sábado, 3 de julio de 2010

Neshama una bruja diferente 9


Capítulo 9

Me despierto con Zevran acariciándome el pelo, cuando abro los ojos, le tengo tan cerca que casi puedo sentir todo lo que siente él, se que se siente atraído por mi físicamente, también siento confusión en sus pensamientos, sobretodo en sus sentimientos. Levanto la mano y le acaricio los labios, suavemente.
-- Gracias por salvarme la vida Zev… siento ser una carga, que no tiene ni idea de cómo salir viva de un mercado.
-- No es nada, me dejaría herir más veces, si con ello pudiera sentir más de esa energía sanadora tuya, me gusta sentirte.
Sonrió con picardía.
-- Si quieres magia, tengo mucha, no necesitas estar herido para sentirla. ¿Vistes quien nos ataco en el mercado?
-- No exactamente, solo vi a un Guardia de la ciudad que empuñaba una daga y venia hacia nosotros.
-- Era un guardia de la ciudad, algo hemos hecho terriblemente mal, no tiene sentido, apenas hemos hablado con alguien en el mercado ¿Cómo han sabido que estábamos en la ciudad?
-- Esa es una buena pregunta, pero no tengo ni idea de la contestación, incluso no he visto ni tan siquiera a un cuervo conocido. Desde luego no tiene mucho sentido. ¿Cómo te encuentras tu? Te han vuelto a salir ojeras, cuando sanas usas tu propia fuerza vital para curarnos, eso te desgasta muchísimo. Descansa un poco, después volveremos para reunirnos con el resto de la gente.
-- No ha sido exactamente la curación, es que he empleado mi magia para reforzar mi fuerza, así de esa manera poder traerte hasta aquí. Soy fuerte, pero tu pesas el doble que yo, sin magia no habría sido capaz de cargar con tu peso. Además no quiero volver a verte herido de la misma manera, me he sentido realmente mal, cuando te he visto caer. No debías haberme escudado, podían haberte matado, puedo sanar, pero no te puedo sanar si estas muerto, ¿lo entiendes?
-- No te preocupes, no ha sido nada, tú podías sanarme, pero yo no puedo, es un trato justo.
-- Bueno a partir de ahora nos cuidaremos más, siento haber sido tan confiada en el mercado, posiblemente ha sido mi falla y mi falta de experiencia, lo que lo ha facilitado. Zev, se que estas acostumbrado a que te hagan daño, pero yo no quiero hacerte ningún daño, sea del tipo que sea.
-- Sino hubiera ocurrido, no habría terminado contigo en una cama, como estamos ahora. – me sonríe coquetonamente. – además no querías enseñarme algo, con magia, creo que aquí, estamos bien para poder hacerlo, dudo que los estirados templarios se pasen por esta posada.
-- ¿Estas… estas… estas seguro que quieres… quieres que lo haga?
-- Si lo estoy.
-- No espera a que te lo explique, no quiero engañarte, si aceptas será sabiendo, como funciona.
Asiente pero sigue acariciándome el pelo.
-- Desde que tengo memoria tengo facultades mágicas, según algunos de mis maestros tengo un nivel de magia muy alto, incluso rallando en el peligro de convertirme en una abominación. Pero no es posible que me convierta en una abominación, dado que tengo otra facultad oculta, la magia sanadora siempre se me ha dado bien, por que soy empática, como te dije el primer día que nos conocimos, tengo la capacidad de sentir todo lo que sienten los seres vivos, sean personas o animales. Esa maldición me permite sentir cuando estas herido y necesitas curación, también me permite trasmitir mis emociones o sentimientos, incluso mis vivencias a otra persona, pero es una vía de doble carril, puedo transmitirte todas mis vivencias en la torre de los magos, pero no puedo evitar sentir tus sentimientos y tus vivencias, sobretodo las que mas te han marcado, y no quiero espiar algo tan personal para ti.
Me mira asustado, por primera vez veo miedo en sus ojos.
-- No te preocupes Zev… lo comprendo, por eso he insistido en explicártelo, no quería hacerlo sin que lo supieras todo. Te lo pedí, porque necesito que alguien entienda realmente como me siento a veces, pero no puedo hurgar, en algo tan personal, como tus propias vivencias, así que intentare explicarme lo mejor que pueda con palabras.
-- Esta mañana cuando te he besado, lo has hecho, ¿verdad?
-- Nunca me habían besado Zev, lo creas o no, es la verdad, pero sospecho que si, lo amplifique sin querer, creo que es algo espontáneo, pero solo es a nivel sensual, no a nivel personal, no se que pasaría si tuviera sexo, no tengo ni idea… como te habrás dado cuenta soy muy pardilla en algunas cosas, nunca me permití sentir atracción hacia ningún varón en la torre, era peligroso, si una maga se queda embarazada su hijo pertenece a la capilla, y… y yo jamás podría permitir tal cosa.
-- ¿Te sientes atraída hacia mi?
-- Sabes que si Zev, no hay necesidad de negar lo que es evidente.
-- ¿Entonces por que perder el tiempo hablando?
Se acerca a mi cara y me besa, sus labios son un sueño, la suavidad y la ternura en el beso hacen que me pierda en el mismo instante, incendiando todo mi cuerpo, apenas puedo pensar, pero debo pensar, debo detenerle, no se como reaccionara mi magia a un contacto mucho mas profundo, pero nunca me he sentido tan bien.
-- Zev… Zev por favor – pongo mis dedos en sus labios para detenerlo – No se, no se como reaccionara mi magia, Zev es la primera vez.
Apenas puedo hablar, por no decir pensar, todo mi ser le desea, pero necesito que entienda a lo que se esta exponiendo.
-- ¿Confías en mi?
-- Si totalmente… no confió en mí, ni confió en mi magia, no se como puede reaccionar. Esperemos a otro momento, cuando no estemos cerca de una ciudad, ni de la capilla, será pronto te lo prometo.
Me mira y en sus ojos hay belleza… esta jadeando como yo, apenas puedo pensar o respirar, creo que él esta igual que yo, se que le estoy pidiendo algo antinatural, tanto a Zev como a mi cuerpo.
-- No se si podré parar ahora, pero lo intentare.
-- No Zev, dame un segundo no quiero hacerte daño, intentare controlarlo con voluntad.
Me acerco a sus labios y le beso, suavemente al principio, sintiendo la textura de su piel, su olor y su sabor, la verdad es que no necesito magia para que me embelese. Y comprendo que lo he controlado perfectamente, sin necesidad de que ponga ningún sentido en ello, le miro y le digo.
-- Si puedo controlarlo, no hay problema y te necesito.
-- Y yo a ti también te necesito, ahora relájate, déjame mostrarte lo que te has estado perdiendo.
-- Si… si Zev…
Sus manos recorren mi cuerpo, haciéndolo arder, temblar, estremecerme de necesidad, mi cuerpo se alza en busca de su cuerpo, es una danza para dos que en realidad se hacen uno. Casi al final de la danza, justo en el momento del máximo éxtasis, mi empatia amplifico el momento, hasta tal punto que estuvimos un buen rato, en el cielo, no tengo otra forma de expresarlo. No hubo dolor como me había asegurado una maga anciana, sino solo placer, éxtasis.
La sonrisa de Zevran estaba en sus ojos y en su rostro, la verdad jamás le había visto tan guapo, me alegro haberle elegido a él, creo que de todos los varones que alguna vez conocí, Zev es el que mas se lo merece. Me sonríe, me abraza y me hace cosquillas juguetonamente. Yo se las devolví, le hice cosquillas y mi sonrisa no la hubiera podido borrar ni la imagen del Archidemonio.
Le digo:
-- Zev, tenemos que volver con los demás o pensaran que hemos huido. - Me acerco a su cara y le beso – me gusta tu sabor, pero no te lo diré mucho, que después te lo crearas y eso no es bueno.
-- Si tenemos que volver. ¿Pero que pasa con respecto a nosotros?
-- No tenemos nada que ocultar, estamos juntos les guste o no, ese es nuestro problema no el de ellos. ¿O no es así? Perdona si lo he mal interpretado.
-- Lo que pase a partir de ahora, solo tu podrás decidirlo mi querida guardia gris.
-- No Zev, será lo que los dos decidamos, tú eres mi igual, no mi subordinado. Sino te importa preferiría algo así, ahora si prefieres que te muerda, hasta que estés de acuerdo conmigo, dilo.
-- En cualquier momento te tomo la palabra. Ahora mejor levantémonos de esta cama o nuestros compañeros esperaran hasta mañana.
Como respuesta, le sujeto las manos y le muerdo el cuello, se deja hacer, casi parece tan juguetón como yo me siento, nunca he jugado como mínimo hasta donde llegan mis recuerdos, en la torre no se admite que los niños jueguen, tienes que ser un adulto pequeñito, y eso he sido durante mas de 20 años, ahora me siento con ganas de jugar y de vivir.
Al final me levanto y voy donde deje caer las cosas cuando entre con Zev acuestas, rebusco donde esta la armadura de cuero, cuando me la voy a poner, Zev dice.
-- Nesh, ponte la camisa debajo o te raspara la piel, no estas acostumbrada al roce del cuero sobre la piel.
-- Si me pondré la camisa, de todas maneras No te la iba a devolver. – le saco la lengua juguetona y me hace burla.
Me pongo la camisa y después la armadura y los pantalones de cuero que hemos comprado, junto con las botas… por fin me veo vestida con otra cosa que mis trajes de maga. Me giro hacia la cama que es donde esta tumbado Zev y me le quedo mirando.
-- Bueno viejito, no tienes fuerzas para vestirte o prefieres que te vista yo.
-- Te voy a enseñar lo viejito que estoy.
Se levanta por el otro lado de la cama y se viste en cuestión de segundos, se coloca las armas y se acerca a mí, intentando mostrarse amenazador… pero no cuela.
Me abraza revolviendome el pelo, después me besa y me sonríe.
-- Deberíamos irnos – me dice.
-- Cierto, por que a este paso no nos iremos de la habitación, hasta mañana.
Rápidamente recogemos lo que queda, guardándolo en una de las mochilas que llevamos esta mañana, desmonto los hechizos preventivos y salimos al bullicio del mercado, aunque ahora es menor dado que es por la tarde. Nos acercamos al puesto donde habíamos comprado las provisiones, las recogemos y nos vamos hacia la puerta de Denerim.

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Me desperté con un ángel dormido a mi lado, la verdad es que Neshama siempre me los recuerda. Intente no despertarla, quería contemplarla a placer, sin que nada lo interfiriera, pero aun así se despertó unos minutos después que yo.
Cuando me contó sobre su empatia, me imagine que era capaz de tal cosa la primera vez que me dijo que podía sentir lo que los demás sienten. Me dio miedo su experimento mágico, no por que tuviera muchos secretos, que si los tenia, sino por que el mayor de todos y el único que no me atrevía a mostrarle, era la confusión de sentimientos que tenia, no podía explicárselo por que ni yo tan siquiera lo entendía.
Así que desvié el tema hacia un terreno en el que yo me sentía mas seguro, el sexo, ya que pensé que todo lo que yo sentía por ella era lujuria, ya que mi cuerpo ardía cada vez que estaba cerca de ella, la deseaba tan intensamente que me había despistado en el mercado, incluso en medio de las batallas no podía dejar de pensar en que podía salir herida, debía terminar con esa confusión de sentimientos, y creí sinceramente que así terminaría con mi obsesión de ella.
Que lejos estaba de la realidad… después de que tuvimos sexo, fue como si el mundo cambiara sus colores, por primera vez en mi vida sentí ganas de reír, de jugar, de vivir. Había llegado a Feraldan buscando una muerte segura y ahora me encontraba deseando un futuro con Neshama, un nuevo comienzo.
Era mucho mas de lo que realmente merecía.
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