jueves, 8 de julio de 2010

Neshama una bruja diferente 24


Capítulo 24

Cuando desperté, sentí el cuerpo de Zevran que estaba pegado al mío, sentí su respiración tranquila, pensé que estaría dormido, pero pronto recordé que debíamos seguir huyendo, apenas recordaba lo que había pasado el día anterior o eso pensaba que era el día anterior, solo podía recordar la interminable caminata a través del bosque, después de que llegara la noche, no recuerdo gran cosa, se que intente seguir caminando, pero cada vez se me hizo más penoso.
Al abrir los ojos me sorprendió no estar en el bosque, no sabía dónde estaba, eso me altero y consiguió despertarme totalmente. Me gire para despertar a Zev, daba por hecho que si estaba dormido, no corríamos ningún riesgo, pero aun así la situación me puso nerviosa.
Entonces sentí una mano en mi hombro eso hizo que mirara mas allá de Zev. Vi a una elfa con el pelo blanco y la cara marcada por arrugas, algo en ella me produjo curiosidad, no solo el hecho de que era la primera vez en mi vida que veía a una elfa Dalishana, sino algo que brotaba de su persona.
-- Tranquila Da’len, estas con amigos. Deja descansar a tu compañero, ha pasado días sin dormir y ha estado muy preocupado por ti. Por lo que veo estas recuperada del todo. ¿Cómo te sientes?
-- Estoy bien. ¿Pero dónde estamos?
-- Perdona que despistada puedo ser a veces. Mi nombre es Marethari y soy la Custodia del este clan. Eres bienvenida entre nosotros Neshama. Ahora deberías comer algo y después podremos despertar a tu compañero, tenemos muchas cosas de que hablar.
Me ofreció un cuenco con sopa, después de ayudarme a incorporarme.
-- Se que no nos recuerdas, pero estas entre amigos. Me gustaría poder ofrecerte más comida, pero has pasado días enteros sin comer nada y no sería prudente que ahora comieras algo mas solido.
-- ¿Qué no nos recuerdas? Acaso os conozco, discúlpame pero no se dé que estás hablando. No deseo insultarte, se lo que es un clan Dalishano y también la función que tiene un Custodio, pero no se a que te refieres con recordar.
-- Da’len, es largo de explicar si lo prefieres esperamos a que tu compañero este despierto y que tu hayas terminado de comer. Pero también puedo explicártelo ahora, tú decides.
-- Prefiero esperar a que Zevran este despierto, pero has suscitado mi curiosidad.
Comí todo lo deprisa que podía, quería saber que tenía que decirme, y la verdad es que la frase de que no los recordaba había hecho que mi mente volara. Como dije al principio del relato, tengo un carácter totalmente explosivo, se que a veces me ha metido en más de un problema, pero es difícil dominarme, cuando mi instinto me dice, que hay información importante que descubrir.
Después de que comí, le entregue el cuenco a la Custodia, ella se levanto y salió del Aravel. Me volví hacia Zev que estaba haciéndose el dormido, lo conocía demasiado bien para saber, que había despertado en el momento en que la Custodia entro en el Aravel.
-- Zev ya puedes abrir los ojos. – le bese en los labios suavemente mientras abría los ojos.
Me beso a su vez y me abrazo atrayéndome hacia él. Sentí humedad en sus mejillas y abrí los ojos.
-- ¿Qué te ocurre, Zev? ¿Qué pasa?
-- Nada, solo es que estoy aliviado de verte despierta después de… después de… déjalo, me alegro que vuelvas a estar sana. Por qué ahora estas bien, ¿verdad?
-- Si Zev, aunque apenas recuerdo nada, después de la llegada de la noche en el bosque.
-- Te lo contare, pero ahora creo que la Custodia esta en la puerta.
Me gire para ver a la Custodia Marethari entrar por la puerta del Aravel. Nos sonrió y se sentó junto a una mesa un tanto rustica, en la que había dos banquetas mas. Nos levantamos de la cama y nos sentamos alrededor de la mesa, espere a que fuera la Custodia Marethari quien abriera la conversación, aunque si soy sincera, me costó mucho trabajo conseguir paciencia para tal logro.
-- No sé muy bien por dónde empezar, creo que lo mejor será comenzar a contar la historia tal como se ha desarrollado. Hace algún tiempo tuve un encuentro con un espíritu del velo, fue en un sueño, normalmente no me adentro voluntariamente en dicho plano, a no ser que sea por bien mayor. Cuando encontré a ese ser me explico muchas cosas y me hablo de muchas cosas, que no repetiré, pues lo importante de esas conversaciones lo conoces, no necesito repetir aquello que ya has oído, además los tres sabemos que es mejor no hablar sobre ciertas cosas. Solo diré que me hablo de la importancia de que permaneciéramos en el bosque de Brazilia, aun en contra de toda lógica. La noche antes de que llegarais al campamento, soñé en que estabas en el bosque y que necesitabas nuestra ayuda, por esa razón antes del alba, envié a todos nuestros cazadores a buscaros. Tamlen y Ilen fueron los afortunados que os encontraron, la verdad es que, no me esperaba que tu Neshama estuvieras tan herida, pero ahora ya estas totalmente recuperada y es algo por lo que alegrase.
“Aunque tu herida me dio la oportunidad de ver algo importante. Cuando te desvestí la primera vez para poder sanarte y ponerte un emplaste me di cuenta que tienes una marca de nacimiento en la espalda. Esa marca me dijo algo que no esperaba. Hace 25 años di a luz una niña, ella tenía poderes mágicos desde muy pequeña, así que pensé que podía ser una buena custodia para el clan. Por lo que empecé a enseñarle a controlar su magia y como podía ayudar a otros con ella. A la edad de 4 años fue raptada, ella era muy inquita y apenas montábamos el campamento, que salía a las cercanías en busca de animalitos que sanar. Un día no volvió, pasamos más de un mes buscándola por el bosque, pero jamás apareció. No sabía que le había ocurrido, hasta el momento en que te quite la camisa y vi tu marca de nacimiento. Tu eres esa niña, tienes su mismo pelo, su mismo rostro y sobretodo tienes una marca que la heredaste de mi, como yo la herede de mi madre y esta de su madre.”
-- Esto… me estas… me estás diciendo… ¿Qué tu eres mi madre?
-- Míralo tu misma.
Se levanto la camisa por la espalda y me mostró una marca en forma de luna creciente que tenía en la espalda, esa marca me era familiar, era idéntica a la que tenía yo en la misma zona. Muchas veces me había preguntado que significaría, pero fueron preguntas sin respuesta, como tantas otras cosas que me pregunte, mientras crecía en los oscuros pasillos de la torre de los hechiceros. Intente hablar pero la verdad es que tartamudeaba más que hablaba, me había quedado sin palabras.
-- Tengo muchas preguntas que hacerte… pero… pero ahora… no… se me ocurre ninguna. ¿Tú me pusiste de nombre Neshama?
-- No, no fue el nombre que te puse, pero aunque te lo dijera, tampoco creo que te acordaras de él, te llame Ashalle.
-- ¡Dioses! Ese nombre o mejor dicho el sonido, si… el sonido si lo recuerdo, pero es algo totalmente nublado.
-- ¿Dioses? Te refieres a los Creadores, ¿no? Como es posible que después de todo este tiempo aun sigas creyendo en ellos. ¿En la torre de los hechiceros no os obligaban a ir a la capilla?
-- Si, pero me negué cabezonamente a aceptar su religión, es para los humanos, no para nosotros. Y si siempre creí en los Creadores, eso es cierto, no sé por qué me encabezone en eso, a pesar de que me hubiera sido más fácil, seguir la corriente de la capilla. Pero siempre lo sentí como algo a lo que debía ser fiel, no sé cómo explicarlo. Si no te importa, prefiero que dejemos este tema, hasta que haya podido meditarlo, me imagino que cuando desaparecí, lo debiste pasar realmente mal y no deseo hacerte daño con preguntas que puedan abrir alguna herida. Dices que soñaste con un espíritu del Velo y que hablaste con él, doy por hecho que es el mismo, con el que nosotros hemos hablado. ¿Te dijo lo que realmente quería o solo te contó parte de la historia?
-- Me contó todo, toda la historia y también todo lo que intenta hacer. Incluso al final me dijo algo enigmático, que ahora lo he entendido. Entiendo que tú estuviste de acuerdo con él, ¿no es así?
-- Si, así es. Bueno realmente tanto Zev como yo estuvimos de acuerdo.
-- Entonces es cierto todo. Bien por él, no esperaba que fuera tan sincero. Además yo añadiría algo mas, sé que es más de lo que dice ser, pero es más seguro que permanezca anónimo. No sé si tenéis algo planeado, o si habéis creado ya un plan. Si no os importa compartirlo, todo el clan estaría dispuesto ayudaros, ya que no será una labor fácil llevarla a término.
-- Realmente no… - mire a Zev y asintió – realmente no hemos planeado nada aun, teníamos problemas con el grupo de humanos, con los que fuimos a la torre de los hechiceros. Después intente hacer reaccionar al otro Guardia Gris, que estaba en el grupo con nosotros, cuando me hirieron de forma bastante rara, en medio de una batalla, después vino la huida y ya conoces el resto de la historia. Y aun no hemos conseguido ni hablar entre nosotros, esa es la verdad, necesitamos tiempo para reflexionar sobre lo que nos ha pasado en los últimos dos meses. Además todavía esta el hecho de que necesitaremos a un ejército, para hacer frente al Archidemonio o lo que sea, la verdad es que esta loco, sea como sea, para pararlo necesitamos reunir a la mayor cantidad de seres posibles. También necesitamos reclutar a los elfos Dalishanos y si tu clan va ayudarnos preferiría que no entrara en la batalla, es más seguro para vosotros, dame un día, necesito pensar que vamos hacer.
-- Tenéis todo el tiempo que podamos permanecer aquí, no os puedo decir cuánto será, por que los engendros tenebrosos hace días que están entrando en las profundidades del bosque, esperaba poder marcharnos antes de que lleguen a estar cerca del clan, pero si necesitáis mas días podemos esperar, pero no quisiera poner en peligro a todo el clan y sobre todo a vosotros dos, por esperar demasiado. Este Aravel os pertenece, nadie entrara a no ser que vosotros lo invitéis, os traerán la comida y lo que necesitéis. Se por Zevran que tuvisteis que dejar todo lo que teníais en el campamento humano, si me decís que vais a necesitar reponer, puedo pedir a los artesanos que os ayuden a recuperarlo.
Intervino Zevran siempre tan práctico.
-- Necesitamos armaduras sobretodo, mochilas, mantas y una capa, porque en la huida Neshi cogió la capa que pertenecía a una de las humanas que venía con nosotros, por esa razón no nos vale nada más que como manta. Yo tengo aun mis armas y Neshi… bueno ella no las necesita.
Cuando Zev, termino de hablar, dije.
-- Marethari no te preocupes, si tienes que marcharte, hazlo, nosotros podemos retornar después, no pongas en peligro a nadie del clan por permanecer aquí. De hecho nosotros también tenemos que ir a pedir ayuda a los enanos, así que también deberíamos viajar hacia el norte. Aunque sería más lógico intentar encontrar a otro clan Dalishano en el bosque de Brazilia, pero no voy a poneros en peligro.
-- Nadie en el clan os va a dejar correr riesgos, aunque no saben todo, si saben que sois importantes para el futuro del pueblo elfo, nos quedamos esperándoos por decisión de la mayoría del clan. Con respecto a encontrar otro clan en las cercanías del bosque, te diré que por la parte que colinda con Denerim hay otro clan, que en este momento esta varado por problemas propios del clan, ellos son mucho más grandes como clan que nosotros, su número de cazadores es muy superior al nuestro. Pero seguramente necesiten ayuda para salir del problema en que se encuentran. Bueno ya he hablado suficiente, os dejare para que habléis entre vosotros y meditéis en lo que vais hacer a continuación.
La custodia Marethari, se levanto de la mesa para salir, en ese momento me levante y le di un beso en la mejilla. No la recordaba, esa era la triste verdad. Me apenaba que hubiera perdido el amor que en su día debí sentir por mi madre. Aun recordaba las largas noches en que me preguntaba dónde estarían mis padres, quienes serian, que sería de ellos. Muchas preguntas que no había encontrado contestación y que ahora tenía delante las respuestas, pero no era capaz de recordar los sentimientos que me habían unido a ella. La acaricie la cara llena de arrugas, no sabía tampoco cómo comportarme, la pregunte.
-- ¿Mi padre, qué fue de él?
-- Tu padre, fue un gran cazador del Clan, cuando desapareciste, salió a buscarte con un compañero cazador que eran amigos. Jamás volvieron, los encontraron muertos junto a unos cuantos templarios días más tarde, cuando otra partida fue en su busca.
-- Lo siento mucho… madre, lo siento de verdad. – la abrace y su olor, curioso, su olor si me era familiar, me traía recuerdos olvidados, momentos inconexos, pero que yo sabía que estaban ligados a mi madre y a lo que yo había sentido por ella.
-- Da’len no te culpes, tú no eres la culpable de nada. Quizás tenía que ser así, quizás tu camino debía de pasar justo por donde paso, para que puedas cumplir tu destino. – me hablaba según me acariciaba el pelo, después me beso en la frente y me soltó, para sentir los brazos de Zev a mi alrededor – has elegido muy bien a tu compañero.
Zevran sonrió, con su risa picarona.
-- No se crea Custodia, no ha elegido tan bien… no sabe nada de mí, por eso la ha felicitado, si me conociera, no querría que estuviera con ella.
-- No Da’len no te menosprecies, has sufrido mucho lo tienes escrito en tu alma y en tus ojos. Tú mejor que nadie puedes entenderla y además he visto como la has cuidado. No da’len ha tenido mucha suerte en encontrarte. Bueno es hora de que os deje solos.


Capitulo 25

No hay comentarios:

Publicar un comentario