomo de las manos, para que me sentara encima de él. Pose mis manos sobre sus hombros, lentamente las fui deslizando por su pecho hasta llegar a la altura de mis piernas y espere a que sus manos se encontraran con las mías. No había abierto la empatía, todavía la estaba controlando, como siempre la había controlado, ahora me daba cuenta, que aunque había pensado que no la controlaba, la estaba sujetando, pues cuando sus manos hicieron contacto con las mías, abrí mi mente dejando totalmente libre la empatía, que siempre me había parecido mas una maldición que una bendición. La libere y al hacerlo, sentí la esencia de Zev, sabía que tenía que ir despacio, era la mejor manera, para que los miedos que poblaban nuestras mentes, no nos hicieran fracasar.
Lentamente explore a Zev, primero su cuerpo, pasando lentamente por todo él, deslizando mis manos mentales en una caricia suave, sensual, estimulante, a la vez que le transmitía como hacerlo, fue fácil, recurrí a un camino en que Zev era un maestro, al sexo. Demostró ser un aprendiz rápido, no necesito mucho empuje, para que tomara la iniciativa, sentí sus manos mentales recorriendo mi cuerpo, mi mente deseo perderse en los sentimientos que me embelesaban, pero no podía hacerlo en ese momento, tenía que poner mi mente en lo que realmente estábamos intentando llevar a cabo.
Cuando sentí que se había relajado, que estaba concentrado en los sentimientos que explorábamos, abrí mi mente para transmitirle todos mis sentimientos hacia él, todo mi amor y toda mi confianza incondicionales, eso provoco que su mente se abriera, que todas las barreras que siempre habían estado ahí, se derrumbaran. Por primera vez en todo el tiempo que hacía que nos conocíamos, supe realmente como era, de la misma manera que él supo como yo era. Vi ternura, vi amor, vi una confianza incondicional hacia mí. También vi el horror que había sido su vida antes de conocerme, los pocos momentos felices, por quien sintió amor, por quien sintió amistad, pero sobretodo lo que sentí en ese lugar fue soledad, una soledad terrible, un vació absoluto de desesperación, en el que la mas mínima señal de esperanza, era destruida sin piedad, por un entrenamiento que para mi forma de verlo, era más una tortura física y psíquica que otra cosa. Viví todas las escenas de su vida, incluso aquellas que él a nivel consciente había olvidado. Lo vi siendo un bebe maltratado y abandonado, por las mujeres que le podían haber protegido, pero no lo habían hecho, no por el hecho de ser prostitutas, sino porque ellas mismas vivían en ese vació absoluto de desesperación. Le vi vendido como esclavo, vi su entrenamiento, sus lagrimas cuando pensaba que nadie le veía, como poco a poco iban hundiéndolo en la más absoluta oscuridad, como poco a poco iba perdiéndose en el vació de desesperación, en el que había vivido siendo un adulto. Todos esos recuerdos los viví en mi propia persona, dado que mi empatía hacia justamente eso, me transmitía todas las sensaciones, sentimientos y vivencias, las acepte y las recogí, por terribles que fueran pertenecían a la persona que amaba, eran parte de esa persona, debía aprender a vivir con ellas. Pero también sabia como podía sanar en parte ese vació, porque en el núcleo central de toda esa desesperación, existía una zona de esperanza, de amor, de optimismo, de amistad, de bondad, de sinceridad, todo ello enterrado en lo más profundo de su ser, protegido por miles de experiencias terribles y silenciado, para poder sobrevivir en el peor de los entornos.
Invoque con la mente el sol de primavera, el sol que deshiela los campos y hace florecer el bosque, el sol que retorna la vida a la tierra después del crudo invierno. Lo invoque e ilumine con el todo aquel vació, toda aquella desesperación, para que el núcleo se sintiera seguro y pudiera florecer, pudiera revivir de nuevo, listo para seguir el camino de la vida. En ese instante me abrumo el amor que sentía hacia mí, la confianza total e incondicional y la ternura, la ternura que yo siempre había sentido en Zev, tan oculta y tan maltratada, sentí el miedo que tenia, a que después de todo le dejara solo, era lo que su experiencia con los demás le había enseñado, siempre le habían usado para todo, una vez su utilidad terminaba, ya no lo necesitaban, por lo que estaba acostumbrado a que lo abandonaran, es difícil borrar en unos pocos meses toda una vida de experiencias, solo quedaba el camino del tiempo y la paciencia, para demostrarle que se equivocaba, quizás lo consiguiese borrar con la empatía, quizás no, solo podía esperar. Si lo había amado hasta ese momento, a partir de entonces el amor que sentía por él se desbordo totalmente. Le envolví con todos mis sentimientos por él, esperando conseguir cicatrizar algunas heridas de su pasado.

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Me levante acercándome a Neshi, mirando intensamente sus ojos, esos ojos que me hipnotizaron la primera vez que los vi. Recordé los sentimientos que nuestro primer encuentro me produjo, el impulso de protegerla, de abrazarla, de besarla, mis dudas y mis miedos, mi desconfianza, y todos ellos diciéndome, que esos sentimientos no eran buenos, para alguien como yo, diciéndome que había venido a buscar una muerte segura, no un nuevo comienzo, pero cuando vi sus ojos, en lo único que podía pensar era en vivir.
Recuerdo que me pregunte ¿Cómo podía conquistar a un ángel?, ahora ese ángel era mi ángel, y no iba a dejar pasar un solo minuto de este paraíso, aunque no supiese si era real o solo un sueño, una ilusión. Ni tan siquiera sabía si viviríamos un mes más, si mis “amigos” cuervos me buscaban era seguro que en la próxima parada en Denerim nos los encontraríamos, esperaba de todo corazón que no fuera Taliesen, no quería tener que enfrentarme a él. O si los amigos de Alistair no irían detrás de Neshi y nos destruirían, como habían hecho con su padre. Por esas razones no quería posponerlo, no quería dejarlo para después, pues dudaba mucho que hubiera un después. Por mucho que se empeñara Ort en ayudarnos, por muchas cosas, desde el momento en que vi a Neshi caída en el suelo y herida, me di cuenta que nuestra felicidad pendía de un hilo muy fino y que había muchas espadas dispuestas a cortarlo.
Nunca había sido un cobarde, siempre peque mas de optimista que de pesimista, pero ahora tenía miedo. Sabía que todo lo que me habían enseñado a lo largo de mis muchos años, me decía que me estaba equivocando, que saldría mucho más herido que cuando la conocí, que ella podía morir en cualquier momento o que yo podía morir, que los sentimientos no son buenos, para ser un asesino, para ser un paria. Pero no iba a dejar que todos mis miedos, aprensiones e inseguridades me frenaran, quería mas de Neshi, la quería… o mejor dicho la amaba, a mi mismo no me podía negar la palabra amor, porque era lo que realmente sentía por Neshi.
Le acaricie la mejilla, fui dibujando su rostro con mis dedos, su piel era blanca en contraste con la mía, me conocía su semblante de memoria, la había acariciado muchas veces, cuando estaba herida fue uno de los pocos consuelos que tenia. Si tenía que ser sincero me había perdido hacía mucho tiempo en los sentimientos que Neshi despertaba en mi. No solo su cuerpo, que llenaba el mío de lujuria desenfrenada, sino su alma que siempre llamo a la mía, despertándola, acariciándola, embelesándola.
Según fui descendiendo por su túnica, según fui deshaciendo los lazos que la ataban, todos mis miedos, todas mis aprensiones fueron disipándose, en su lugar solo quedo el deseo de conocerla, de unirme a ella, como jamás había estado unido a nadie. Si mañana moríamos o si lo hacíamos dentro de un mes o dentro de varios años, no importaba por que jamás nadie ni nada, nos podría arrebatar lo que habíamos vivido, nadie podría borrar jamás nuestros sentimientos, ni nuestra felicidad.
Cuando la despoje de su túnica, cerré los ojos y deje que me embriagara su aroma, que me llenara de deseo, no solo sensual, siempre sentí el deseo de sentirla, su alma iluminaba las oscuridades que existía en la mía, había venido a acostumbrarme a su luz, ya no podía vivir apartado de ese sentimiento, la necesitaba para vivir.
La tome de las manos ayudándola a que se sentara encima de mí. Cruce las piernas y ella se sentó enfrente de mi abrazándome con las piernas y sus manos tomaron las mías. Su frente se apoyo en mi frente, mire sus labios tan cerca de los míos, me atraían por esa razón cerré los ojos, quería concentrarme en Neshi, no en su cuerpo. Ahí comencé a sentir las manos de Neshi acariciándome los hombros, el pecho, relajándome y excitándome sensualmente a la vez, al principio no entendía como lo podía hacer, ya que sujetaba sus manos, después, sentí su voz, la sentí no la oí. Clara, cristalina, suave como una brisa del océano, colándose en mi cerebro, explicándome como lo estaba haciendo, la imite aportando mi propia forma de hacerlo. Me imagine mis labios recorriendo su cuerpo lentamente, la oí gemir de placer, yo estaba jadeando. No sabía cómo lo habíamos hecho, pero sentía cada caricia que la hacía, como si me la estuviera haciendo a mí, sus caricias me daban placer, pero también sentía lo que ella sentía al acariciarme, el placer, la ternura que sentía. La necesitaba, quería hacer el amor con ella, quería estar dentro de ella, sentirla a mí alrededor, quería explorarla profundamente, perderme en ella, entonces…
Entonces sentí su esencia entrando en mí, sentí su ternura, su amor, su delicadeza, deslizándose en mi cuerpo, en mi mente. Al principio me asusto, pensé que había cosas de mí que eran tan terribles que no debería de verlas, después recordé que ya había visto, la mayor parte de esas cosas terribles en el “Velo”. Al comprenderlo, me relaje, vacié mi mente y me envolví en su esencia, abriéndola mi mente, como ella me estaba abriendo la suya. Ahí comencé a ver imágenes de la vida de Neshi, incluso algunas imágenes de momentos remotos, posiblemente que olvido hace mucho tiempo.
La vi como una niña elfa pequeña en brazos de un elfo bastante alto, más alto que muchos humanos, eso era raro, nunca había visto un elfo con esa altura, pero era su padre no cabía dudas, tenía el mismo color de pelo y sus mismos ojos verdes, incluso compartían sus pecas, la llevaba en brazos mientras jugaba con ella. También en esa imagen vi a la custodia Marethari, acercarse sonriéndoles.
Después esas imágenes se disolvieron, vi a Neshi siendo un poquito más mayor, la vi curando a un pajarillo que se había encontrado en el bosque, ignorante de que tenia observadores, no tan bien intencionados, como nos quieren hacer creer. La vi apresada por un grupo grande de templarios, la vi pelear con sus pocas fuerzas contra ellos, después la vi atada, que era como estaba cuando su padre y el otro cazador dalishano combatían contra los templarios, como el compañero del padre de Neshi caía herido de muerte, como su padre intento llegar hasta ella, después de haber derrotado a más de diez templarios y una espada templaría era clavada en su pecho, muriendo en el acto, como Neshi se arrastro atada hasta el cuerpo de su padre, para quedarse a su lado sin derramar una lagrima. En ese instante sentí una voz masculina, profunda hablarle a la mente de Neshi, “Esconde tu empatía, escóndela en lo más profundo de ti, ellos no deben saberlo, son tus peores enemigos. Adiós mi tesoro, te amo y aunque ahora no lo creas siempre te amare.”
Esas imágenes también se disolvieron, mejor porque me estaban haciendo daño verla tan indefensa y sola.
Vi su llegada a la torre, como el primer encantador Irving preguntaba cómo era posible que siendo tan pequeña, hubiera ya desarrollado poderes mágicos. Neshi con sus pocos más de 4 años, muy seria mirándoles de frente, sin contestarles a ninguna pregunta, no dijo ni tan siquiera su nombre. Una elfa maga, se acerco para ayudarla, era la misma maga que habíamos dejado su cuerpo en una cama en la torre de los hechiceros. Esas imágenes también fueron sustituidas por otras, en las que se la veía un poco mas mayor, seguía muda, incluso habían llegado a pensar que se había convertido en una tranquila (ahora conocía ese término, por Neshi) debido al trauma causado por la muerte de su padre. Hasta que estuvo a punto de matar a un templario, que intento acercársele, no se con que intenciones, pero la vi invocar una llamarada de fuego, como no he visto a ningún mago adulto invocar, es mas ahora Neshi prefiere siempre luchar con hielo, en vez de con fuego, pero a ese templario estuvo a punto de convertirlo en humano a la parrilla. Desde ese momento, los templarios la tenían miedo, procuraban no acercarse a ella, porque ninguno de sus poderes adquiridos con el uso del Lirio, la afectaban, no podían controlarla. El día que estuvo a punto de matar al templario, Irving en un intento por ayudarla y salvarla, se hizo cargo de su educación, permitiendo que la elfa maga, la instruyera en los conjuros de magia sanadora, aunque la maga y Irving sabían bien, que no necesitaba conjuros para sanar, que lo podía hacer sin necesidad de gestos, ni de palabras, pero esa información se la ocultaron a los templarios.
La volví a ver más mayor, hablando en susurros con su amigo perdido Jowan y con otros aprendices de magos, con otros encantadores que la habían instruido. Pero sobretodo la vi sola, la vi sentada en el suelo, frente de las estanterías, con libros y libros en las manos, pero de ella siempre proyectaba la misma sombra de soledad y tristeza. Asomada a una ventana mirando la orilla del lago, su nostalgia, su ansiedad y su soledad, solo podían competir con su tristeza, envidiaba los pájaros que veía desde las ventanas de la torre, envidiaba su libertad. Pocos vi como sus amigos, realmente debió de tener muy pocos.
Vi su interrelación con los templarios, siendo ya adolescente, como estos la usaban para sanar a sus objetos de diversión, magos y magas que habían caído en desgracia a los ojos de la capilla, que según esos “benditos” señores se habían convertido en apostatas. La hería tener que ver, tener que sentir lo que esos magos sentían, tanto varones como hembras, no había distinción de sexos, a la hora de las violaciones, humillaciones, solo existían para uso y diversión de los templarios, lo mismo que Neshi, no tenían alternativas, eran objetos, negarse en la mayor parte de las veces no acarreaba la muerte, sino un nivel más alto de tortura y humillación.
La vi cuando paso por su prueba de la angustia, cuando entro por primera vez (permitida) al “Velo”, como desafío al demonio y como se rió del supuesto demonio, cuando este intento convencerla de que era la más fuerte. Después vi como intento ayudar a Jowan a escapar de la torre y como término en Ostagar, y para mi suerte en mi camino.
La ame, no hay otra forma de decirlo, la envié todo el amor que sentía por ella, la ternura, la alegría que siempre me proporcionaba mirarla. La envolví en todo ello, no quería que se volviera a sentir como en la torre de los hechiceros, nunca más.
Abrí los ojos y la mire, después pose mis labios que me hormigueaban de deseo, sobre los suyos, suavemente. Sentí su beso y sentí mi beso, era como si una parte de ella estuviera en mi, y una parte de mi estuviera en ella. El deseo de hacer el amor con Neshi se intensifico, la necesitaba a todos los niveles.

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Abrí los ojos y nuestras miradas se encontraron, desee profundamente hacer el amor con Zev, fundirnos en cuerpo y alma.

Neshama una bruja diferente 26


Capitulo 26

El mundo real se desvaneció y aparecimos en un lugar increíblemente bello, era el balcón de una habitación redonda, la vista mostraba una ciudad preciosa, pero que tanto a Zev, como a mí nos era desconocida. Altas torres se elevaban hacia el cielo, parecía que estábamos en una de ellas, pues desde donde nos encontrábamos podíamos ver muchos tejados de casas mas bajas.
Mientras contemplábamos el lugar al que habíamos llegado, sentí los brazos de Zev rodeándome, deje de controlar la empatía, aquí no corríamos ningún riesgo por usarla, sentí en el acto la esencia misma de Zev, no solo su cuerpo desnudo junto al mío, sino lo que él sentía y lo que yo sentía, el placer de la mutua compañía.
Como siempre cuando llegaba al “Velo” me vestía, es un mundo onírico, normalmente sueles entrar, como lo haces al mundo físico, totalmente desnudo, personalmente no me molesta mi desnudez, ni la de mis compañeros, pero sabía que Ort lo estaba pasando realmente mal, no quería añadir más leña al fuego. Se lo sugerí en un susurro a Zev, ya que su desconocimiento hacia que ni se hubiera dado cuenta.
-- Zev, solo tienes que imaginar lo que te gustaría llevar puesto y la ropa aparecerá en su lugar, este es un mundo de sueños, así que aquí funciona más tu voluntad e imaginación, que tu fuerza.
En ese instante oí la voz de Ort.
-- No, no me estropees el espectáculo Neshi. No seas aguafiestas, con lo encantadores que estabais cuando habéis llegado.
Le sonreí, normalmente no me molestan ese tipo de bromas y sabía que a Zev tampoco, no había razones para que nos ofendiéramos.
-- Realmente Ort, no sé qué pensar, creo que te estás enamorando o te has enamorado de alguno de nosotros dos o de los dos.
-- Ojala fuera tan fácil Neshi. Veo que estas totalmente sanada, me alegro, me tuvisteis muy preocupado, aunque no lo creáis, no solo por que representáis la vida para mi compañero y para mí, sino… porque me caéis bien. Es una lástima que posiblemente no… da igual, dejemos el tema, hay cosas que no se pueden evitar.
-- Ort, mejor termina lo que ibas a decir – Le digo a Ort – tengo una imaginación un tanto dañina, no me gustan las frases a medio terminar.
-- Siempre consigues que te cuente más de lo que había planeado. De acuerdo, entrar y sentémonos, porque aunque la vista del reflejo de la ciudad Arlathan es bella, no es lo que os ha traído hasta aquí.
Zev dijo.
-- ¿Nos… nos estás diciendo que estamos en Arlathan, nuestra ciudad destruida y olvidad?
-- Estáis en lo que queda como reflejo. Esta parte del “Velo” refleja todas las creaciones, de todas las criaturas que vivieron o viven en el mundo físico, cuando allí se construye algo se ve reflejado instantáneamente aquí, incluso puedes encontrar una construcción que aparece en varias formas, como pasa con la torre de los magos, ya que no siempre fue una torre de hechiceros. Cada criatura que ha vivido en esa torre ha ido plasmando un trozo de su propia torre en esta parte del “Velo”.
-- Eso quiere decir que en algún lugar de este “Velo”, hay una torre que se parece a un jaula de pájaros… así era como me la imaginaba, antes de verla desde la otra orilla. – Le sonreí – Pero no vas a conseguir despistarme hablando de los reflejos. Vas a terminar la frase que comenzaste.
Se giro hacia unos cojines que estaban colocados en forma de media luna, se sentó y nos invito a que nosotros también lo hiciéramos.
-- Aquí estaréis más cómodos que ahí de pie, ¿no os parece?
Cogí de la mano a Zev y nos encaminamos a los cojines, sentándonos juntos. La verdad es que se estaba cómodo y el lugar era muy agradable, olía a rosas, como si estuviéramos en un rosal gigante.
-- Eres cabezona Neshi… muy cabezona, quieres que termine la frase. Bien, lo que iba a decir era, que es una lástima que posiblemente no viváis lo suficiente, como para vernos a mi compañero y a mi juntos. Neshi tu sabes por qué.
Me mire las manos y asentí, tenía razón. Pero Zev no lo sabía, por lo que dijo.
-- No lo entiendo, los dos somos relativamente jóvenes y Neshi es más joven que yo, debería vivir más años.
-- Si Zev tienes razón, pero la infección de los engendros tenebrosos, ha puesto fecha de termino a mi vida, llegara un momento en que… en que… las pesadillas retornen y entonces todo habrá acabado para mí. Pero… pero tú, si que puedes vivir hasta ese momento.
Veo que Ort niega con la cabeza, no me gusto, por lo que volví a mirar a Zev.
-- Neshi cuando llegue ese momento, no te dejare sola, mi vida esta ligada a la tuya, lo que sea de ti, será de mi. Recuerdas, juntos hasta el final.
No le contradije, sabía que lo decía de corazón, le tome de la mano y se la apreté, en un susurro le dije.
-- Si Zev, juntos hasta el final.
-- ¡Ehhh! alegrar esas caras, todavía falta mucho tiempo, para que llegue ese momento, así que ahora no os pongáis a pensar en él. Tenéis toda una vida que vivir juntos y un hijo que criar, cuidar, entrenar, enseñar, mimar y todas esas cosas que hacen los padres con los hijos. Así que ahora pensar en el futuro inmediato. Creo que os prometí enseñar como uniros a nivel empático y telepático, pues aunque no lo creas Neshi, son dos facultades que van juntas.
-- No sé nada sobre la empatía, ya te lo dije Ort. Solo la he usado a nivel básico, me temo que nunca he pasado de sentir a mis compañeros o algún enfermo o herido, mas allá no sé cómo funciona. Fue una sorpresa la primera vez que me beso Zev, el que sintiera sus sentimientos y su placer.
-- ¿Sentiste mis sentimientos?
-- Si Zev, los sentí.
-- Pero yo pensé que te los había ocultado, siempre consigues confundirme.
-- Eso fue exactamente lo que sentí, una amalgama de sentimientos confusos. – Le sonreí, por que recordaba bien lo confundida que yo también había estado – Si a tu confusión le añades la mía… fue un verdadero caos.
-- Voy a intentar explicártelo con palabras, sino consigo que lo comprendas, solo quedara la vía de la empatía. Pero como te dije en la nota que os mande, no dejareis de ser dos encantadores elfos, sino que seréis dos encantadores elfos más sabios y más unidos. Os podréis comunicar a nivel telepático, no solo vuestros sentimientos se transmitirán de uno al otro, sino que podréis hablar y comunicaros con el pensamiento. Bueno también tiene otras aplicaciones, pero prefiero que las descubráis vosotros mismos. – Nos sonríe picaronamente. – Me divertiré observándoos.
-- Tu no eras muy fiel, ¿verdad? – le dije.
-- ¡Ohh! Sí que lo soy, pero tú tírate muchos siglos esperando a tu compañera o compañero, y luego se te presenta la ocasión de “fastidiar” a una pareja o de observarla, seguro que no te reprimirías. Es la primera vez que tengo esperanza y que vuelvo a sentir ganas de reír, desde hace muchos siglos, y la verdad es que os lo debo a vosotros dos. Por eso me gusta hacer cosas que os incordien, pero no que os molesten.
-- Si creo que lo entiendo muy bien – dice Zev – Si, lo entiendo a la perfección, aunque yo no he vivido siglos, esta pelirroja ha conseguido que tenga ganas de reír por primera vez en mi vida, de vivir.
-- Ort… mira que te gusta hablar, podrías hacerlo hasta que el mundo llegara a su fin. Aunque también te comprendo. Pero mejor nos centramos en lo que nos ha traído hasta aquí, no tenemos todo el tiempo que queramos, aun nos queda por planear como conseguir el ejército que necesitamos y además esta el pequeño problema de que los engendros tenebrosos, están cerca del clan… de mi madre. Eso me recuerda otro tema que deberíamos hablar.
-- Neshi siempre olvidas, que aquí en el “Velo” no existe el tiempo, de la misma forma que en el mundo físico. Puedes vivir un año aquí y que solo represente un día en el mundo que dejasteis, como también puede darse al contrario. Tenéis todo el tiempo que necesitemos o que necesitéis para llevar a cabo la unión, incluso para que planeéis lo que haréis a continuación. Una pregunta Neshi, no eres de las que se dejan engañar. ¿Por qué permitiste que Alistair, Leliana y Wynne estuvieran a punto de matarte? Por qué tu ya sabias que iban a por ti.
Asentí, no tenía sentido negar la verdad, después le dije.
-- Que quieres que te diga Ort, que fue por estupidez, porque pensé que podía hacer entrar en razón a Alistair, pues sí, esa fue una de las razones, aunque no la única. La otra razón, fue por lo que me dijiste, porque Morrigan necesitara a un Guardia Gris varón, yo no puedo llevar a término su ritual de magia sexual, por razones biológicas obvias. Esa fue la razón principal para que no los aplastara cuanto salimos de la torre. Haber ido en contra de Leliana o de Wynne, hubiera significado que tendría que enfrentarme a Alistair y no quise, por lo que te termino de decir.
-- En ese caso, creo que el error fue mío. Debía de haberte informado de que no sois los únicos Guardias Grises en Feraldan, hay otro Guardia Gris, que esta ahora mismo preso en la mazmorra del Arl de Denerim, cuando llegue el tiempo, él ofrecerá la posibilidad de que conviertas a Loghain en un Guardia Gris, Loghain puede sustituir a Alistair en la cama de Morrigan. No lo necesitas para nada, puedes obrar como creas conveniente, para protegeros a vosotros dos y a vuestro destino. Cuando vayáis a Denerim tendréis mucho trabajo que hacer, entre otras cosas liberar a ese Guardia Gris, será una prioridad, se llama Riordan, es el compañero que hubieras necesitado cuando ocurrió lo de Ostagar, no Alistair un niño pequeño, metido en un lió del que no sabe ni cómo salir. Otra prioridad será localizar y encontrar la filatelia con tu sangre Neshi, tengo alguna información al respecto, pero cuando llegue el momento, sabré donde y como la podéis encontrar y destruir, no puedes dejarla pasar, necesitas ser libre de la torre para seguir tu camino. Otro tema son tus amigos “Cuervos” Zev, sé que hay otro cuervo que te esta buscando, no sé exactamente donde o como aparecerá, pero lo hará. Tengo algunas ideas que pueden ayudar a despistar a los maeses cuervos, cuando las haya consolidado os lo haré saber. Tiene que ver con la magia que tú aprendiste Neshi, la magia de la ilusión, pero cuando consiga averiguarlo os lo diré. Creo que con esas dos acciones, podéis deshaceros de vuestros “amigos”, por lo que una vez que el Archidemonio (odio ese nombre), o mejor dicho mi compañero, sea liberado, podréis emprender el viaje hacia el futuro sin demasiados lastres.
-- ¿Sabes quién es el cuervo que me anda buscando? – pregunto Zev.
-- No, solo sé que te andan buscando, no conozco su nombre, lo siento Zev.
-- Queda otro tema del que no has dicho nada – le dije a Ort – la Custodia Marethari, sabias que era mi madre y aun así no me dijiste nada. También hay algo que no entiendo, sabes cosas del futuro o del pasado, es como si ya hubieras estado allí.
Me sonrió pícaramente.
-- Neshi, no te dije nada de la Custodia, porque no me habrías creído, simplemente por esa razón. Conozco cosas del pasado y algunas del futuro, es cierto, por algo en su día fui llamado el Señor del Tiempo, tengo algunas facultades que aun no han desaparecido, que me permite ver en el futuro, pero no alargo plazo, y no siempre puedo verlo. En su día podía saber el futuro de muchos seres a la vez, nunca mi futuro, pero si el de muchos otros, podía ver el futuro lejano de cualquier ser que conociera o que necesitara. Ahora solo es un rescoldo de lo que fue, dejémoslo así, algunas cosas, aun a pesar de los siglos pasados siguen escociendo, aunque no es la que me ha quitado el sueño, durante todo este tiempo. Bueno cuando creáis que se os han terminado las preguntas, y queráis pasar a que os explique, cómo podéis uniros a nivel empático y telepático, lo podéis decir. Cuando os lo haya explicado y lo hayáis comprendido me iré, no me puedo quedar a ayudaros más. Porque… porque no lo soportare, llevo demasiado tiempo solo, demasiado tiempo sin mi compañero, he sobrevivido a base de esperanza y de mantenerme alejado de cualquier cosa, que me puediera recordar la unión que teníamos.
Mire a Zev y le pregunte.
-- ¿Estas seguro de que quieres hacerlo? Después no habrá vuelta atrás, Zev.
-- Tú sabes Neshi, que todavía no soy totalmente libre, Ort me ha recordado que aun sigo teniendo precio por mi cabeza, los cuervos no pararan hasta que me hayan matado. Por qué tú no sabrás como termina el encuentro con el cuervo, ¿verdad Ort?
-- No, no lo sé, estas demasiado ligado a mí, como para que se me conceda esa visión. Como tampoco vi que a Neshi la iban a intentar asesinar, como tampoco se, si Neshi tendrá problemas con los templarios. Los tres sabemos que estamos luchando contra titanes invisibles, que posiblemente no consigamos llegar al final con éxito. Pero independientemente de que consigáis salir bien de toda esta aventura, para uniros de esa manera solo tienes que preguntarte una cosa. ¿Hasta qué punto estas dispuesto a compartir con Neshi? Una cosa que me ha quedado clara, es que Zev tu estas dispuesto a morir por Neshi y sé por experiencia que ella también esta dispuesta a morir por ti. – Miro a Zev y le sonrió – No, no me preguntes como lo sé, no te voy a contestar. ¿Entonces qué vas hacer Zev?
-- ¿No la pondré mas en peligro al hacerlo? Me apuesto lo que quieras, a que en el clan Dalishano, hay muchos elfos dispuestos a tomar mi lugar. Quizás sería más seguro para Neshi, que yo me fuera.
Ort volvió a negar con la cabeza, después dijo.
-- Creo que en el fondo, tenéis el mismo problema los dos. Y es que os falta por comprender lo que cada uno de vosotros siente por el otro. No Zev, no la pones mas en peligro de lo que ya esta, o como diría Neshi si no estuviera mirándote, como si fueras un ser de otro plano, no esta mas en peligro del que ella misma te pone a ti. Creo que a los dos os falta confianza, en que el mundo no siempre es totalmente negativo, con respecto a vosotros, y por encima de todo demostráis que os queréis… ya se, ninguno de vosotros sabe lo que es el amor, sin embargo creo que es exactamente lo que sentís. ¿Qué vais hacer?
Espere a que respondiera Zev, yo estaba dispuesta hacerlo, quería hacerlo, pero no se lo impondría. Zev estaba con la cabeza gacha y mirándose las manos, después de algún tiempo corto dijo.
-- Si intentémoslo, no puedo volver a sentirme, como cuando la hirieron, prefiero morir a sentirme igual. – me cogió de la mano y se la llevo a los labios – Siempre que tu estés de acuerdo Neshi.
-- Si claro que estoy dispuesta hacerlo, si lo vuelves a poner en duda, te morderé hasta que estés de acuerdo conmigo.
Me sonrió y después me abrazo.
-- Un día de estos te tomare la palabra, porque me gustaría verte en acción.
-- Si, si pero no aquí… no aquí, por favor. Comencemos por los preliminares. Tenéis que quedaros desnudos, no pude haber ningún tipo de ropa que os separe, porque aunque en el “Velo” es un mundo onírico, vuestras convicciones hacen que la ropa tenga sustancia, por esa razón debéis desprenderos de ellas. Sentaros uno enfrente del otro, pero de tal forma que vuestras frentes puedan juntarse, juntar también las manos. Todo esto no sería necesario si os pudiera guiar a nivel empático, pero intentaremos evitarlo si es posible.
-- Neshi se puede sentar encima de mí, de esa manera será más fácil para ella y más grato para mí. No sé si eso es posible. – dice Zev sonriendo pícaramente – Si eso no te perturba, claro esta.
-- Zev cuando comencéis me iré, no me voy a quedar. Así que, si así os es más fácil, entonces hacerlo de esa manera. Lo más importante de todo, es que confiéis plenamente el uno en el otro. Como Neshi es la que tiene la empatía, realmente debería ser ella la que comience el contacto. Por lo tanto Neshi no te reprimas, aquí no hay nadie que pueda sentir tu empatía, nadie que vaya haceros daño, de vuestra seguridad me encargo yo, aunque no esté aquí, no significa que vaya a poneros en peligro. Neshi tienes que liberar todo tu potencial empático, para enlazar con Zev, y para ti también hay trabajo Zev, se que por la forma en que has vivido siempre, estas acostumbrado a bloquearte, estas acostumbrado a esconderte, pero si realmente quieres unirte a Neshi tendrás que obligar a tu mente a bajar todas sus barreras, tendrás que confiar como nunca lo has hecho. Sé que ninguno de vosotros cree saber lo que es el amor, incluso Zev se que tu le tienes terror a esa palabra, por lo tanto no la usare. Concentraros en lo que cada uno siente por el otro, de esa manera conseguiréis la confianza que necesitáis para dar el paso. ¿Estáis dispuestos a intentarlo? Si falláis y queréis que os guie a nivel telepático y empático, lo haremos, pero sería mejor que lo consiguierais vosotros solos.
Zev dijo.
-- Si estoy dispuesto, aunque tengo miedo a fallar, a no ser lo que Neshi espera.
-- No Zev, no tengas miedo. – le dije a Zev - El miedo es el peor sentimiento en el “Velo”, no espero que seas nada distinto de lo que eres, realmente me gustas como eres, no te preocupes. Si estoy dispuesta cuando quieras Zev.
-- Que así sea, entonces os dejo. Cuando queráis que vuelva, solo tenéis que pensar en mí y volveré. Tomaros todo el tiempo que queráis, el reloj no esta corriendo en el mundo físico, así que no tengáis prisa y sobretodo no os alteréis.
Después de esas palabras desapareció. Dejándonos solos, me volví para mirar a los ojos a Zev y me sonrió, se le notaba que estaba nervioso, antes de nada debíamos calmarnos. Para mí tampoco estaba siendo tan fácil, nunca había confiado en nadie, ni tan siquiera en mi perdido amigo Jowan. Pero ahora debía aprender a vivir confiando totalmente y de una forma incondicional en Zev, que se había convertido en mi compañero, mi amigo, mi amante, no me era sencillo y tampoco lo seria para Zevran tan acostumbrado a ocultar sus sentimientos.

jueves, 8 de julio de 2010

Neshama una bruja diferente 25


Capítulo 25

Cuando mi madre nos dejo solos, estuve un buen rato en silencio, pensando en lo que había descubierto. La verdad es que me costaba mucho hacerme a la idea de que mi madre seguía viva, de que no había nacido en una elferia como siempre había creído. Que mi vida hubiera sido muy distinta, sino hubiera sido raptada por los malditos templarios, nunca había sabido de donde me venía el odio hacia ellos, pero en ese momento, me di cuenta que mi odio posiblemente, formaba parte del recuerdo de mi más tierna infancia, un recuerdo que mi mente consciente había borrado con los años, pero no había borrado el sentimiento de odio, que me producían los templarios. No quise envenenarme más la sangre con esos pensamientos, eran cosa del pasado y ya no se podían remediar, pero no por ello dejaban de doler, no por ello dejaban de exigir justicia.
Zev me acaricio el hombro, estaba sentado a mi lado, esperando a que me recuperara, le sonreí, estaba de acuerdo con mi madre, había tenido mucha suerte en encontrarlo.
-- Lo siento Zev, me había perdido en mis pensamientos. Me es difícil aceptar todo lo que he escuchado hoy. No es fácil pasarte 20 años de tu vida pensando que tus padres han muerto o han desaparecido y descubrir que tu madre sigue viva. Pero dejemos el pasado, tienes que contarme ¿Qué ocurrió? ¿Qué paso? ¿Cómo terminaste en la hoguera de Alistair? Sentí cuando Alistair vino a por ti esa mañana, lo sentí de forma palpable.
-- No Neshi por favor, deja las preguntas para después. Ahora… ahora te necesi… - me abraza y comienza besarme, después como si se lo hubiera pensado dos veces, me soltó y se aparto de mi lado– Aunque ahora ya no me necesitaras mas, tienes a todo un clan de elfos Dalishanos, que te apoyara y te seguirá, cualquiera de los cazadores estará encantado de ser tu consorte. Cuando lo desees me iré, no tienes más que decirlo. Pero te juro que… que no tuve…
Me gire para mirar a Zev de frente. Le puse un dedo en los labios.
-- ¿De qué estás hablando Zev? Te necesito igual que antes, ellos son ellos, pero no son tú, yo te necesito a ti. Para mi eres imprescindible, eres mi compañero. No puedo vivir sin alma Zev y tú eres mi alma. No quiero a ningún cazador como mi consorte, al único que aceptaría como mi consorte seria a ti, pero no a ellos. Así que deja de decir esas cosas.
-- Entonces… entonces no… no crees que fui yo, ¿Quién te ataco con la daga?
Le miro perpleja y le abrace.
-- Dioses no, sé que no fuiste tú. Sé que fue Leliana, intente decírtelo cuando me hirieron al principio, pero se ve que no lo conseguí. Sé que te debo la vida, sin ti me habrían abandonado en Ostagar. A lo largo de estos meses he cometido muchos errores, pero tú representas mi único acierto. Zev los días que pase herida, las pocas veces que volvía a una seudo consciencia, quería hablarte, quería decirte que confiaba plenamente en ti, que me estaba recuperando, que… que te amaba. Pero no podía, me fallaba la voz, intentaba conectar a nivel empático, pero no lo conseguía, porque nuestra unión fue siempre tenue, nunca quise quebrantar tu intimidad.
Calle cuando me di cuenta había ocultado su cara entre mi cuello y mi pelo, le abrace más fuerte y le acaricie el pelo. Se sentía bien tenerle a mi alrededor, estar entre sus brazos, no puedo explicar lo que le había añorado los días que estuve inconsciente.
-- Neshi… Nesh.
-- Si dime Zev – le cogí la cara con las dos manos y le mire a los ojos – Te pregunte, Por qué quería saber lo que Alistair y compañía querían hacerte, no por que creyera que eras responsable del ataque. Nunca vuelvas a pensar que… que me voy a deshacer de ti, como si fueras un objeto. Eres mi amante y mi compañero, para mi eres imprescindible, independientemente de la gente que tenga o deje de tener a mi alrededor, tu eres y siempre serás el primero y el único. Si tú te quieres ir, puedes hacerlo, lo aceptare, pero no quiero que te vayas.
-- No, no… no me quiero apartar de ti, no te puedo decir que es lo que siento por ti, sabes que no sé lo que es el amor, ni todas esas palabras bonitas que Alistair se le dan tan bien. Pero estos días en que has estado tan herida… he vuelto a estar solo, totalmente solo, incluso me he sentido peor que antes de conocerte, porque me había acostumbrado sentir una parte de ti, siempre conmigo. Cuando Leliana te ataco, lo primero que sentí fue vació, sentí que mi vida perdía su significado y que las risas del mundo se apagaban con tu mirada, no quiero volver a sentirme igual, nunca más. He estado pensando sobre lo que nos contó Ort, de tu empatía… Si… si quieres… unirte a mí, me encantaría. Después de lo que vivimos en el velo, pocos secretos tengo para ti, sé que muchos de mis recuerdos son terribles, tantos los que me hicieron, como los que hice, pero si… si… crees…
Le acaricio la mejilla y le sonrió, después acerco mis labios a los suyos y le susurro.
-- Shh… estaría encantada de cargar con todos tus recuerdos Zev, los míos tampoco son para mentes delicadas. Si quieres que nos unamos, lo haremos, me encanta la idea de estar unida a ti, pero piensa que a partir de entonces tus pensamientos y los míos, serán uno, tus sentimientos y los míos serán uno, hasta donde sé, dejaríamos de ser dos personas para ser una. Desconozco casi tanto la empatía como tú, solo la he usado a un nivel muy básico, pero si tu estas dispuesto a hacerlo, yo también lo estoy.
-- Me estas proponiendo que exploremos un universo entero para nosotros dos… la respuesta es, sí quiero.
-- Aunque aún tenemos que descubrir cómo se hace, no tengo ni idea.
Junte mis labios a los suyos y le bese suavemente, Zev me abrazo y me levanto del taburete, para acostarme en la cama, lentamente comenzamos a desnudarnos. En ese momento de una manera sorpresiva, mi bolsa mágica cayó encima de la cama abierta, de ella salía un pergamino pequeño, nos sobresalto a Zev y a mí. Zev estiro el brazo y cogió el pergamino, para dármelo después.
Le mire a los ojos con aprensión y abrí el pergamino, en el decía.

** Hola Zev y Neshi

Espero que no me hayáis echado mucho de menos, he estado siguiendo vuestra conversación, que ha sido muy interesante. Sé que estabais empezando a ir por un camino distinto, y que ahora estaréis molestos por mi interrupción, pero luego me lo agradeceréis.
Tranquilos no son malas noticias… esas no tardaran, pero no vendrán de mi.
Os he interrumpido (en parte porque me dais envidia, ya sabéis que soy algo cabroncete), porque si queréis uniros a nivel empático, os puedo ayudar, puedo mostrarte Neshi como se hace, y puedo explicaros y guiaros, si aceptáis mi ayuda.
Si la aceptáis, deberéis viajar al velo con el objeto que os he dejado en la bolsa, os estaré esperando en un lugar mucho más agradable que el ultimo donde estuvimos.
Si no queréis no pasara nada, pero esa información se perdió hace mucho tiempo, y os será muy difícil conseguirla, por no decir imposible.
Si venís os juro que no os arrepentiréis. Porque descubriréis un universo, como ha dicho Zev increíble. No dejareis de ser dos personas para convertiros en una, seréis dos personas mucho más sabias y mucho más grandes de lo que sois ahora. Y nada en el universo, ni en ningún plano podrá jamás separaros.
Vosotros decidís que queréis hacer.
Un saludo y un abrazo del que os espera…

Ort

Pd: Neshi me alegro que ya estés sanada, intente ayudar como pude, pero sé que fue muy poca ayuda la que pude darle a Zev. Aunque no lo creáis estuve preocupado por vosotros dos. **
Mire a Zev y él me miro a mi, nos sonreímos, recuerdo que Zev dijo.
-- Podría haber esperado un poquito más en comunicarse con nosotros.
-- Estoy totalmente de acuerdo. ¿Qué vamos hacer?
-- Ya que nos ha interrumpido, digo que adelante, vamos.
-- De acuerdo, vamos.
Antes de que cogiera el objeto que estaba en la bolsa, Zev me beso y me abrazo, después sujetamos el objeto los dos, sacándolo y poniéndolo directamente sobre nuestra piel.
El mundo real se desvaneció…

Capítulo 26

Neshama una bruja diferente 24


Capítulo 24

Cuando desperté, sentí el cuerpo de Zevran que estaba pegado al mío, sentí su respiración tranquila, pensé que estaría dormido, pero pronto recordé que debíamos seguir huyendo, apenas recordaba lo que había pasado el día anterior o eso pensaba que era el día anterior, solo podía recordar la interminable caminata a través del bosque, después de que llegara la noche, no recuerdo gran cosa, se que intente seguir caminando, pero cada vez se me hizo más penoso.
Al abrir los ojos me sorprendió no estar en el bosque, no sabía dónde estaba, eso me altero y consiguió despertarme totalmente. Me gire para despertar a Zev, daba por hecho que si estaba dormido, no corríamos ningún riesgo, pero aun así la situación me puso nerviosa.
Entonces sentí una mano en mi hombro eso hizo que mirara mas allá de Zev. Vi a una elfa con el pelo blanco y la cara marcada por arrugas, algo en ella me produjo curiosidad, no solo el hecho de que era la primera vez en mi vida que veía a una elfa Dalishana, sino algo que brotaba de su persona.
-- Tranquila Da’len, estas con amigos. Deja descansar a tu compañero, ha pasado días sin dormir y ha estado muy preocupado por ti. Por lo que veo estas recuperada del todo. ¿Cómo te sientes?
-- Estoy bien. ¿Pero dónde estamos?
-- Perdona que despistada puedo ser a veces. Mi nombre es Marethari y soy la Custodia del este clan. Eres bienvenida entre nosotros Neshama. Ahora deberías comer algo y después podremos despertar a tu compañero, tenemos muchas cosas de que hablar.
Me ofreció un cuenco con sopa, después de ayudarme a incorporarme.
-- Se que no nos recuerdas, pero estas entre amigos. Me gustaría poder ofrecerte más comida, pero has pasado días enteros sin comer nada y no sería prudente que ahora comieras algo mas solido.
-- ¿Qué no nos recuerdas? Acaso os conozco, discúlpame pero no se dé que estás hablando. No deseo insultarte, se lo que es un clan Dalishano y también la función que tiene un Custodio, pero no se a que te refieres con recordar.
-- Da’len, es largo de explicar si lo prefieres esperamos a que tu compañero este despierto y que tu hayas terminado de comer. Pero también puedo explicártelo ahora, tú decides.
-- Prefiero esperar a que Zevran este despierto, pero has suscitado mi curiosidad.
Comí todo lo deprisa que podía, quería saber que tenía que decirme, y la verdad es que la frase de que no los recordaba había hecho que mi mente volara. Como dije al principio del relato, tengo un carácter totalmente explosivo, se que a veces me ha metido en más de un problema, pero es difícil dominarme, cuando mi instinto me dice, que hay información importante que descubrir.
Después de que comí, le entregue el cuenco a la Custodia, ella se levanto y salió del Aravel. Me volví hacia Zev que estaba haciéndose el dormido, lo conocía demasiado bien para saber, que había despertado en el momento en que la Custodia entro en el Aravel.
-- Zev ya puedes abrir los ojos. – le bese en los labios suavemente mientras abría los ojos.
Me beso a su vez y me abrazo atrayéndome hacia él. Sentí humedad en sus mejillas y abrí los ojos.
-- ¿Qué te ocurre, Zev? ¿Qué pasa?
-- Nada, solo es que estoy aliviado de verte despierta después de… después de… déjalo, me alegro que vuelvas a estar sana. Por qué ahora estas bien, ¿verdad?
-- Si Zev, aunque apenas recuerdo nada, después de la llegada de la noche en el bosque.
-- Te lo contare, pero ahora creo que la Custodia esta en la puerta.
Me gire para ver a la Custodia Marethari entrar por la puerta del Aravel. Nos sonrió y se sentó junto a una mesa un tanto rustica, en la que había dos banquetas mas. Nos levantamos de la cama y nos sentamos alrededor de la mesa, espere a que fuera la Custodia Marethari quien abriera la conversación, aunque si soy sincera, me costó mucho trabajo conseguir paciencia para tal logro.
-- No sé muy bien por dónde empezar, creo que lo mejor será comenzar a contar la historia tal como se ha desarrollado. Hace algún tiempo tuve un encuentro con un espíritu del velo, fue en un sueño, normalmente no me adentro voluntariamente en dicho plano, a no ser que sea por bien mayor. Cuando encontré a ese ser me explico muchas cosas y me hablo de muchas cosas, que no repetiré, pues lo importante de esas conversaciones lo conoces, no necesito repetir aquello que ya has oído, además los tres sabemos que es mejor no hablar sobre ciertas cosas. Solo diré que me hablo de la importancia de que permaneciéramos en el bosque de Brazilia, aun en contra de toda lógica. La noche antes de que llegarais al campamento, soñé en que estabas en el bosque y que necesitabas nuestra ayuda, por esa razón antes del alba, envié a todos nuestros cazadores a buscaros. Tamlen y Ilen fueron los afortunados que os encontraron, la verdad es que, no me esperaba que tu Neshama estuvieras tan herida, pero ahora ya estas totalmente recuperada y es algo por lo que alegrase.
“Aunque tu herida me dio la oportunidad de ver algo importante. Cuando te desvestí la primera vez para poder sanarte y ponerte un emplaste me di cuenta que tienes una marca de nacimiento en la espalda. Esa marca me dijo algo que no esperaba. Hace 25 años di a luz una niña, ella tenía poderes mágicos desde muy pequeña, así que pensé que podía ser una buena custodia para el clan. Por lo que empecé a enseñarle a controlar su magia y como podía ayudar a otros con ella. A la edad de 4 años fue raptada, ella era muy inquita y apenas montábamos el campamento, que salía a las cercanías en busca de animalitos que sanar. Un día no volvió, pasamos más de un mes buscándola por el bosque, pero jamás apareció. No sabía que le había ocurrido, hasta el momento en que te quite la camisa y vi tu marca de nacimiento. Tu eres esa niña, tienes su mismo pelo, su mismo rostro y sobretodo tienes una marca que la heredaste de mi, como yo la herede de mi madre y esta de su madre.”
-- Esto… me estas… me estás diciendo… ¿Qué tu eres mi madre?
-- Míralo tu misma.
Se levanto la camisa por la espalda y me mostró una marca en forma de luna creciente que tenía en la espalda, esa marca me era familiar, era idéntica a la que tenía yo en la misma zona. Muchas veces me había preguntado que significaría, pero fueron preguntas sin respuesta, como tantas otras cosas que me pregunte, mientras crecía en los oscuros pasillos de la torre de los hechiceros. Intente hablar pero la verdad es que tartamudeaba más que hablaba, me había quedado sin palabras.
-- Tengo muchas preguntas que hacerte… pero… pero ahora… no… se me ocurre ninguna. ¿Tú me pusiste de nombre Neshama?
-- No, no fue el nombre que te puse, pero aunque te lo dijera, tampoco creo que te acordaras de él, te llame Ashalle.
-- ¡Dioses! Ese nombre o mejor dicho el sonido, si… el sonido si lo recuerdo, pero es algo totalmente nublado.
-- ¿Dioses? Te refieres a los Creadores, ¿no? Como es posible que después de todo este tiempo aun sigas creyendo en ellos. ¿En la torre de los hechiceros no os obligaban a ir a la capilla?
-- Si, pero me negué cabezonamente a aceptar su religión, es para los humanos, no para nosotros. Y si siempre creí en los Creadores, eso es cierto, no sé por qué me encabezone en eso, a pesar de que me hubiera sido más fácil, seguir la corriente de la capilla. Pero siempre lo sentí como algo a lo que debía ser fiel, no sé cómo explicarlo. Si no te importa, prefiero que dejemos este tema, hasta que haya podido meditarlo, me imagino que cuando desaparecí, lo debiste pasar realmente mal y no deseo hacerte daño con preguntas que puedan abrir alguna herida. Dices que soñaste con un espíritu del Velo y que hablaste con él, doy por hecho que es el mismo, con el que nosotros hemos hablado. ¿Te dijo lo que realmente quería o solo te contó parte de la historia?
-- Me contó todo, toda la historia y también todo lo que intenta hacer. Incluso al final me dijo algo enigmático, que ahora lo he entendido. Entiendo que tú estuviste de acuerdo con él, ¿no es así?
-- Si, así es. Bueno realmente tanto Zev como yo estuvimos de acuerdo.
-- Entonces es cierto todo. Bien por él, no esperaba que fuera tan sincero. Además yo añadiría algo mas, sé que es más de lo que dice ser, pero es más seguro que permanezca anónimo. No sé si tenéis algo planeado, o si habéis creado ya un plan. Si no os importa compartirlo, todo el clan estaría dispuesto ayudaros, ya que no será una labor fácil llevarla a término.
-- Realmente no… - mire a Zev y asintió – realmente no hemos planeado nada aun, teníamos problemas con el grupo de humanos, con los que fuimos a la torre de los hechiceros. Después intente hacer reaccionar al otro Guardia Gris, que estaba en el grupo con nosotros, cuando me hirieron de forma bastante rara, en medio de una batalla, después vino la huida y ya conoces el resto de la historia. Y aun no hemos conseguido ni hablar entre nosotros, esa es la verdad, necesitamos tiempo para reflexionar sobre lo que nos ha pasado en los últimos dos meses. Además todavía esta el hecho de que necesitaremos a un ejército, para hacer frente al Archidemonio o lo que sea, la verdad es que esta loco, sea como sea, para pararlo necesitamos reunir a la mayor cantidad de seres posibles. También necesitamos reclutar a los elfos Dalishanos y si tu clan va ayudarnos preferiría que no entrara en la batalla, es más seguro para vosotros, dame un día, necesito pensar que vamos hacer.
-- Tenéis todo el tiempo que podamos permanecer aquí, no os puedo decir cuánto será, por que los engendros tenebrosos hace días que están entrando en las profundidades del bosque, esperaba poder marcharnos antes de que lleguen a estar cerca del clan, pero si necesitáis mas días podemos esperar, pero no quisiera poner en peligro a todo el clan y sobre todo a vosotros dos, por esperar demasiado. Este Aravel os pertenece, nadie entrara a no ser que vosotros lo invitéis, os traerán la comida y lo que necesitéis. Se por Zevran que tuvisteis que dejar todo lo que teníais en el campamento humano, si me decís que vais a necesitar reponer, puedo pedir a los artesanos que os ayuden a recuperarlo.
Intervino Zevran siempre tan práctico.
-- Necesitamos armaduras sobretodo, mochilas, mantas y una capa, porque en la huida Neshi cogió la capa que pertenecía a una de las humanas que venía con nosotros, por esa razón no nos vale nada más que como manta. Yo tengo aun mis armas y Neshi… bueno ella no las necesita.
Cuando Zev, termino de hablar, dije.
-- Marethari no te preocupes, si tienes que marcharte, hazlo, nosotros podemos retornar después, no pongas en peligro a nadie del clan por permanecer aquí. De hecho nosotros también tenemos que ir a pedir ayuda a los enanos, así que también deberíamos viajar hacia el norte. Aunque sería más lógico intentar encontrar a otro clan Dalishano en el bosque de Brazilia, pero no voy a poneros en peligro.
-- Nadie en el clan os va a dejar correr riesgos, aunque no saben todo, si saben que sois importantes para el futuro del pueblo elfo, nos quedamos esperándoos por decisión de la mayoría del clan. Con respecto a encontrar otro clan en las cercanías del bosque, te diré que por la parte que colinda con Denerim hay otro clan, que en este momento esta varado por problemas propios del clan, ellos son mucho más grandes como clan que nosotros, su número de cazadores es muy superior al nuestro. Pero seguramente necesiten ayuda para salir del problema en que se encuentran. Bueno ya he hablado suficiente, os dejare para que habléis entre vosotros y meditéis en lo que vais hacer a continuación.
La custodia Marethari, se levanto de la mesa para salir, en ese momento me levante y le di un beso en la mejilla. No la recordaba, esa era la triste verdad. Me apenaba que hubiera perdido el amor que en su día debí sentir por mi madre. Aun recordaba las largas noches en que me preguntaba dónde estarían mis padres, quienes serian, que sería de ellos. Muchas preguntas que no había encontrado contestación y que ahora tenía delante las respuestas, pero no era capaz de recordar los sentimientos que me habían unido a ella. La acaricie la cara llena de arrugas, no sabía tampoco cómo comportarme, la pregunte.
-- ¿Mi padre, qué fue de él?
-- Tu padre, fue un gran cazador del Clan, cuando desapareciste, salió a buscarte con un compañero cazador que eran amigos. Jamás volvieron, los encontraron muertos junto a unos cuantos templarios días más tarde, cuando otra partida fue en su busca.
-- Lo siento mucho… madre, lo siento de verdad. – la abrace y su olor, curioso, su olor si me era familiar, me traía recuerdos olvidados, momentos inconexos, pero que yo sabía que estaban ligados a mi madre y a lo que yo había sentido por ella.
-- Da’len no te culpes, tú no eres la culpable de nada. Quizás tenía que ser así, quizás tu camino debía de pasar justo por donde paso, para que puedas cumplir tu destino. – me hablaba según me acariciaba el pelo, después me beso en la frente y me soltó, para sentir los brazos de Zev a mi alrededor – has elegido muy bien a tu compañero.
Zevran sonrió, con su risa picarona.
-- No se crea Custodia, no ha elegido tan bien… no sabe nada de mí, por eso la ha felicitado, si me conociera, no querría que estuviera con ella.
-- No Da’len no te menosprecies, has sufrido mucho lo tienes escrito en tu alma y en tus ojos. Tú mejor que nadie puedes entenderla y además he visto como la has cuidado. No da’len ha tenido mucha suerte en encontrarte. Bueno es hora de que os deje solos.


Capitulo 25

Neshama una bruja diferente 23

Capítulo 23

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * *
Seguí a Alistair hasta la hoguera en la que estaban reunidos y esperándonos Wynne y Leliana. Al llegar Alistair dijo.
-- Ha llegado la hora de hacer justicia, ahora ya no tienes quien te proteja, Neshama esta muerta, así que contesta a las preguntas.
Los observe con mi sonrisa más cínica, poniendo mi mejor postura de presunción. Sabía que esa posee los ofendería, buscaba que se fijaran en mi. Era bueno saber que daban ya por muerta a Neshi, eso significaba que estaba totalmente a salvo de ellos, siempre que yo jugara el papel que querían adjudicarme.
No tenía ningún problema, había jugado a ese juego muchas veces a lo largo de mi vida y ahora tenía una razón demasiado importante, para realizarlo perfectamente.
-- Vosotros diréis cuáles son esas preguntas. Aunque me da la impresión de que ya parecéis tener las respuestas. Al fin y al cabo, la muerte de Neshama a ti te favorece más que a ninguno, sé que no la tenías ningún aprecio.
Se adelanta Leliana y me golpea en la cara, la miro sonriéndola y la digo.
-- Vas a tener que practicar si quieres realmente hacerme daño.
-- Calla elfo – dice Wynne – Estas aquí para responder de tu tracción, no para que escuchemos tus tonterías.
-- ¡Ohh! Si Wynne, ya conozco tu amor por los elfos o el tuyo Leliana. No es exactamente un secreto.
Alistair se adelanto y me cogió de las manos, le deje hacer. Mientras Leliana pasaba por mi espalda, en ese momento no lo puede remediar, le dije.
-- ¿Leliana también piensas clavarme una daga en la espalda? Te lo digo porque todavía tengo tu daga, ¿o es que tienes otra?
Me quito la espada larga y la corta que Neshi me había dado y que habían pertenecido a Duncan.
-- No… para ti va a ser un poco más doloroso asesino. – Me dice Alistair.
-- ¿Así que si sabes quién lo hizo? Interesante, – me sonrió, con esa sonrisa tonta que pone cuando se cree en ventaja numérica - ¿lo planeasteis o se os ocurrió sobre la marcha?. Realmente sois un par patético. Tu Leliana que sueñas con convertirte en la amante del Rey y este Rey de papel, y me imagino que a Wynne le has reservado el papel de madre asesora del futuro Rey de Feraldan. ¿Alistair cuantas veces Neshama te salvo la vida?
Entonces Alistair me golpeo fuerte, consiguiendo tirarme al suelo.
-- Los tres somos testigos de que la has asesinado tú.
Los volví a mirar desde el suelo, como se podía ser tan hipócrita y mentiroso. Me estaba levantando, cuando vi por la periferia de mi visión a Neshi, la vi entrar en el área de la hoguera, no daba crédito a verla caminar. Había intentado que pensaran que estaba muerta, ahora todos la veían viva y caminando hacia donde yo estaba, cuando iba hablarla, ella saco una daga que llevaba a la cintura y se corto las palmas de las manos, lo que hizo que comenzara a sangrar.
Después…
* * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Pocos recuerdos guardo de aquellos días, la mayor parte del tiempo no sentí nada, cuando salía de la inconsciencia, algunas veces escuchaba a Zev a mi lado, también le sentí llorar y le escuche cuando me hablaba de nosotros, pero mis recuerdos de todo ello, son cuanto menos borrosos. Pero si recuerdo el esfuerzo que intentaba hacer para hablarle, para poder consolarlo, para asegurarle que no estaba tan mal, pero no podía, me fallaba la voz. En esos días me arrepentí, muchas veces de no haber establecido un contacto empático total, que nos hubiera dado una segunda posibilidad para comunicarnos, pero no lo habíamos hecho y poco se podía hacer, como mínimo en ese momento.
La mañana en que Alistair fue a por Zev… lo sentí, sentí sus manos acariciándome y el beso, no entendía por qué desprendía tanta tristeza, ya que debía de haberse dado cuenta que me estaba curando. Cuando me arropo con la manta, sentí su despedida silenciosa, fue un grito en mi mente y en todo mi cuerpo, no entendía nada, pero fuera lo que fuera, no iba a permitirlo sin luchar. Por eso me concentre al máximo, utilizando mi fuerza de voluntad conseguí incorporarme, pero fue justo en el momento en que se marchaban.
Me tambalee hasta que conseguí ponerme en pie, la cabeza me daba vueltas, tuve que pararme para recuperar el equilibrio. Sentí las manos de Morrigan sujetándome.
-- Neshama aun no estás bien, ¿a dónde pretendes ir?
-- Zevran… ¿a dónde se lo lleva Alistair… que esta pasando?
-- Zevran esta intentando ganar tiempo, para que puedas recuperarte o eso creo.
-- No aquí esta pasando algo mas, Zev esta en peligro… lo siento en todo mi cuerpo, no me digas que esta ganando tiempo. He podido sentir el odio de Alistair de forma tangible. No me mientas Morrigan, detecto las mentiras desde lejos.
Según iba hablando me estaba vistiendo, aunque aun me fallaban las rodillas y la cabeza no había dejado de darme vueltas, pero aun tropezando continuamente seguí vistiéndome. Después comencé a caminar hacia el otro campamento. Al poco tiempo Sten y Morrigan se unieron a mí, cuando casi ya había llegado a la hoguera donde estaban Alistair, Leliana y Wynne. Alistair estaba al lado de Zevran. Zevran estaba en el suelo e intentaba incorporarse, le vi sangre en la cara, pero estaba en silencio aunque mientras se levantaba, los miraba de frente, sin hablar. Eso no auguraba nada bueno, estaba claro que le habían estado golpeando, tenía más de un golpe en la cara, además del hecho de que se estaba levantando del suelo, mientras Leliana y Alistair sonreían maliciosamente hacia donde estaba, Wynne estaba detrás, por la forma en que les hablaba en susurros a Alistair y a Leliana, me imagine que estaba orquestando la función, desde una posición que no la involucrara. Daba toda la impresión de estar haciendo de juez en ese juicio tan particular, eso no lo iba a permitir por nada del mundo.
Estaba demasiado débil para usar la magia que conocía bien, necesitaba sacar fuerzas mágicas de alguna parte. Me vino a la mente la magia de sangre, jamás la había utilizado, la conocía, de hecho la había estudiado. La magia como todas las cosas, no es buena o mala, depende del uso que tú le des, para que sea una cosa u otra. Jamás la había usado, aunque en ese momento era la única arma que podía salvarnos a Zev y a mí. Según entre en el círculo de la hoguera, usando mi propia sangre como fuente de fuerza mágica, domine a Leliana, Wynne y Alistair, sin demasiados problemas. Le quite las espadas a Leliana de las manos y se las lleve a Zev, después me volví, quería sacar respuestas de lo que estaba ocurriendo. Quería saber lo que pretendían hacerle a Zev, no me quería ir, pero tampoco me podía permitir el lujo de perder demasiada sangre, por lo que no teníamos demasiado tiempo. Mire a Zevran y le dije.
-- Zev tenemos que salir ahora mismo de aquí. Olvídate de recoger nada, llevo la bolsa mágica, el resto podemos comprarlo. Salgamos de este lugar ahora mismo.
Zev apenas podía quitar sus ojos de mis manos que estaban sangrando. Así que tuve que obligarle a reaccionar, cuanto se recupero, asintió y salimos del campamento, no hacia el camino, sino hacia el bosque de Brazilia que no estaba lejos.
Morrigan y Sten nos siguieron durante un rato, después Morrigan me paro.
-- Lo siento… yo… yo tengo que volver al campamento.
-- Lo sé Morrigan, también se por qué debes hacerlo. Volver los dos al campamento y seguirles, os prometo que volveremos con el ejercito, y también encontrare una forma de solucionar lo que necesitas Morrigan.
-- ¿Lo… lo sabes, sabes porque estoy aquí?
-- Si Morrigan, sé que es lo que buscas al final de este camino, encontrare la forma de que lo consigas, confía en mí. Pero ahora deberíais volver para que no os veáis mezclados con nosotros dos, no sería bueno.
Sten asintió con la cabeza y se dio media vuelta, pero fue en dirección a donde estaba el camino, me imagine que pretendía hacerles creer que habíamos huido por el camino. Morrigan le siguió moviendo la cabeza, creo que la había sorprendido.
Mire a Zev y le sonreí, después me acerque lentamente y le abrace, en ese momento todos los problemas inmensos que teníamos desaparecieron, y aunque fuera por unos pocos segundos solo existimos nosotros dos. Zev me abrazo a su vez con mucha más fuerza, estaba temblando de la tensión en la que estábamos, me beso y después me levanto del suelo y continuo andando, le deje hacerlo durante algún tiempo corto, después le pedí que me bajara, aunque en sus brazos se estaba demasiado bien.
-- Zev cariño, necesitas todas las fuerzas que puedas conservar. Tenemos que alejarnos lo máximo posible, cuanta más distancia consigamos mejor, no van a estar paralizados mucho más tiempo, necesitamos aprovecharlo.
-- Pero tú… tú no estás sanada, además estabas sangrando por las manos. ¿Qué te ha pasado?
-- La sangre en mis manos, yo me herí, para conseguir fuerza mágica use mi sangre, no tengo ahora mismo magia, para poder hacerles frente, por eso recurrí a la magia de sangre. Pero ves, ya no quedan heridas en mis manos. No te preocupes, ahora solo debemos poner la máxima distancia entre ellos y nosotros.
-- Eso va a terminar de volver loco a Alistair. Pero tú no puedes andar tanto tiempo.
-- Zev podré andar todo el que sea necesario, para ponernos a salvo, si necesito apoyarme en ti, te lo diré, te lo prometo. Alistair ya estaba loco cuando lo conocí, tranquilo no va a empeorar, además dudo que sepa realmente que le ha pasado, solo Morrigan sabe lo que he hecho y ella no va hablar sobre la magia que he usado.
Volvimos a caminar, esta vez íbamos mas rápidos, aunque no todo lo rápidos que deberíamos, esperaba que no pudieran rastrearnos. Caminamos todo el día y la mayor parte de la noche, aunque desde la tarde la herida había comenzado a dolerme intensamente, no quería decírselo a Zev, ya iba más que preocupado con mi debilitamiento. Cuando cayó la noche el dolor me empezó a marear, pero me obligue a continuar andando, hasta que me tuve que sujetar a Zevran para no caerme, así creo que aguante como unas dos horas, después me desmaye, no pude controlarlo, solo perdí el conocimiento.
Habíamos conseguido entrar en las profundidades del bosque de Brazilia, un bosque mágico según contaban muchas leyendas que había leído, en mis largos días en la torre. Esperaba que nuestra naturaleza elfica nos ayudara a encontrar la simbiosis con el bosque, para evitar los peligros que acecharan en él.
Sé por Zevran, que busco en la semioscuridad un lugar donde poder acostarnos y me llevo en brazos hasta él, nos tapo con las capas que habíamos conseguido llevarnos del campamento, se acostó a mi lado, durmiéndose casi en el acto.

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * *
La cogí en brazos y camine un buen rato hasta que encontré un lugar apropiado, lejos de la zona por donde transitaba el sendero, la acosté y me senté a su lado, no tenía intención de dormirme, quería mantenerme despierto, pero poco a poco el cansancio excesivo que tenia, venció al final. Por lo que termine acostándome a su lado y casi sin pensarlo me dormí, abrazado a ella.
Nos pudo haber ocurrido muchas cosas esa noche, porque no había podido mantenerme en guardia. Llevábamos caminando más de veinte horas y ocho horas, había llevado el peso de Neshi casi en su totalidad. Neshi, siempre había pensado que era muy liviana y me encantaba cogerla en brazos, pero esa noche fueron demasiadas horas seguidas, sujetándola para que no se cayera. Ella intento cargar con su propio peso, pero apenas podía, veía como cada dos pasos tropezaba y se tambaleaba, es realmente cabezota, cualquier otra persona hubiera desistido de seguir caminando, aun así ella aguanto más de seis horas.
Me despertaron unos pasos suaves que sentí a nuestro alrededor, no me moví, tenía la intención de averiguar cuál era la intención de nuestros visitantes, disimuladamente empuñe la espada que tenia bajo mi cuerpo, pero seguí haciéndome el dormido, a mi lado sentía la respiración de Neshi. Durante la noche, mientras dormía la había abrazado hasta tal punto que casi la había colocado bajo mi cuerpo. Creo que inconscientemente había intentado protegerla de cualquier ataque.
Unas manos me intentaron alejar de Neshi, eso hizo que abriera los ojos y mirara a nuestros “visitantes”. Para mi sorpresa eran dos cazadores elfos Dalishanos, mientras uno estaba agachado junto a nosotros, el otro nos observaba con el arco preparado, para disparar. Me moví lentamente para tapar con mi cuerpo, el cuerpo inconsciente de Neshi, quería evitar cualquier mal entendido.
El cazador que estaba agachado a nuestro lado dijo.
-- ¿Estas herido?
Sin quitarle los ojos de encima le dije.
-- No, no estoy herido, estamos huyendo de unos humanos, si es lo que quieres saber.
-- Entonces la sangre que tienes en la camisa, no es tuya.
-- ¿Sangre? – me mire la camisa, y la tenia totalmente empapada de sangre. Eso hizo que instantáneamente me olvidara de los cazadores y me volviera hacia Neshi, mientras les contestaba. – No, no es mía, pero… puede… puede ser de mi compañera.
Estaba acostada bocabajo, la espalda de la camisa la tenia empapada de sangre también. Cerré los ojos un segundo, no, no podía ser, ya estaba casi sanada, pero la marcha forzada que tuvimos que hacer durante tantas horas ayer, la había vuelto abrir.
“Dioses por favor, no dejar que ocurra.” me repetí una y otra vez, mientras le levantaba la camisa, la herida de la daga se había vuelto abrir. Le levante el empaste que le había puesto… hacia dos días, como no me había acordado, estuvimos tan pendientes de escapar ayer, que me olvide totalmente de que tenía que haberla vuelto a vendar.
Mire con desesperación a los dos cazadores, sabía que los elfos Dalishanos protegían a los elfos, siempre que estos no estuvieran con humanos.
El que nos había estado apuntando con el arco, se agacho al lado de su compañero y dijo.
-- Déjame ver esa herida, la podemos vendar para cortarle la hemorragia, después si venís al campamento del clan la Custodia podrá sanarla.
-- Iremos, voy a vendarla, creo que tiene algunas vendas en la bolsa. Ayer tuvimos que huir con lo que teníamos puesto.
Me ofreció unas vendas y un emplaste de hierbas, se las puse, después la envolví con la capa, y guarde su camisa en la bolsa mágica. Me colgué las espadas a la espalda y la levante en brazos, para seguir a los cazadores.
-- Ven síguenos, te llevaremos donde se encuentra la Custodia del clan. Por cierto mi nombre es Tamlen y mi compañero se llama Ilen.
-- Soy Zevran, Zev para los amigos. – intente sonreír, pero no lo conseguí, estaba demasiado preocupado por Neshi. – Ella es Neshama.
Me sonrieron, para luego continuar por el camino que solo ellos conocían.
Los elfos Dalishanos están considerados unos guerreros formidables, no se unieron a los humanos cuando cayó la ciudad elfica en poder de la capilla. Decidieron permanecer libres, aunque para ello tuvieran que vivir una vida nómada, pero son los custodios del saber antiguo elfico, ellos han luchado interminablemente por recuperar nuestra historia, nuestras costumbres y nuestra lengua, pero poco queda ya de aquel saber, han pasado más de 400 años de la cruzada que la capilla, lanzo contra nuestra ciudad.
Se tanto de ellos porque según me dijeron las prostitutas del prostíbulo donde nací, mi madre era una elfa dalishana. Mi madre había muerto al nacer yo, siempre me sentí culpable de su muerte, aun que Neshi ha tratado de hacerme ver que no tuve ninguna culpa, pero hay cosas que son difíciles de borrar.
Caminamos un tiempo no demasiado largo hasta que divisamos los Araveles, que eran las casas móviles, estos carromatos los movían mágicamente con unos animales llamados Hallas, levantan por encima de la copa de los arboles a los Araveles y son movidos de un punto a otro del bosque, pueden hacer un largo recorrido, es fascinante verlo.
Cuando llegamos al campamento nos salió a buscar la Custodia junto con otros 3 cazadores más. Los centinelas que tenían apostados en las cercanías, les habían avisado de nuestra llegada.
La Custodia… era mayor, tenía el pelo blanco y el rostro sembrado de arrugas, pero su presencia, era tangible, imponía respeto en silencio, solo con su personalidad. Uno de los cazadores mayores que habían venido acompañándola, se adelanto para cogerme las armas, no tenia manera de impedirlo, así que me volví para que las pudiera coger él mismo, entonces la Custodia hablo.
-- No, no es necesario que lo desarmes, son amigos. Hace algún tiempo que sueño con vosotros, pero ayer los sueños se intensificaron, soñé que veníais vosotros dos. Zevran y Neshama ¿verdad? – Me sonríe amablemente – Sabia que vendríais hoy, pero no sabía que Neshama estaba tan herida.
El cazador que había intentado desarmarme le dijo.
-- Custodia, ¿por eso enviaste hoy a todos los cazadores a rastrear el bosque?
-- Si, Paivel, por eso lo hice. Bienvenidos Zevran, mi nombre es Marethari y soy la custodia de este clan. Tráela a mi Aravel, allí podré atender su herida y tú podrás descansar, después hablaremos de mi sueño y como Neshama termino en tan mal estado.
Después puso la mano sobre la frente de Neshi.
-- Da’len tiene mucha fiebre. – después me miro y sonrió – Tranquilo Zevran, estáis en casa, no tienes nada que temer.
No podía quitarle la vista de encima, su presencia era tranquilizadora, como lo había sido la de Neshama cuando la conocí. Pero reconozco que no soy una criatura muy confiada, aprendí a desconfiar de mi propia sombra, y es difícil borrar lo que ha sido grabado con sangre. Había muchas similitudes entre Neshama y La Custodia Marethari, su voz era suave, no estaba alterada, solo fluía como el agua, si bien Neshi era muy joven y la Custodia evidentemente no lo era, pero si las hubiera conocido juntas, habría jurado que eran madre e hija, no porque se parecieran físicamente, sino porque se parecían mucho en la energía que emanaba de ellas.
El recuerdo de nuestro primer encuentro, hizo que la abrazara más fuerte, no quería pensar que al intentar salvarme de lo que Alistair y compañía querían hacerme, ella misma se había condenado a morir. “Neshi no, por favor… Cargo con la muerte de muchas criaturas, pero no puedo cargar con tu muerte, no puedo.” Este pensamiento, se repetía una y otra vez en mi mente, desde que había visto la sangre en mi camisa, no pude deshacerme de él.
Entre en el Aravel y la custodia me indico que pusiera a Neshi encima de una cama que estaba colocada en una de las paredes del Aravel. La acosté y me senté en el suelo, no quería alejarme de Neshi, no lo iba hacer. La Custodia entro detrás de mí seguida por los tres cazadores que la habían escoltado hasta la salida del campamento.
Nunca había estado dentro de un Aravel, los había visto alguna vez en Antiva, pero siempre desde lejos, por dentro parecen madera viva, de hecho tienen el olor de los arboles, su tacto es cálido, te da la sensación de estar dentro de una casa acogedora. El tiempo que pasamos con el clan de la Custodia Marethari, fue la primera vez en mi vida que sentí que estaba en casa, que estaba entre amigos, no sé si fue por el Aravel o por la propia Custodia, pero así fue.
Se volvió hacia los tres cazadores que habían entrado detrás de ella y les pidió que salieran a llamar al resto de cazadores que aun seguían buscándonos en el bosque. Después se fue directa a la cama donde había acostado a Neshi, comenzó a desnudarla y me pidió.
-- Da’len, puedes traerme agua del cántaro que esta fuera del Aravel, voy a limpiar toda esta sangre, así podremos ver la magnitud de la herida.
No me pare ni a contestarla, obedecí sin pensarlo, me levante y fui a por el agua que me había pedido, después se lo acerque y espere un poco retirado, por si necesitaba que le diera alguna cosa más. Aunque deseaba volver a sujetar la mano de Neshi.
Con mucha delicadeza le limpio toda la sangre de la espalda, yo la miraba por encima del hombro, pues la Custodia al igual que Neshi, no era muy alta.
-- Da’len no tienes por qué estar ahí de pie, ven siéntate a su lado. Ella te siente aunque no pueda hablarte. No esta tan grave como tú crees, la herida sangro, eso hizo que su temperatura corporal subiera, solo tenemos que volver a sanar la herida y bajar la fiebre, pero no te preocupes, pronto volverá a estar contigo. Así que deja de culparte por lo que la ha ocurrido y descansa.
-- ¿Cómo sabes que me siente Custodia? ¿Cómo sabias nuestros nombres? ¿Cómo sabias que íbamos a venir?
-- Haces muchas preguntas, hay muchas cosas que sé y muchas cosas que debemos hablar. Pero tendrán que esperar, la prioridad es sanar a Neshama, después habrá tiempo para la conversación. Ven Da’len siéntate aquí estarás cómodo y podrás estar cerca de Neshama, que es lo que quieres realmente.
Me quite las botas y me senté en la cabecera de la cama, en la zona de dentro, para dejarle espacio a la Custodia para curar a Neshama, pero a la vez estar cerca de Neshi. Acaricie su cara, pasando los dedos suavemente por sus mejillas después deje mi mano sobre su cabeza, y me relaje mirando trabajar a la Custodia, que sacaba hierbas y estaba creando un emplaste, no sé como ocurrió, pero poco a poco termine por dormirme en esa posición, con mis manos en el pelo de Neshi.
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