lunes, 15 de noviembre de 2010

Neshama una bruja diferente 51

Capítulo 51

Utilizamos el mismo camino que habíamos usado para entrar, con la diferencia de que no teníamos hechizo de silencio, mientras yo levantaba a todos, con la que habíamos organizado en la elferia, los magos y templarios de la ciudad ya sabían que pasaba algo raro dentro, pero si entraban y encontraban los cadáveres de los magos de Tervinter, les echarían a ellos la culpa de ser los responsables de las explosiones mágicas. En poco tiempo conseguimos llegar al almacén, cuando entramos Shianni y Alarith se quedaron quietos impresionados por las quemaduras que mostraba Ral.

Debíamos organizarnos ya que había mucho trabajo que hacer. Yo me podría encargar de sanar a Ral, pero llevaría su tiempo sus heridas eran profundas, además debíamos conseguir retrasar la Gran Asamblea un día, pues sino Ral no estaría curado, aparte de tener que llevar a Shianni y Alarith hasta el Clan que se encontraba en las afueras de la ciudad, muy cerca del bosque de Brazilia.

-- Yan, Zev tenemos que organizarnos, Fenarel está totalmente ido no podemos contar con él en este momento. Mientras me encargo de sanar a Ral, vosotros dos podíais llevaros a Shianni y a Alarith hasta el Clan, después os podría volver a traer Shay, cuando volváis Ral estará casi curado y podre ir hablar con Anora, para que ella nos puede conseguir el día que necesitamos para retrasar la Gran Asamblea.

-- ¿No le vas hacer nada después de lo que hemos visto en la elferia? – dijo Yan.

-- Yan pienso cobrarme cada vida de elfo que se ha perdido a un precio muy alto. Pero ahora es la hora de la hipocresía, la necesitamos bailando a nuestro son, aunque ella piense que bailamos al suyo. Si una cosa he aprendido de los humanos es que hay que ser más artero que ellos.

-- Y tenemos que ir los dos, tú por supuesto te vas a quedar sola. – dijo Zev.

-- Zev estoy en un almacén cargado de armas, además no soy una dulce doncella indefensa y en este almacén estoy segura, si añades que dentro de poco vendrá Riordan, y que creo que es de los pocos humanos en los que podemos confiar, no me pasara nada. Vosotros tenéis que ir dos, porque esta ciudad está empeñada en matarnos, no lo voy a consentir. Venga por favor amores, tengo que sanar a Ral.

“Shianni y Alarith ahora os sacaremos de la ciudad, aquí corréis mucho peligro, primero los humanos que si os ven habrá problemas y después no se cuanto tardara el Archidemonio en aparecer pero está muy cerca, si os vais con el Clan estaréis mucho más seguros, ellos os protegerán. Siento no haber sido más amable con vosotros, pero es que ahora mismo no puedo, cuando nos volvamos a ver podremos hablar tranquilamente.”

-- Lo curaras ¿verdad? – dijo Shianni con preocupación en la voz.

-- Si Shianni lo curare y después le daré de tortas hasta que me canse por hacer el loco.

Se arrodillo al lado de Ral y le paso la mano por la mejilla acariciándosela.

-- Cuídales – dijo mientras miraba a Fenarel y acariciaba a Ral.

-- No te quepa duda que lo hare.

Se levanto acercándose a la puerta donde estaba Alarith, esperando a Zev y Yan.

Me arrodille junto al cuerpo de Ral, concentrando mi empatía en su cuerpo, haciéndolo muy sutilmente, porque mi empatía tenía la costumbre de ser muy ruidosa.

Uno de los días que estuvimos en camino, Ral me había explicado que la empatía se comportaba en parte como era la personalidad del elfo que la tuviera y que como mi personalidad era totalmente explosiva, así también lo era mi empatía.

Por los Creadores, que cuando sanara lo iba a golpear hasta que me desapareciera el enfado tan enorme que me había provocado, sabía que Yan y Zev se habían dado cuenta del detalle de que no se hubiera cubierto con el escudo antimagia y se lanzara a parar el hechizo que iba dirigido a nosotros, que si estábamos cubiertos con dicho maldito escudo.

Antes de marcharse, Zev se arrimo a donde estaba sentada, me beso en el pelo mientras susurraba muy bajito, para que solo nosotros tres pudiéramos oírlo dijo.

“Neshi ten mucho cuidado, por que como te hagas un simple rasguño, voy a ponerte en mis rodillas y a darte palmadas, hasta que me canse.”

Yan a su lado asintió.

“Y yo iré detrás de Zev… así que cuídate muchísimo, no te fíes de nadie.”

Para suavizar la tensión que teníamos, dije en el mismo tono guiñándoles un ojo.

“Eso suena muy interesante… no se quizás me haga un arañazo a posta”.

“No se te ocurrirá – dijo Zev – juro que cumpliré mi palabra.”

“Si me portare bien, anda viejitos que tengo que trabajar, salir y volver de una pieza, porque si no seré yo quien os de los azotes en el culo.”

“Eso suena mejor.” – dijo Yan.

Baje la cabeza sonriendo y volví a concentrarme en lo que estaba haciendo, sentí que me besaban y se iban, no quería dejarlos marchar pero las circunstancias lo exigían. Era la primera vez que me separaba de Zev y Yan desde que me había unido a ellos, me había acostumbrado a tener a Zev siempre a mi lado y a Yan desde que se nos había unido, me sentía angustiada por la separación pero no habíamos tenido ninguna otra alternativa, mantuve controlado mi angustia para que no la notaran o no se habrían ido.

Cuando el almacén quedo vacio y solo estábamos Fenarel y yo, este se levanto y vino a sentarse junto a Ral, en el lado contrario a donde me encontraba, para no estorbarme.

-- Neshi ¿puedo sujetarle la cabeza?

-- Si claro que puedes Fenarel. Él te siente y le agradara tenerte cerca.

-- ¿Lo recordara?

-- No lo sé, puede que sí o puede que no. Cuando estas así, la memoria no funciona muy adecuadamente, a veces recuerdas retazos de lo ocurrido, pero la mayor parte de las veces no recuerdas nada.

-- ¿Te molesta si te hago preguntas mientras le estas cuidando?

-- No Fenarel, no me molestas ni me interrumpes, te oigo perfectamente aunque quizás no te conteste en el acto. ¿Pero por que te preocupa que lo recuerde? Fenarel estas muy equivocado con mi tío Ral.

-- En qué sentido estoy equivocado.

-- Creo sinceramente que estáis equivocados los dos, no solo tú. Tú crees que no le importas nada, ¿no?

-- Siempre se ha portado bien conmigo, eso es cierto, es un buen amigo, pero yo… da igual, no tiene importancia, lo que yo sienta.

-- Ahí justo es donde estas equivocado. Si tiene importancia lo que tú sientas, me gustaría que me hablaras de tus sentimientos, sino tienes inconveniente.

-- ¿Para qué voy hablarte de algo que no tiene importancia? no soy relevante.

-- Fenarel escúchame un momento, luego haz lo que quieras. Te acuerdas la noche que hablabas con Zev, sobre su suerte al encontrarme. Él tuvo suerte, porque realmente tuvo el valor de arriesgarse a que lo tratara igual que lo habían tratado siempre.

-- Pero no ocurrió, él dijo que tú eras su ángel.

-- Cierto y él es mi ángel también, pero si no se hubiera arriesgado, nunca habría conocido el cielo ni yo tampoco, y sabes lo más terrible de todo, es que no hubiéramos conseguido sobrevivir para conocer a Yan. Nunca te has arriesgado con Ral, ¿verdad?

-- Si bueno… una noche hace poco le pregunte si… si quería acostarse conmigo. Pero a él no le intereso, no quiso tener nada que ver conmigo.

-- Ahí es donde mi tío Ral se equivocó. No es que él no te quiera, ni desee nada contigo, si pudieras sentir sus sentimientos hacia ti como yo los siento lo comprenderías, pero no puedo mostrarte lo que él no te ha mostrado voluntariamente. Yo no necesito escuchar tus sentimientos de tu boca, puedo sentirlos sin necesidad de que me hables de ellos, aunque siempre me controlo para evitarlo, no quiero invadir tu intimidad, pero cuando son tan fuertes no puedo evitar sentirlos.

-- ¿Puedes mostrarme sus sentimientos? No le diría nada, te lo juro.

-- Fenarel si lo hiciera estaría invadiendo su intimidad, él lo sabría aunque tú nunca se lo dijeras. Además es un canal de doble vía, si te muestro sus sentimientos, tú expondrás los tuyos de forma inconfundible y eso lo recordara totalmente. ¿Quieres que él sepa lo que realmente sientes? Porque una vez lo haya hecho, tú conocerás sus sentimientos, pero él también los tuyos. Y no solo los sentimientos, sino parte de tus recuerdos, de tus vivencias, no ocurrirá como con Zev, Yan o yo, no será tan intenso, pero parte de tu vida él la vera y tu veras parte de su vida.

-- No, no, entonces no. Nunca le dije la verdad sobre mi vida, solo como nos conocimos, pero… pero pensé… pensé que si le hablaba de mi vida, antes de conocerte…. Bueno da igual, tampoco quiere nada de mí ahora.

-- ¿Por qué no le contaste la verdad?

-- ¿Por qué quien querría estar al lado de alguien como yo?

-- A mi no me importaría para nada tu pasado. Si fueras mi compañero te amaría y estaría contigo, de la misma manera que Ral…

-- Pero tú eres especial, no hay mucha gente como tú.

-- No, no soy especial, Ral… Fenarel no puedo y no debo hablarte de sus sentimientos. Solo piensa que él quiso que vinieras, quiso tenerte cerca.

-- Para despacharme más fácilmente.

-- Genial. Se a lo que te has acostumbrado a esperar de los demás, esperas que te usen y te tiren, eso no lo va hacer Ral. Eso si te lo puedo decir. Te ha dicho que te fueras, porque temía por ti y tú con tu rigidez, le has hecho más daño del que te imaginas. ¿Recuerdas las últimas palabras que dijo antes de que todo comenzara a explotar mágicamente?

-- Si dijo que viajaría hasta donde está el Clan con Shianni y Alarith, para que allí nos protegieran. Está bien siempre he estado solo.

Entonces recordé cuales habían sido las últimas palabras de mi tío Ral. Ahora esas palabras me revotaban en la cabeza.

-- No Fenarel, lo último que dijo fue, “Mi tiempo aquí está a punto de terminar”. Y después se pone a combatir con un ser mágico y muy potente sin un escudo antimagia. ¿Sabes lo que eso significa? Tú has estado en un infierno veinte años Fenarel, él lleva solo muchos siglos y desde la muerte de mis padres ha estado más solo todavía. ¿Cómo crees que se siente? No necesitas contestarme, pero piénsalo detenidamente, te juro que él no te está utilizando.

Guardo silencio y seguí con la sanación lentamente, aunque de vez en cuando le miraba, había lágrimas en sus ojos y en sus mejillas. Si mi tío Ral hubiera estado despierto los hubiera unido a nivel empático, para terminar con esta pesadilla de una vez por todas, mi tío lo podía haber hecho, pero no quería violentar a Fenarel, no quería… se había equivocado en todo.

Me alegre de que yo no hubiera tenido tanta experiencia cuando conocí a Zev, mi inocencia y mi deseo por él me había abierto el camino hacia su corazón, de otras manera posiblemente hubiera muerto o quizás habríamos tenido los mismos problemas que Fenarel y Ral. Ya que todo lo que estaba pasando con ellos se basaba en que mi tío buscaba demostrarle primero que era muy importante para él, pero sin que interviniera el sexo. Y ese era el único camino que conocía Fenarel para mostrar sus auténticos sentimientos. Podía haberle mostrado los sentimientos de Ral a Fenarel, pero no debía hacerlo, no como mínimo mientras mi tío estuviera inconsciente.

Estaba perdida en mis pensamientos y en el cuerpo de Ral mientras lo sanaba, que me asusto la llamada a la puerta. Mire a Fenarel yo no me podía levantar, así que dije.

-- ¿Quién es?

-- Soy yo Riordan.

Entro con su llave sonriendo, aunque cuando vio a Ral tumbado en el suelo, su sonrisa desapareció.

-- ¿Qué os ha ocurrido? ¿Dónde están Zev y Yan?

-- Zev y Yan han ido hasta el Clan para llevar a dos elfos que vivían en la elferia y querían abandonarla. Y a Ral – dije mirándole – tuvimos una buena pelea con un mago de Tervinter en la elferia, Ral resulto herido, ahora estaba curándolo, pues fue herido de gravedad.

-- Entonces te alegrara la noticia que te traigo. Anora me pidió que te dijera que la Gran Asamblea no se celebrara hasta dentro de tres días, pues hay ciertos Arl que todavía deben de llegar. ¿Cómo está Ral?

-- La verdad es que esa noticia es la mejor que he recibido a lo largo del día, pensaba ir a buscar una escusa para retrasar la Gran Asamblea, ahora no hará falta. Mejor, ahora tendrá que descansar, pero mañana a estas horas ya estará bien.

-- Eres una maga sanadora, por lo que he podido deducir, ¿Pero tan pronto se va a sanar de todas esas heridas?

-- Si, los elfos sanamos más rápido que los humanos. ¿Alguna novedad en la casa del Arl?

-- No he estado apenas, solo el tiempo que estuve cuando lleve a Alistair de vuelta, después me pase por el mercado a comprar víveres para traeros, porque me imagine que vosotros no os habríais acordado.

-- Cierto Riordan, no nos acordábamos.

-- ¿Qué ocurría en la elferia?

-- Loghain ha estado vendiendo elfos a los esclavistas de Tervinter, para encubrir las desapariciones, encerraron a los enfermos que vinieron de los pueblos y aldeas cercanas a Ostagar en la elferia, así contagiaron a muchos elfos. Con el cuento de que tenían una cura, estuvieron llevándose elfos durante meses. Hoy se les ha terminado el negocio, no ha quedado ni uno solo con vida. Así es como Loghain ha conseguido el oro que necesitaba para hacer la guerra a los Arls que se le han opuesto. La verdad es que no entiendo muy bien qué es lo que le ha motivado, para comportarse así. Se podría hablar de ambición, pero si lo piensas bien tenía todo lo que pudiera desear a excepción del trono. No sé qué pudo ocurrirle para que cambiara tanto, pero está claro que algo debió de ocurrir entre Cailan y él, sino no tendría lógica que hubiera actuado como lo hizo en Ostagar y después.

-- Quizás Neshama no es consciente del verdadero peligro de la Ruina, quizás cree que puede vencerla con estrategia.

-- Si eso probablemente es lo que piensa, no comprende la naturaleza de la Ruina, ni lo que es en realidad. – le dije.

Aunque pensé que Riordan aun siendo de lo mejorcito que había conocido como humano, tampoco sabía realmente que era la verdadera naturaleza de la Ruina, pero no se la podía decir, pues no me creería.

-- ¿Cuánto hace que conociste a Duncan?

-- Duncan y yo pasamos la iniciación juntos, hace mucho tiempo, era un gran hombre.

-- Si he de reconocer que es uno de los pocos humanos que he conocido que realmente merecía la pena. Apenas tuve tiempo para conocerlo, pero sentí su muerte realmente.

-- Te tuvo que ser muy difícil quedarte totalmente sola con Alistair como único compañero.

-- Si mucho – le dije – hubiera preferido quedarme totalmente sola, mi camino hubiera sido más sencillo. Él se ha pasado todo el tiempo llorando por todo, quejándose como si fuera un niño pequeño, después descubrí que le encanta el fondo de las botellas y con ello nos puso en peligro a todos más de una vez. No entiende para nada lo que significa ser guardia gris, le emboban los cuentos de grifos y armaduras doradas, los cuentos de los grandes “héroes” soñados por doncellas vírgenes. No es capaz de ver la realidad de nuestra existencia, ni cuáles son nuestros verdaderos objetivos. No negare que nunca pensé en él como un amigo, cuando lo conocí me di cuenta que era o había sido un templario, me crie en la torre de los hechiceros, después de que me raptaran los templarios del Clan Dalishano de mis padres, no apreció ni amo a los templarios, son mis enemigos, decirte lo contrario sería mentirte y solo miento cuando hay una razón importante. Al morir Duncan junto con el resto de nuestros compañeros intente ser amable con Alistair, comprendía bien su pesar, pero teníamos una guerra por delante y un ejército que reclutar y le necesitaba entero. Alistair por el contrario lo que entendió fue que acedia a tener sexo con él, aunque en ningún momento le di motivos para pensarlo, creí que había entendido que las diferencias que nos separaban, hacía imposible cualquier tipo de relación, fuera de una simple amistad. Como ya le oíste antes, se creyó con derechos sobre mi persona y pensó que yo tenía la obligación de obedecerlo, posteriormente se unió a nosotros Zevran, nada más conocerlo, me sentí atraída hacia Zev, bueno el resto más o menos lo sabes. Tras estos acontecimientos y en vista de que se dio cuenta que no tendría sexo con él, comenzó la guerra entre nosotros.

-- A pesar de ello tú le rescataste del Fuerte Drakon.

-- Si a pesar de que había intentado asesinarme varias veces, lo hice. Primero por que necesitábamos al ejército humano contra la Ruina que ese era el verdadero objetivo de mi juramento con los Guardias Grises, y pensé que sin Alistair, el Arl Eammon no habría querido saber nada de nosotros, además como tú le dijiste antes vamos a necesitar vivos a todos los guardias grises que haya para hacer frente a la batalla que nos espera. Aunque la verdad me he arrepentido muchas veces de haberlo salvado, creo que si pudiera volver en el tiempo, no lo sacaría de la mazmorra del Fuerte Drakon, habría rescatado a Morrigan y a Sten, pero a él le habría dejado, creo que mi vida ahora sería mucho más simple y menos peligrosa.

-- ¿Crees que volverá a traicionarte después de lo que hable con él?

-- Si volverá hacerlo, no lo conoces. Es muy vengativo, ahora estará más decidido que nunca a destruirme y si de paso te destruye a ti será feliz.

-- Quizás debería matarlo.

Asentí ya que era justo lo que yo había pensado. Guarde silencio, ya había terminado de curar a Ral, pero ahora tendría que descansar para que su cuerpo hiciera el resto del trabajo, porque si le hubiera curado totalmente con la empatía, habría levantado demasiada energía, tanta que la habrían notado en todos los lados de la ciudad y por desgracia no podíamos darnos el lujo de que los templarios me sintieran usarla. Pues había una gran diferencia entre la energía mágica como la que habíamos usado en la elferia y la energía empática, tanta diferencia que cualquier miembro entrenado por la capilla lo habría sentido. Ya había cometido el error de usarla descaradamente en la elferia, algo que jamás debí de hacer.

Riordan se había puesto a limpiar y preparar sus armas y su armadura. Fenarel seguía sentado junto a Ral su cara me mostraba que si había entendido mis preguntas, también que estas le estaban haciendo daño, pero a veces necesitamos un pequeño dolor para comprender la magnitud de nuestros actos.

Me levante a coger una manta con la que tapar a Ral, cuando en ese momento llamaron a la puerta con urgencia. Fue Riordan quien fue hacia ella y pregunto quién era, una voz de elfa nos contesto del otro lado, Riordan abrió y entro como un torbellino Erlina en el almacén.

-- ¿Qué pasa Erlina?

-- Tenéis que huir, me envía la Reina Anora para deciros que... que los templarios se han presentado en la casa del Arl Eammon para deteneros. La Reina Anora está haciendo todo lo posible por retrasarlos, pero no lo conseguirá durante demasiado tiempo.

-- ¿Por qué querrían los templarios arrestar a Neshama? Ella es una guardia gris, está fuera de su rango de influencias. – dijo Riordan. – además no lo voy a permitir. Es mi hermana, no voy a dejar que se la lleven.

-- Creo que sé lo que ha ocurrido Riordan, lo sé muy bien. ¿Erlina fueron solo los templarios a la casa del Arl Eammon?

-- No les acompañaba una sacerdotisa y una maga.

Sonreí que predecibles habían sido. Pero no podía huir a Ral aun le faltaban horas o quizás un día para que pudiera volver a estar bien y no podía abandonarlo. Aunque ya que venían a por nosotros podía usar la empatía de forma descarada y sanarlo totalmente. En ese instante sentí la voz de Ort en mi cabeza, “Ni se te ocurra Neshi, están muy cerca, si sienten empatía les diría mucho más de lo que saben, tienes que buscar otro plan”

-- No puedo huir Erlina, Ral está herido y todavía le quedan muchas horas de reposo para que este otra vez sanado totalmente. Dime una cosa Erlina, ¿Alistair salió de la casa del Arl esta tarde, después de que volviera con Riordan?

-- Si salió, dijo que iría a orar a la capilla.

-- Esta claro lo que ha ocurrido, bueno ahora solo queda solucionarlo.

-- ¿Pero tú podrías huir? – dijo Erlina.

-- No Erlina, porque Ral es un mago, le capturaran a él porque en este momento esta inconsciente y eso no lo voy a permitir.

-- Luchemos – dijo Fenarel – no voy a permitir que le pongan una mano encima mientras yo respire.

-- Ni yo permitiré que se lleven a mi hermana – dijo Riordan.

-- Gracias a los dos, pero ahora tenemos que ser más inteligentes que ellos. En este momento luchar contra ellos sería un suicidio sin sentido. Vamos hacer esto. Erlina tu tendrás que decirle a la Reina Anora que prepare un ejército, el Archidemonio está casi a las puertas de Denerim, tiene que conseguir que su padre sea escuchado y apoyado por la asamblea, que no permita que el Arl Eammon y Alistair lleguen a oler el poder. Dila que yo volveré, volveré para luchar contra el Archidemonio. Pero tú debes marcharte ahora, no es bueno que te vean aquí con nosotros, cuanto menos sepan de nuestra relación más segura estará la Reina Anora y nosotros. – Erlina salió del almacén -. Fenarel y Riordan vosotros tenéis que hacer todo lo que podáis por alcanzar a Zev y a Yan, contarles lo que ha ocurrido, se que ellos harán lo posible por encontrarnos y rescatarnos.

-- No, no lo voy a dejar solo con los templarios – dijo Fenarel -. Puede que haya cometido muchos errores, pero no puedo y no quiero abandonarlo.

Me acerque a Fenarel y le dije suavemente.

-- Escúchame atentamente Fenarel, Ral y yo necesitamos que vayas a buscar a Zev y a Yan, nuestras vidas dependen de ello, no le ayudaras si te suicidas luchando inútilmente contra los templarios. Toma – le di la bolsa mágica y después me quite el colgante que Yan me había enviado a la torre hace tantos años, lo acaricie un segundo sabia que vibraba en sintonía con las gemas que llevaban Zev y Yan, cada latido de la gema era un latido de nuestros corazones, cerré los ojos y se lo di – Fenarel quiero que le devuelvas esta gema a mis compañeros… y diles sino consigo sobrevivir, que los amo y que les esperare. – en voz más alta dije – Riordan cuando nos detengan, nos llevaran hacia el norte a la cárcel que tienen los templarios allí, lo conoces se llama Aeonar.

-- Si la conozco, pero no tienen ningún derecho a detenerte, eres una Guardia Gris, estas totalmente fuera de su…

En ese instante tiraron la puerta del almacén abajo, entrando unos veinte templarios en el lugar, seguidos por Wynne, Leliana y Alistair. Riordan se puso delante de Alistair diciendo.

-- No tenéis ningún derecho sobre la vida de Neshama, ella es una guardia gris. No voy a permitir…

-- No Riordan – le dije -. Por favor. Fenarel ves con Riordan. No nos resistiremos, como veis el Custodio Ral esta inconsciente, al haber tenido que luchar contra los magos de Tervinter, que permitisteis que se pasearan por la elferia, no se le puede mover. Iré con vosotros sin luchar, pero dejar que él se quede.

-- ¿Dónde están tus pervertidos compañeros? Yo que esperaba poder divertirme con ellos antes de que os lleváramos a todos. – dijo Alistair. – Que pena se perderán ver cómo te someten. Pero me encargare de encontrarlos y les contare paso a paso, lo que fue de ti.

-- Alistair cuando encuentres a mis compañeros de vida, desearas no haber nacido.

-- Comandante – dijo Alistair -, me esperaran para comenzar con las investigaciones, cuanto me coronen iré hacerles una visita y a recompensarles adecuadamente.

El comandante templario dijo.

-- Ese mago nos interesa, nos lo llevamos también, meterlo en la jaula, pero a ella amordazarla y atarla, que no pueda lanzar hechizos, ponerla junto al mago. Creo que esto va a ser divertido y muy interesante. El puto y el otro tipo pueden irse, no son magos ni nada que pueda ponernos en peligro. Por supuesto su Alteza le esperaremos.

Pensé si va a ser muy divertido cuanto Ral pueda moverse, vais a bailar como gallinas sin cabeza.

Riordan no se olvido agarro por el hombro a Fenarel y lo saco delante de él. Antes de salir Riordan le escupió a la cara a Alistair, este no se atrevió a contestarle.

Cogieron la camilla en la que estaba Ral y se la llevaron, después dos templarios se acercaron a mí y me ataron las manos y los pies, amordazándome y vendándome los ojos. Antes de que me sacaran oí la voz de Wynne.

-- Es una pena que no pueda ver lo que van hacerte, lo disfrutaría.

No la conteste, no tenía sentido, me metieron en un lugar estrecho pegada al cuerpo de mi tío Ral, apoye la cabeza en su pecho y me relaje, poco podía hacer por el momento, el tiempo de la lucha llegaría después.

Cuando salimos al camino fuera de la ciudad, me di cuenta por que el viento arreciaba y el frio congelaba la sangre en las venas. Echaba de menos a mis compañeros, quería hablar con ellos, telepáticamente podía hacerlo, en ese instante volví a sentir la voz de Ort.

-- No Neshi, no uses la telepatía, ellos lo notarían, ni me contestes a mí, ni pienses, solo asiente con la cabeza, en caso afirmativo o niega con la cabeza en caso negativo. Yo hablare con ellos y les guiare hasta que os encontremos. Reserva tus fuerzas para cuando llegue el momento de luchar, recuerda que tú no necesitas el lirio en tus venas, puedes extraer energía mágica de la propia tierra.

Asentí con la cabeza y relaje totalmente mi mente, la deje en blanco, solo deje que la conexión sutil con Ort estuviera abierta, en ese instante deje de sentir a mis compañeros, el vacio total me lleno de tristeza, pero la controle limpiando mi mente y mi cuerpo de cualquier sentimiento, aunque ese vacío también avisaría a Zev y a Yan de que algo iba terriblemente mal.

Me envolví en el vacio absoluto de una aparente muerte, solo una milésima de mi mente funcionaba, manteniendo un poco de calor para proteger nuestros cuerpos del frio y a mi embrión vivo, para el resto de las funciones había muerto.

Neshama una bruja diferente 50

Capitulo 50

Volvimos al lugar del gran árbol, vi una puerta entreabierta cerca de donde estaban apiñados los elfos, se lo señale a Zev y a Yan, allí quizás hubiera alguien con quien poder hablar, así que atravesamos la puerta, era una especie de tienda, más que una tienda era un lugar donde había múltiples cosas para comprar, aunque todo fuera de segunda o quinta mano estaba limpio y bien ordenado, detrás de un mostrador había un elfo que miraba a la puerta con una expresión de enfado total, cuando nos acercamos a él nos observo muy atentamente.

-- Hacia mucho tiempo que no veía elfos Dalishanos – dijo – y jamás me hubiera imaginado que os vería en la elferia. ¿En qué puedo ayudaros? Mi nombre es Alarith.

-- Mi nombre es Neshi y ellos son Zev y Yan, diría que es un placer encontrar a un elfo que aun piense en este lugar, pero las circunstancias son demasiado penosas para decir palabras amables. Hemos venido ayudaros, nos enteramos que ocurría algo, porque nos encontramos a un elfo llamado Soris en los calabozos del castillo del Arl de Denerim, pero Shianni que parecía ser la única que estaba luchando, digamos que se ha indispuesto, pero necesitamos respuestas, claro que también podríamos sacárselas a los magos, aunque me imagino que terminaremos en una gran batalla con ellos, y mientras los mando al infierno no creo que se vuelvan muy habladores, si tu nos pudieras decir lo que está pasando, te lo agradecería.

-- Si, no tengo problemas en contaros todo lo que ha ocurrido. El día de la boda de Soris y su primo, vino el hijo del Arl de Denerim Vaughan creo que se llama.

-- Se llamaba, digamos que tarde pero se hizo justicia. – le dije – disculpa por la interrupción.

-- Veo que conocéis esa parte, después de que Soris y su primo fueran a intentar liberar a sus esposas, vino la guardia de la ciudad e hizo una carnicería en la elferia, asesinaron y detuvieron a un gran número de elfos. Cuando comenzaron a llegar los refugiados de los pueblos cercanos a Ostagar, a los enfermos los tiraron dentro de la elferia, ellos propagaron la infección de los engendros tenebrosos, al poco tiempo después aparecieron esos tipos de Tervinter diciendo que ellos tenían la cura, pero cada vez que se apropian de alguien no se le vuelve a ver. Lo encierran supuestamente poniéndolo en cuarentena, pero es curioso porque solo ponen en cuarentena aquellos elfos que están más preparados o son más guapos, no a los que verdaderamente están enfermos. Puede sonar cobarde, pero no he querido salir ahí, a diferencia de Shianni, sé que es estúpido discutir con los que se apiñan alrededor de los magos de Tervinter pues no van hacernos caso, por mucho que Shianni se empeñe, solo les facilitaremos el trabajo de poder recolectarnos a los magos. No voy a arriesgarme por gente que no tiene la capacidad de luchar por sí misma, además aunque luchara solo podría contar con Shianni, los demás huirían a la primera muestra de peligro y no soy un guerrero. Aun recuerdo como arrojaron el cadáver del primo de Soris, no me gustaría pasar por lo que tuvo que pasar él, para que su cuerpo quedara en el estado en que lo encontramos, y os aseguro que si había un buen guerrero y un líder nato en este estercolero, era él.

-- ¿Alguien ha intentado entrar en la cuarentena? – pregunto Yan.

-- Shianni lo ha intentado todo, para entrar a ver los supuestos enfermos, pero no la han dejado.

-- Quizás yo si consiguiera entrar, haciéndome pasar por enferma – dije.

-- ¿Tu? – dijo Zev – No, no lo vamos a permitir Neshi. Tú no entras ahí sola.

Mire a Yan en busca de apoyo, pero él estaba más furioso con mi propuesta que Zev, si es que es posible.

-- Seré yo – dijo Yan – solo tienes que apañarme un poco con tu magia Neshi.

Alarith le miro, empezó a reír.

-- Dudo mucho que cualquiera de vosotros tres pase por enfermo, pero desde luego que tu – dijo dirigiéndose a Yan – no pasarías por enfermo ni aunque te tiñéramos la cara de verde.

-- Pues nos abriremos camino a base de matar, no vamos a dejar que Neshi entre ahí sola. Si alguien entra solo seré yo, tu tampoco Zev y no me mires con esa cara.

Alarith se quedo observando la conversación apenas sin entender nada.

-- Alarith disculpa, pero es que mis dos compañeros de vida, se pasan el tiempo intentando protegerme, así que…

-- Dos compañeros de vida… te has casado con los dos ¿Eso no está prohibido?

-- No según nuestras leyes – dijo Yan – y nosotros no acatamos las leyes de los humanos. Si estamos unidos los tres.

-- Entonces debéis saber algo – dijo, mientras su semblante palidecía – si os encontráis con el anciano de la elferia… se llama Valendrian, no se lo digáis, ni se os ocurra o él os denunciaría a la capilla en el momento en que lo sepa.

Yan comenzó a reír, los tres Zev, Alarith y yo lo miramos como si se hubiera vuelto loco.

-- Fantástico, como teníamos pocos problemas, tenía que aparecer una de las peores sombras del pasado.

-- ¿Le conoces? – pregunto Alarith -. Debes de haberlo conocido hace mucho tiempo.

-- Si le conozco, le conozco demasiado bien. – le contesto Yan – Y no te imaginas el tiempo que hace que lo conozco. Neshi tenemos que sacar a Ral, Fenarel y Shianni antes de que encontremos a ese… “elfo”.

Asentí girándome hacia la puerta, cuando oímos la voz de Alarith.

-- Puedo preguntaros algo – dijo Alarith – Si no queréis hacerlo no habrá problemas, ni tendré ningún tipo de resentimiento, pero es que no aguanto más a los humanos, ni a todos los elfos que bajan la cabeza escondiéndola entre la basura de la calle, esperando que si no la levantan, no se la corten. ¿Me dejáis ir con vosotros, unirme a vuestro clan?

Mire a Yan y a Zev los dos asintieron, no veía por qué no podíamos sacar a este elfo de la maldita ciudad.

-- Si, puedes venir, pero tendrás que hablar con el Custodio Ral, aunque ahora está un poco indispuesto. Pero no creo que mi tío, ponga ninguna pega a que te unas a nuestro pequeño Clan, aunque evidentemente es decisión suya, nosotros no podemos darte el consentimiento definitivo. Vamos a investigar esa cuarentena y decidiremos sobre la marcha, puedo transformarte Yan ya que te has empeñado en ser tu quien entre, pero como te pase algo, vamos a ir detrás de ti, hasta la Ciudad Oscura y cuando te encontremos, nos pasaremos una eternidad pateándote el culo, no lo dudes. Cuando hayamos terminado con todo, vendremos y si aun quieres venir con nosotros te sacaremos de aquí. ¿Todo esto no es tuyo?

-- No, a los elfos no se nos permite tales posesiones como una tienda, solo soy un empleado, no tengo ningún tipo de posesión excepto mi ropa y algunas cosas que tardare poco en recoger.

Asentí, cada vez me parecía más increíble que pudieran tolerar este tipo de trato.

Salimos de la tienda y le pregunte a Yan si ese anciano era uno de los amigos de Ian. Me aclaro que evidentemente era uno de ellos, así que teníamos que tener cuidado, porque conocía muy bien a Ral y a Yan, también había conocido a mis padres. Así que la transformación de Yan debía ser bastante solidad, nada de ilusiones, sino algo que resistiera cualquier observación.

Me concentre en transformarlo en un anciano elfo, aunque no demasiado anciano o no les interesaría a los magos. Una vez el hechizo estuvo lanzado, nos acercamos a donde estaban los magos de Tervinter, Yan comenzó a toser y a tropezar a posta, para engañarlos, uno de los magos se fijo en él, pero lo movió hacia un lado sin hacerle ni caso, se fue derecho a por mí, gritando que yo si estaba enferma, los guardias grises somos inmunes a esa enfermedad porque portamos la misma infección, no podemos contraerla, pero evidentemente no se lo quería decir.

-- Ella debe entrar en cuarentena está muy enferma.

Iba a decir que si, cuando Zev y Yan desmintiendo la transformación, se lanzaron hacia delante cubriéndome con sus cuerpos.

-- No, ella no va entrar ahí sola, si quieres que entre, lo haremos los tres – dijo Zev -. No vamos a permitirlo.

-- En la cuarentena solo pueden entrar los elfos que estén enfermos.

Zev guiño un ojo a Yan sin que los magos lo vieran, Yan se movió hacia donde estaba el otro mago, entendiendo las intenciones de Zev, dije.

-- Aquí hay un error Tervinter… yo no estoy enferma, soy una guardia gris, inmune a esa enfermedad. Tus magias de sangre no me asustan, rata de cloaca.

-- Por supuesto que Neshi no está enferma – dijo Ral detrás nuestra -, pero aun así vas abrir las puertas y nos vas a dejar entrar ahora, aprendiz de mago.

Por un momento mire a Ral que se había puesto a mi lado, más atrás estaba Fenarel y Shianni. Le hice señas a Fenarel para que la sacara de allí, ya que se iba a liar, justo cuando comenzó a moverla oí gritar al mago que tenía más lejos, el que estaba al lado de Yan.

Ral actuó como si fuera un templario, bloqueo a los dos magos impidiéndoles lanzar cualquier tipo de magia, mientras Zev y Yan los trituraron, yo me quede con los guerreros, no fue difícil vencerlos pues los tenía demasiado lejos, pero estos últimos pocas posibilidades habían tenido, en menos de un suspiro habíamos liberado la puerta, ahora había que entrar.

Pero antes de nada, había que hablar con Ral, sobre el descubrimiento de otra babosa en la elferia. Yan había pensado lo mismo que yo, por que detuvo a Zev que iba a entrar en la cuarentena.

-- ¿A que no sabes la sombra del pasado que vive aquí? – dijo Yan – Valendrian. No te puede ver Ral, ya sabes lo que siente por ti. Por cierto felicidades – añadió sonriente - parece que este es el tiempo para que el mundo vuelva a girar, tanto con cosas buenas, como con cosas malas.

-- Si cierto Yan. Ya veo así es como le pagan su amor por los humanos, su devoción hacia sus dioses. Convirtiéndolo en esclavo, casi resulta irónico, no sé si debo reírme en su cara. Una cosa Neshi, podrías dejarle la llave del almacén a Fenarel, para que lleve a Shianni, así ponerlos a los dos a salvo, después entraremos en la cuarentena.

-- Por supuesto que si Ral, tómala. – le dije – una sola cosa más el elfo propietario de la tienda, quiere venirse con nosotros, por lo que ha dicho está cansado de vivir aquí y no me extraña.

-- Vamos a buscarlo y que se vaya con ellos, los podemos ayudar a pasar la muralla y después Fenarel los llevara al almacén a los dos, allí nos esperaran. – guardo silencio un momento y después añadió – Yan ¿Qué es lo que propones que haga? Porque no os voy a dejar solos entrar en ese lugar y menos sabiendo quien hay ahí dentro.

-- Ral vete con ellos al almacén, nosotros podemos encargarnos de los guardias y magos que haya en la cuarentena.

-- No Yan, se irán Fenarel, Shianni y ese otro elfo, pero yo me quedo. Vamos a buscar a ese elfo, no perdamos más tiempo discutiendo Yan, no voy a dejaros solos con ese tipo viviendo aquí.

-- Si Yan. – dije – Ral tiene razón, cuando Shianni, Fenarel y Alarith estén en lugar seguro podemos discutir lo que queráis, y también me podéis explicar que pinta esa sombra en todo esto. Además que creo que es mejor que Shianni no se entere que ha sido de él, lo digo para no repetir la historia de Marethari.

-- No se repetirá – me dijo Ral – Shianni no le tiene un gran aprecio, solo lo respeta por tradición. Aunque mejor no arriesgarse, en eso estoy de acuerdo contigo, vamos a sacarlos de la elferia, después veremos que hacemos a continuación.

-- En marcha, vamos a sacarlos de la elferia.

Entramos en la tienda, donde Alarith ya tenía una mochila con algunas pertenencias preparada y estaba listo para marcharse.

-- Cuando quieras Alarith, os vamos a sacar de la elferia llevándoos a un lugar seguro, después iremos nosotros.

Los acompañamos hasta el lugar donde nosotros habíamos saltado la muralla, allí repetimos las misma secuencia de hechizos para subir a lo alto, antes de bajar Fenarel dijo.

-- Ral los llevo y vuelvo, ¿no es así?

Mi tío Ral dudo, sabía que no quería separarse de Fenarel. Ral fue a acariciarle la mejilla pero después se arrepintió, dejando el movimiento sin terminar, bajando la mano.

-- Fenarel ahí dentro esta uno de mis peores enemigos, no quisiera que por mi culpa te hirieran. No Fenarel, mejor quédate con ellos, cuando terminemos aquí, tendrás que llevarlos hasta el Clan y presentárselos a Galen, para que él os proteja.

-- Entiendo, espero que se divierta con la humana. ¿Bien alguna cosa más Custodio?

-- Demonios Fenarel…. No has entendido nada de lo que ha pasado todo este tiempo.

-- Lo he entendido Custodio. Entiendo que usted ha encontrado diversión más entretenida que mi conversación o mi compañía. No tiene por que explicarme nada. Ahora también comprendo, por que se aleja de mí cada vez que estoy cerca de usted, discúlpeme, iré a cumplir sus órdenes.

Ral le miraba mientras apretaba los puños, las palabras de Fenarel le habían dolido en lo más profundo, pues aunque él había perdido mucha de su empatía, todavía proyectaba sus emociones. Fenarel me recordaba tanto a Zev cuando lo conocí, siempre pensando que era un objeto de usar y tirar, que sabía que Ral no podía dejar pasar esta oportunidad, para hacerle comprender que no era un objeto, que era importante para él. No sabía cómo saldría su compañera Shianni, bien podía ocurrir como con Marethari, que jamás fue la compañera de mis padres, solo fue la elfa que me tuvo doce meses en su cuerpo, ni tan siquiera puedo llamarla madre, porque ni eso se gano. Quería que si ocurría lo mismo, mi tío aun tuviera a alguien que realmente le amara, porque intuía que dentro de Fenarel existía la misma guerra de sentimientos que había existido en Zev. Por esa razón dije.

-- Fenarel ves a llevarlos al almacén y después regresa aquí, te esperaremos, ¿de acuerdo? Cuando vuelvas hablaremos del tema que estáis hablando ahora, en este instante no es el momento. Por favor.

-- Pero él no me quiere aquí con vosotros.

-- Fenarel ves por favor y regresa lo antes posible.

Asintió y lo baje al callejón donde esperaban Shianni y Alarith, después los vimos alejarse en dirección al almacén.

-- Ral disculpa que te haya contradicho en tus órdenes, pero creo que te estás equivocando con Fenarel.

-- ¿Equivocándome? No, no me equivoco, Fenarel no quiere tener nada que ver conmigo. He tenido paciencia, jamás lo he tocado, siempre he procurado que se sienta a gusto conmigo.

-- ¿Ral lo has besado alguna vez? ¿Le has mostrado alguna vez lo que sientes por él?

-- Solo he intentado hacerme su amigo, le he protegido y cuidado, valorándolo como se merece, pero no nunca le he mostrado mis sentimientos. No, pensé que para él seria violento dado el modo en cómo se crio y lo que los humanos hicieron con él.

-- ¿Nunca te ha pedido que tengáis relaciones sexuales? – pregunto Zev.

-- Si, quise decirle que sí, pero no me atreví a aceptar su proposición, quería que supiera que para mí es mucho más que sexo.

-- Con tu negativa lo has confundido más todavía – dijo Zev -. Él solo ha aprendido a mostrar sus sentimientos de esa forma, al negarte, él lo ha interpretado como si no quisieras estar con él.

-- Ral un consejo, si quieres acéptalo o sino no lo hagas – le dije a mi tío – Antes de volver a la torre de los hechiceros, yo tuve una conversación parecida con Zev. Le dije, que posiblemente Alistair quisiera denunciarme a los templarios y que estos no dudarían en ponerse de su lado, que por esa razón le pedía que si ocurría eso, se fuera, que se marchara de la torre sin mí. – sentí la mano de Zev en la mía apretándola, Yan me paso el brazo por la cintura atrayéndonos hacia él, mientras hacía lo mismo con Zev –. Recuerdo que Zev me pregunto, ¿Si era lo que realmente quería? ¿Si realmente quería que me abandonara? En aquel momento dude, si le mentía diciéndole que si, le salvaría la vida no lo expondría a morir en manos de los templarios. Pero habría hecho justo lo que todos habían hecho con él, usarlo y abandonarlo. Por esa razón opte por la verdad, si moríamos como mínimo sabría que a mí si me importaba, sabría que en su vida había habido alguien que no lo había considerado un objeto y eso Ral es más importante que estar vivo.

-- Si lo es – dijo Zev desde mi cabeza, ya que había enterrado su cara entre mi pelo y el hombro de Yan.

-- Ral entiendo tu necesidad de protegerlo – dijo Yan – pero creo que Neshi y Zev tienen toda la razón. Ahí vuelve Fenarel, nosotros nos retiraremos para que puedas hablar con él a solas.

-- ¿Retiraros? Neshi te importa que nos enlacemos mentalmente, quiero que me ayudéis, creo que estoy muy perdido con Fenarel, siento que volveré a meter la pata.

Nos alejamos de la muralla que era donde estaba Ral, pero nuestras mentes estaban entrelazadas, pues antes de separarnos de él, le había rozado la mano y su mente se había unido a las nuestras. Era muy tierno, ver al guapo Ral hermoso y poderoso mago, sentirse inseguro ante su compañero, reconocer que no sabía cómo tratarlo. El quería abrazarlo, besarlo, mimarlo pero tenía un miedo infinito a que le rechazara, a que lo mal interpretara o a que pensara que solo lo estaba utilizando.

Me recosté en el pecho de Yan, mientras que los brazos de Zev me abrazaban, mis manos estaba entre las de ellos, llenándome de cariño, ternura y amor, era muy afortunada, había sido duro llegar hasta aquí, pero esto lo compensaba, no conseguía imaginarme como podría vivir sin alguno de ellos, se habían convertido en mi propia alma.

Cuando Ral comenzó hablar con Fenarel, salí de mi ensueño, poniendo toda la atención en la conversación.

-- Fenarel quisiera hablar contigo, puedes esperar por favor.

Ral dijo esto, porque Fenarel al vernos se fue hacia nosotros.

-- Usted dirá Custodio. – respondió Fenarel quedándose quieto en el lugar mirando al suelo. – Usted ordene y cumpliré sus órdenes.

-- Fenarel, me puedes decir ¿Qué es lo que realmente te pasa? No creo que te haya dado motivos… ¿además a que humana te refieres?

-- No me ocurre nada, estoy bien, - sinceramente mentía fatal -gracias por preocuparse Custodio. Humana… No, no realmente no importa, siento haber dicho algo que es personal para usted, cuando quiera podemos continuar.

-- Una cosa – suspiro Ral – El mundo explotaría antes de que yo estuviera interesado en una humana, no se a que humana te refieres, me imagino que es Morrigan, pues es la única mujer humana con la que he hablado. No me agrada, le dije que nunca me sentiría atraído hacia ella y que jamás la enseñaría magia. Pero ese no puede ser todo el problema que te aqueja, ya que hable con ella escasamente el tiempo que tardamos en cruzar las puertas de Denerim. ¿Te importaría decirme que te he hecho, para que estés tan tenso conmigo?

-- Yo solo estoy a su servicio. Mande y obedeceré.

-- No Fenarel, no quiero un criado, quiero a mi compañero. - Dijo Ral y en ese momento se dio cuenta de que había dicho justo aquello que no quería decir, así que añadió -. Está bien es hora de continuar, vamos a buscar a Valendrian y a entrar en esa maldita cuarentena. Después iras donde esta acampado el Clan, junto con Shianni y Alarith, allí estaréis seguros, hasta que termine la Ruina y hayamos podido alejarnos de los malditos humanos. Vamos no perdamos más tiempo con mis tonterías.

-- Por supuesto Custodio, se hará tal cual ha dicho. – dijo Fenarel que seguía mirándose los pies.

Fue Zev quien hizo la pregunta, que Fenarel no quería hacerse.

-- Fenarel que pasara si cuando veamos a Valendrian este ataca a Ral y lo mata o te mata, también puede morir en la batalla contra Bhalam. ¿Lo vas a dejar así?

Ral miro a Zev muy enfadado, dijo.

-- Fenarel no morirá por esa batalla, ni por Valendrian, ya que volverá donde está el clan. Si a lo que te refieres es a que yo muera, no pasara nada, se tienen el uno al otro, al final lo comprenderán. Mí tiempo aquí está a punto de terminar. Vamos.

Le dije telepáticamente.

-- Por favor Ral, no lo dejes así, ni te quedes sufriendo de esa manera.

-- Neshi Cariño, no soy Theron o Eriel, sino me quieren me voy, he pasado una eternidad solo, puedo pasar algunos días más en soledad total. Está claro que Fenarel no me quiere a su lado, pues no hay problema.

Comenzó a volver hacia el edificio en el que estaba la cuarentena. Al acercarse a la puerta, uso un hechizo que hizo volar la puerta, arrancándola literalmente de la pared. Los pocos soldados que estaban dentro apenas tuvieron tiempo de verlo venir, simplemente cayeron muertos al suelo. Registramos el lugar para encontrar un cofre y unas llaves, algunos pergaminos que eran listas de elfos que habían desaparecido de la elferia vendidos como esclavos.

En una habitación aparte había una serie de jaulas donde encerraban a los prisioneros, allí había como mucho una veintena de elfos, les preguntamos donde se llevaban a los elfos ya que sabíamos que allí faltaban muchos elfos, que habían desaparecido de la elferia. No supieron decirnos, uno nos dijo que se los llevaban por una puerta que daba a un callejón, así que con el manojo de llaves en la mano, nos dirigimos al callejón, probando puerta por puerta hasta que conseguimos dar con la puerta que abría esas llaves. Entramos a una casa que olía a enfermedad, suciedad y muerte, el lugar era deprimente. Todos intentamos pasar sin mirar al suelo, pero era imposible, había ropas tiradas, olvidados muñecos de niños que jamás volverían a ser libres, como mudos testigos de las tragedias que habían acontecido. Cada metro de aquellas casas hablaba de dolor, pesadillas y muerte, cada segundo que pase en aquel lugar, mi odio por los humanos fue acrecentándose, convirtiéndose en crónico, enraizando en lo más profundo de mi corazón, hasta que alcanzo el nivel más extremo.

Tuvimos algunos enfrentamientos pero no fueron gran cosa, en una habitación encontramos a un grupo de guardias a los que conseguimos vencer y despojar de más llaves. Ral iba como ido, no abría las puertas simplemente las arrancaba con magia, todo a su alrededor explotaba de magia pura, en los combates apenas nos dejaba llegar al lugar, porque en un despliegue de magia incontrolada iba creando una ristra de muertos a su paso, solo respetaba a los elfos, el resto de los humanos que había, los aniquilo.

Después de explorar tres edificios que estaban unidos, encontramos a los esclavistas, dirigidos por un mago de Tervinter, cuando entramos este me reconoció e intento negociar, por lo que se ve mi nombre era muy popular entre los miembros asociados al Regente Loghain. Pero no había negociación posible con esa panda de humanos, queríamos sus cabezas. La lucha fue feroz, no eran pocos y el mago no era un aprendiz, aun así no duro apenas nada, yo me concentre en el mago mientras Ral se concentraba en el grueso de los mercenarios y Yan, Zev y Fenarel luchaban con los restantes mercenarios que estaban distantes del grupo.

Cuando la lucha concluyo y pudimos volver a respirar tranquilos, vimos que había jaulas grandes, en ellas tenían a muchos elfos apiñados, me imagine que para transportarlos a los barcos. Los liberamos a todos y el último en salir de las jaulas se paro ante nosotros, era un anciano elfo, se fue directo a donde estaba y me dijo.

-- Tu cara me recuerda a alguien que conocí hace mucho tiempo.

Me le quede mirando y le sonreí, esperando que no se fijara en Yan o Ral. Pero Yan se interpuso entre el elfo y yo, así que me imagine que era Valendrian.

-- A ella ni la mires – dijo Yan – asqueroso traidor.

-- Vosotros – dijo con cara de sorpresa - ¿Cómo es posible que aun estéis vivos?

Ral se adelanto y entro en el campo de visión de Valendrian.

-- Se te podría hacer la misma pregunta, ¿no crees?

-- ¿Si vosotros estáis vivos? Ella… ella tiene que ser la hija de Theron es idéntica a él. – Ral y Yan se habían puesto delante de mí tapándome de su mirada, Zev me empujo todavía más atrás por lo que quede pegada a Fenarel. – Así que los pervertidos pueden tener hijos, que sorpresa, nunca lo hubiera imaginado. Ahora que me fijo mas si claro, estáis unidos tu Yan, ese elfo y la elfa, tenéis las marcas de unión, esto va a ser muy interesante de estudiar, sobre todo cuando caigáis en las manos de los humanos, seguro que encuentran muy satisfactoria la investigación que hagan sobre vosotros, me pregunto quién de vosotros es el que porta la empatía para haber creado la unión. Tu Yan seguro que no, se que perdiste la empatía, el otro elfo – dijo mirando a Zev – no él tampoco, tiene que ser la hija del pervertido de Theron. Sabes ahora los humanos, gracias a nuestra ayuda, saben cómo evitar que os entreguéis a la muerte, pueden experimentar con vosotros durante décadas, sin dejaros la oportunidad de morir.

-- Si no hubiéramos llegado – le dije – tu hubieras terminado como un simple esclavo de los Tervinter, ¿sabes para que usan los esclavos en esa nación? Te lo diré… los usan para obtener sangre, a los que no pueden vender por un precio razonable los sacrifican para obtener poder de su sangre, así es como los magos de Tervinter consiguen mayor poder mágico.

-- Niña tonta, me hubiera podido liberar en cuanto hubiera querido, pero me interesaba, aquí mi tiempo ya había pasado, de cualquier forma tenía que cambiar de país. Pero a cambio tengo la satisfacción de poder entregar a los humanos a la hija del pervertido de Theron y su querido Eriel. Los humanos sabrán todo de ti y de tus pervertidos compañeros, mucho antes de que podáis morir, lo habréis deseado mil veces.

Ante esas palabras, Yan se lanzo contra él, mientras el lugar se llenaba de energía mágica, Valendrian ataco a Ral mientras bloqueaba a Yan y a Zev que le habían atacado físicamente, los envolví con todas las protecciones mágicas que conocía, haciendo que los hechizos de Valendrian les rebotara, sin dañarlos, devolviéndoselo al lanzador, fue Zev y sus venenos los que consiguieron atontarlo, aunque no antes de que lanzara una descarga de fuego hacia donde estábamos Fenarel y yo, Ral se interpuso en el camino del hechizo, para evitar que nos alcanzara, Yan aprovechando la distracción le corto la cabeza pero no antes de que Ral fuera herido gravemente.

En el momento que vi a Ral caer todo se ralentizó, me moví hacia donde había caído, Fenarel fue mas de rápido que yo, llego hasta él en un instante y se arrodillo a su lado. Le intento quitar la túnica mientras murmuraba angustiado.

-- No, no es posible, él no por favor.

Zev le cogió de los hombros separándolo de Ral, para dejarme trabajar, ya que básicamente se había echado encima de Ral. Mientras Yan me ayudaba a desnudar a Ral, quería ver el grado de quemadura que le había hecho y quería ver la extensión del daño, la túnica le había protegido en casi todas las partes, pero era fuego mágico y no sabía por qué Ral no había utilizado un escudo protector antimagia, era lo primero que yo había usado en Yan, Zev y yo misma, de hecho vi como Ral se lo había lanzado a Fenarel, pero no se lo había lanzado a sí mismo. En ese momento comprendí la verdad, mi tío Ral se había intentado suicidar.

-- Fenarel ven deja que Neshi trabaje, ella puede sanarlo.

Fenarel lucho con Zev para soltarse y volver donde estaba tumbado Ral, después cuando se dio cuenta que no tenía muchas posibilidades de soltarse del agarre de Zev, termino por relajarse.

Las lágrimas comenzaron a fluir de sus ojos mientras su boca permanecía cerrada en una línea apretada, no volvió hablar, simplemente se dejo caer en el suelo y quedo con la mirada fija en el cuerpo tumbado de Ral. Zev no se lo impidió, se sentó a su lado, pasándole un brazo por el hombro, las palabras de Zev habían resultado proféticas desgraciadamente, aunque Ral no estuviera muerto, le había faltado muy poco.

Estaba muy enfadada con Ral, entendía por lo que estaba pasando, pero no se podía ser tan cabezón, en la vida hay que tener más paciencia y menos inflexibilidad.

-- Yan tenemos que sacarlo de aquí, en el almacén podre seguirle curando, aquí solo he conseguido estabilizar sus heridas, pero después no se le podrá mover, así que habrá que hacerlo ahora. – negué con la cabeza – menudo terco me ha tocado por tío.

-- Si es muy terco, me recuerda a cierta brujita – dijo Yan – que normalmente no hay quien la mueva cuando ha decidido que quiere. Pero esto hacía tiempo que me lo temía, sobre todo desde la muerte de tus padres Neshi, siempre tan estoico, parecía que nunca le ocurría nada, en algún momento tenía que explotar. Zev vas a tener que ayudarme a llevarlo, Fenarel no está aquí. Creo que a partir de ahora tendré miedo cada vez que digas algo Zev, tus palabras han sido proféticas.

-- Puedo ayudaros – dije – invocar un hechizo de levitación para transportarlo.

-- ¿Qué te vean – dijo Zev - y te sientan todos los templarios de Denerim? No Neshi, lo llevaremos del modo tradicional. Vamos te ayudo Yan.

-- Menos mal que soy el enano crecido, que si no se como lo íbamos a mover de aquí.

Cogieron unas sabanas sucias que había y con unos palos largos prepararon una especie de camilla en la que tumbaron a Ral, mientras me arrodille junto a Fenarel y le limpie las lagrimas, cogiéndolo de la mano conseguí que se pusiera en pie y me siguiera, como si fuera un muñeco sin voluntad.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Neshama una bruja diferente 49

Capitulo 49

Cuando todo estaba hablado y Eammon, Teagan y Anora se habían retirado de la sala. Como había predicho Alistair creyéndose ya el rey de Feraldan, algo que me hizo reír, empezó a despotricar sobre mí, Riordan le cortó en seco diciéndole.

-- Alistair vas a venir con nosotros al almacén de los guardias grises ahora, de momento no eres rey de nada y estas bajo mis órdenes, de la misma manera que lo estas bajo las ordenes de Neshama, debes obedecernos a los dos. Así que recoge tus cosas y vamos.

-- Yo no tengo que ir a ninguna parte.

-- Debo hablar asuntos de los guardias grises y tú deberás escuchar. Así que andando.

-- Soy el futuro Rey de Feraldan no tengo por qué escuchar a nadie.

En ese momento dije y solo porque Eammon había desaparecido igual que Anora y Erlina.

-- Riordan déjalo, no es un rey, ni es un guardia gris, es solo un niño mal criado. Como ves no ha sido mucha la ayuda que hemos tenido, con este espécimen.

-- Ya veo.

-- ¿Qué vas hacer ahora?

-- Esperar a ver qué ocurre durante la gran Asamblea, después pretendía ir hasta Ostagar a intentar averiguar todo lo que pueda sobre el Archidemonio.

-- Riordan está mucho más cerca de lo que nadie se imagina, dudo mucho que tengamos una semana por delante antes de que aparezca por aquí, este es el punto neurálgico de Feraldan, si ataca será primero aquí. Me lo dice todo en mi cuerpo, está mucho más cerca de lo que nos gustaría pensar.

Alistair volvió a intentar interrumpirnos, así que Riordan al final lo empujo hacia la puerta y le obligo a salir de la casa. Nos llevo por callejuelas a través del mercado hasta donde estaba el almacén de los guardias grises, entramos todos en el almacén y Riordan volvió a cerrar la puerta. Todos aguardamos a que comenzara hablar.

-- Alistair no se cómo Duncan accedió a convertirte en Guardia Gris eres inestable, por no decir que te escondes en el fondo de una botella de vino. Se suponía que debías ayudar a Neshi a reunir el ejercito, se supone que eres su compañero Guardia Gris eso significa ser fiel a tus hermanos, nadie más entenderá realmente la oscuridad que se esconde detrás de ti. Pero hasta ahora lo único que he podido comprobar es que eres un niño que juega a ser guardia gris como juegas a ser rey.

-- Duncan fue como un padre para mí – dijo Alistair - ¿Dónde estabas cuando fueron asesinados? ¿Por qué tu estas vivo y él muerto?

-- ¿Ahora me interrogas a mi? – le pregunto Riordan bastante enfadado – Estaba en la frontera parado por los ejércitos de Loghain y estoy vivo por que no estaba en Ostagar. Pero la segunda pregunta va más acorde contigo, ¿Por qué estás vivo Alistair? No necesito que la contestes, se la respuesta, estás vivo única y exclusivamente por que Neshama te salvo la vida infinidad de veces, por eso estas vivo. Pero tú en lugar de protegerla y apoyarla porque es tu hermana, la persigues, la amenazas y la conviertes en el punto de mira de vuestros enemigos.

-- Incluso pretendió entregarla a Loghain – dijo Sten – le salió mal y terminamos en los calabozos con él en el fuerte Drakon, solo sobrevivimos gracias a que Neshama y Zevran fueron a buscarnos, sino habríamos bailado en la punta de una soga al día siguiente.

En ese momento pensé, que esa parrafada era la más larga que le había oído decir a Sten en todos los meses que llevábamos juntos.

-- Lo sabía Sten, no porque me lo hubiera dicho Neshama, sino porque lo oí mientras me interrogaban.

-- Soy el Rey de Feraldan y no tengo por qué darle explicaciones a nadie y menos a vosotros. Neshama es una maga de sangre que para colmo se ha casado con dos elfos, con dos elfos, a trasgredido las leyes de la capilla en su totalidad, tendrá que dar cuentas de sus trasgresiones cuanto la Ruina termine, me encargare de ello.

-- Eres despreciable Alistair, no sé si llegaras a ser rey o no, pero si llegas serás un desastre para este país. Has traicionado a tu hermana en la orden y con ello nos has traicionado a todos. Qué demonios te importa si Neshama se quiere casar con 4 elfos o con quien quiera, nuestra orden no se rige por ninguna ley religiosa, ni ley civil, sabes cuál es nuestra misión y esa misión está por encima de nuestras vidas, pero lo que haga cada cual con su vida privada, no es asunto tuyo.

-- Yo no la traicione, me engaño una maga controlándome con un demonio que la sirve.

-- Eso es mentira Alistair – le dije. – Mucho antes de que tu conocieras a Wynne, ya me odiabas, como te dije en su momento, por muy cabrona que sea Wynne no es la responsable de todo lo que hicisteis, no te escondas detrás de acusaciones cuando solo tú eres responsable.

-- Te he visto usar magia de sangre, no me vas a decir que no. – me dijo Alistair -. Te corteje, quería ser tu amante y tú te reíste de mi, se ve que a las elfas solo les gusta ser tratadas como rameras. – Al decir esto tuve que sujetar a Zev y a Yan cogiéndoles del brazo, los tenía a mi lado, negando con la cabeza para que no le atacaran. Quería que terminara de decir lo que quisiera, así sabríamos realmente sus intenciones. - Por esa razón simplemente te fuiste con ese elfo que intento asesinarnos, luego no solo te conformaste con ser su amante que te casaste con él, ahora me entero que también te has casado con ese otro elfo pervertido. Crees que no conozco la historia, que no sé lo que hacéis. Pues te diré que se por qué os unisteis así, así era como os uníais en tiempos de Arlathan y no pienso dejaros con vida a ninguno de vosotros tres, no haréis renacer al pueblo elfo, no lo consentiré.

-- Estas loco Alistair – le dijo Riordan – No aprendiste nada de Duncan mientras vivías entre nosotros. Los guardias grises NO prohíben la magia de sangre y si ellos han querido unirse según sus antiguas leyes, están en su derecho, pues tampoco está prohibido en los guardias grises. Pero si está prohibido y si se juzga muy duramente la traición y tú la has traicionado todas las veces que has podido, incluso ahora los amenazas con asesinarlos. Aunque sin ellos no tendrías ni un ejército de ratas. Bien no se que pensaran los dirigentes de los Guardias Grises cuando lleguen a Feraldan, pero me encargare de que sepan de tu traición y este acto se paga con una muerte deshonrosa. Cuando pase el ritual de iniciación, Duncan fue uno de mis hermanos con los que atravesamos el ritual, nunca le había visto cometer un error tan enorme a la hora de reclutar a un iniciado, pero contigo lo cometió, me imagino que en el fondo le distes pena. La traicionaste simplemente por que querías sexo con ella y se negó, eligiendo en tu lugar a un elfo, te has fijado bien, Neshama es una elfa, es normal que sienta más atracción hacia un miembro de su propia especie, si querías una mujer podías haber ido algún lugar a divertirte, sin necesidad de hostigar a tu hermana. Por duro que suene me alegro que Duncan no sepa en el ser que te has convertido, te habría matado de estar con vida, no lo dudes.

-- Soy un templario entrenado por la Bendita y sirvo con mi vida a la Capilla. Ella debe obediencia a todos los templarios, si quería usarla estaba en mi derecho, ella no debía negarse.

La cara de Zev y de Yan estaba cambiando de color por momentos, esta conversación tenía que terminar, porque aunque yo me riera de las tonterías que decía, sabía que en cualquier momento no sería capaz de frenar a cualquiera de mis compañeros.

Riordan se rio.

-- Me estás diciendo que tenías derechos sexuales porque eres un templario, Alistair es tu hermana como puedes pensar así. – le dijo Riordan - Sinceramente algo anda muy mal en nuestra sociedad o tu estas demasiado loco, incluso para tu propio bien. Da gracias que el Archidemonio está en las puertas y que necesitamos la mayor cantidad posible de guardias grises, sino te mataría yo mismo ahora. Es lo menos que te mereces.

-- Eso ya no importa, ahora soy el Rey y vosotros me tenéis que obedecer.

-- Realmente no tienes arreglo – le dije a Alistair – Aun no eres rey de nada, ni tan siquiera eres un guardia gris. Solo eres un pobre borracho sin sentido, un traidor que no sabe respetar a sus hermanos. Riordan no sigas perdiendo el tiempo con él, no merece la pena. Hablar con Alistair es lo mismo que hacerlo con las piedras de la calle, no te hará ni caso, solo se oye a sí mismo. Nosotros aun tenemos trabajo que hacer en la elferia, hay problemas y queremos ir a ver qué es lo que ocurre. Después volveremos a buscar a Morrigan y a Oghren a la casa de Arl Eammon, y si no te molesta pasaremos la noche aquí en el almacén. Es más seguro que dormir entre víboras.

-- Este almacén te pertenece tanto como a mí, si necesitas oro hay un poco en uno de los baúles, también hay armas y armaduras, aunque veo qué vais bien equipados.

-- Si bueno, aunque no gracias a Alistair. En tu informe añade que mando asesinarme a una picara que estaba en el grupo y que la usaba como amante, de hecho estuve a punto de morir y solo me salve gracias a Zevran, él fue el que cargo conmigo hasta el campamento, porque Alistair y Leliana pretendían dejarme abandonada en Ostagar la segunda vez que fuimos, ya que allí fue donde Leliana me clavo una daga en la espalda, aprovechando mi distracción, ya que estaba concentrada en sanarlos y atacar mágicamente a los engendros tenebrosos. Así que no es la primera vez que me intenta asesinar, sino que han sido muchas veces, no lo he matado, porque sin Alistair pensé que tendría problemas para llegar hasta la asamblea humana, y porque evidentemente para matar al Archidemonio necesitamos a todos los guardias grises que podamos conseguir. Pero tal como se comporta me imagino que tendremos que hacerle frente tu y yo, pues no hay nadie más, él se esconderá detrás de todos los humanos que pueda. ¿Qué harás ahora? Volverás a la casa del Arl.

-- De momento si volveré, esta noche vendré a estar con vosotros, prefiero la compañía de otros guardias grises a los títulos nobiliarios.

-- Serás bienvenido a compartir lo que tengamos. Nosotros iremos a la elferia ya que mañana no tendremos tiempo de hacer gran cosa, con la gran asamblea colgando de nuestras cabezas.

-- Me llevare de vuelta a Alistair a la casa – dijo Riordan.

-- No voy a ningún sitio, tengo tanto derecho como tú de estar aquí, quiero revisar lo que hay en el almacén, para dar cuenta de lo que falte a los guardias grises que vendrán.

-- Alistair te vienes conmigo, aquí no tienes nada que hacer, estos almacenes se crearon, para que cualquier guardia gris pudiera coger lo que necesite y usarlo, si falta algo será porque lo necesitamos. Así que en marcha.

Salió por la puerta después de darme una llave que saco de un cofre, llevándose con él a Alistair. Cuando nos quedamos nosotros solos, le pedí a Sten que fuera a buscar a Morrigan y a Oghren, no quería volver a pisar la casa del Eammon ese día si podía evitarlo. Además quería hablar con Ral, Fenarel, Zev y Yan a solas, sin la presencia de nadie externo, pues lo que tenía que decirles era solo para nuestros oídos. Al quedarnos solos dije.

-- Estamos jugando a un juego peligroso, el idiota de Alistair ha demostrado que es más inteligente de lo que pensé, sabe de nuestra unión y eso es sumamente peligroso, me imagino que es parte del entrenamiento de los templarios y de las sacerdotisas de la capilla. Además presiento que la batalla contra Bhalam está más cerca de lo que podamos imaginar, mañana en la gran asamblea perdonare cualquier cosa a Loghain, porque no quiero que Alistair se acerque a oler el poder, pero después cuando la batalla este en su punto, tienen que morir, Loghain, Alistair, Eammon, incluso si es posible Anora, no me fio de ninguno de ellos, pero sobretodo esos tres deben morir, antes de que venzamos a Bhalam. Si ellos quedan vivos tendremos serios problemas después de que todo termine. Veremos donde se coloca cada quien cuando la verdadera sangría comience, pero es una prioridad el poner fin a sus vidas, si queremos salir bien de todo esto, ninguno de esos tres debe vivir, incluso si conseguimos matar a Anora, sería lo mejor, pues provocaríamos una confusión de gobiernos, hasta que los Arl se volvieran a reunir estarían sin dirección, pero Anora no me molesta, si se la puede quitar del medio bien, sino también. Jamás me imagine que debería ser tan artera en mis planes, pero por encima de todo, esta proteger a nuestro pueblo. ¿Qué pensáis de lo que he dicho?

-- Te lo iba a proponer – dijo Ral -. Tampoco me parece inteligente dejarlos vivos, además Loghain tiene que pagar por muchas cosas, aunque me imagino que las peores aun están descubrir, deberíamos ir a la elferia.

-- Si exacto – dijo Yan – creo que ha llegado el momento en que debamos ir ahí. Siento lo que me ha ocurrido antes, pero se ve que siempre pasa lo mismo cuando hay humanos cerca.

-- No tienes por qué disculparte – le dije a Yan – es muy duro ver en qué condiciones viven nuestros hermanos.

Me acerque a Yan y le bese abrazándole con todo el amor que sentía por él, después me moví un poquito para abrazar y besar a Zev intensamente, que siempre era más fácil de besar, pues no era tan alto como Yan, al final Yan nos abrazo a los dos, sentí sus manos recorriendo mi cuerpo sutilmente, por un breve instante nos sentimos en el cielo. En seguida se impuso la realidad y salimos del almacén.

En la puerta nos estaba esperando Sten, Morrigan y Oghren que andaba a la greña con una botella de licor, a saber de dónde la había sacado, porque para mí era un misterio su continuo suministro de alcohol que bebía continuamente. Al verlos les dije.

-- Os he llamado para deciros que nosotros no pasaremos la noche en la casa del Arl Eammon, ninguno de nosotros se siente bienvenido allí, así que hemos decidido pasar la noche aquí en el almacén de los guardias grises, vosotros sois libres de hacer lo que queráis, mañana por la mañana iremos a ver al Arl Eammon para acudir a la Gran Asamblea y para entonces os necesitaremos a todos, no sé cómo se pondrá de caliente la situación con todos los Arls juntos, pero hay muchas posibilidades de que termine en una gran batalla. Aunque sinceramente no os reclute para luchar en una guerra de políticas estúpidas, así que comprenderé si no queréis asistir.

-- Tengo que volver – dijo Morrigan – he de conseguir algunas cosas que necesito, antes de que aparezca el Archidemonio.

-- Iría pero no sé cómo se lo van a tomar los humanos – dijo Sten. – Aun así si quieres iré.

-- Yo me vuelvo a la casa del Arl Eammon tiene un buen suministro de licores. Avisarme cuando aparezca el Archidemonio.

-- De acuerdo, Sten mañana por la mañana te avisaremos cuando vayamos, sino quieres pasar la noche aquí con nosotros, si quieres estas invitado. Morrigan no te preocupes te entiendo, como entiendo a Oghren. Nosotros vamos a entrar en la elferia.

-- Aun está cerrada – dijo Morrigan – no os dejaran entrar tan fácilmente por la puerta.

-- No vamos a pedir permiso – le sonreí a Morrigan – vamos a entrar, que no es lo mismo. Bien en marcha, que no se cual será el problema que hay, pero es extraño lleva en cuarentena demasiado tiempo, tanto que ya estaba en cuarentena cuando vinimos la primera vez. No me gusta, pueden estar haciendo cualquier cosa ahí dentro con mis hermanos. Además aun tenemos que pasar a informar a los mensajeros de que todo está en su lugar, que les avisaremos cuando la Gran Asamblea haya terminado.

-- En marcha – dijo Zev – nos veremos mañana.

Antes de dirigirnos hacia la elferia, pasamos por la posada en la que se hospedaban los mensajeros, les dije que todo había ido bien y que no había de que preocuparse, que mañana o posiblemente pasado mañana se celebraría la Gran Asamblea, que a partir de ahí marcharíamos contra el ejercito de los engendros tenebrosos, ya que se nos unirían las fuerzas de los humanos.

Posteriormente nosotros partimos hacia la muralla de la elferia, a una zona donde Fenarel nos había dicho que estaba escondida entre casas y que era un lugar que usaban los contrabandistas que vendían cosas “prohibidas” a los elfos. Armas, armaduras y muchísimas cosas de supervivencia vital. Fenarel se encargo de llevarnos hasta el lugar y allí, Ral encauzo un hechizo de silencio, mientras yo lanzaba otro para elevarnos por encima de la pared de piedra dejándonos encima de la muralla, después fue simple Ral volvió a lanzar el hechizo de silencio, así evitábamos que si había algún templario en la zona notara la energía mágica lanzándose libremente en esa parte, y yo invoque el hechizo de levitación para bajar primero a Zev y Fenarel que iban ocultos para que exploraran el lugar antes de que el resto bajáramos, cuando Zev me hizo señas descendimos el resto.

Nos habíamos posado entre casas y escombros, todo el lugar tenía un olor raro, Ral me indico de donde venia el olor, los canales de la ciudad iban a desembocar en un rio asqueroso que pasaba justo por detrás de la elferia, las “casas” si se les podía llamar así, eran de madera casi toda podrida, más parecidas a cobertizos que a casas donde alguien pudiera vivir. El primer pensamiento que me vino a la cabeza es que aquello era un estercolero, no entendía como los elfos que vivían allí podían permitir que les trataran de esa manera, que les privaran de todo, incluso de lo más básico.

Pero eso no fue nada, cuando salimos a una especie de descampado donde el rio putrido pasaba y las montañas eran de basura y escombros amontonados. Entre los escombros había cuerpos de elfos tirados en el suelo amontonados junto a la basura, muchos de ellos aun estaban vivos, aunque también había cuerpos que hacía días que habían muerto.

-- No los toquéis ninguno – dije bastante alterada – os pueden contagiar, yo soy inmune a esa enfermedad, pero vosotros no.

No tengo escusa para lo que hice a continuación, creo que fue tal el horror que sentí, que mi mente dejo de pensar coherentemente, me agache entre los elfos agonizantes y comencé a intentar curarlos, estaban enfermos con la infección de los engendros tenebrosos. Desgraciadamente la empatía no era capaz de curar esa maldita infección, solo podía aliviar los síntomas que tenían, pero no era gran cosa, pues con toda seguridad al termino de algunas horas morirían, mientras iba sanando a todos los que encontraba, las lagrimas me bajaban por las mejillas, no veía caras habían dejado de existir detrás de una cortina de lagrimas. Hasta que sentí las manos de Zev abrazándome y atrayéndome hacia su cuerpo, mientras me susurraba.

-- Mi querida brujita, no puedes hacer nada por ellos, solo estas avisando a media ciudad de lo que estás haciendo. – me beso en los labios suavemente – te necesito, Yan te necesita, está peor que tu. Los tres estáis perdidos en las pesadillas que los humanos nos hacen vivir día a día. Fenarel tienes que ayudarme con Ral a ti te escuchara, mientras me encargo de Yan y de Neshi.

-- ¿Por qué me va hacer caso a mi?

-- ¡Por qué tu lo amas! – le dijo Zev – A los demás cuéntales lo que quieras, pero a mí no me engañas Fenarel. Te has olvidado que he pasado por tu mismo camino antes que tú. Ayúdale ahora.

Zev me movió lentamente hasta donde estaba Yan, ya que apenas era capaz de reaccionar. No es que a mí me fuera mejor, tampoco podía pensar claramente, sabía que los humanos nos odiaban, sabía que nos trataban como objetos o esclavos en su mayor parte, pero esto… esto no era solo culpa de los humanos. Los elfos que vivían aquí, se habían dejado despreciar, se habían dejado maltratar durante siglos solo por vivir cerca de las migajas de los bastardos humanos. Al llegar junto a Yan, Zev puso una mano en su hombro, Yan se levanto y nos abrazo, en silencio, ni tan siquiera tenía una lágrima, creo que su cerebro le había llevado mucho más allá de esta época, había retrocedido a otro tiempo.

-- Tenemos que liberarlos – nos susurro mientras escondía la cara en nuestros hombros – los culpables deben pagar por ello.

-- Lo haremos Yan no te quepa duda – le dije, sabía que el culpable real de la mayor parte de lo que estaba ocurriendo era Loghain, si pagaría muy caro lo que había hecho aquí. Pero primero lo usaría de la misma manera que él había usado a mi pueblo. – Yan cariño tenemos que ver dónde está el origen de este problema, los elfos de la ciudad no fueron a Ostagar, no veo como se han podido infectar, así que hay muchos temas para averiguar aquí. Cuando los engendros tenebrosos atacaron habría como mucho una veintena de elfos en el campamento, además que no se si sobrevivieron al ataque inicial, ellos no han podido provocar esto. Ral – me gire sin soltar a Zev y a Yan - ¿Estás bien?

-- Si, si, es que no me puedo creer que… que puedan vivir en esta situación, que prefieran vivir aquí en las cloacas de los humanos a vivir libres en el bosque. – mientras decía esto había abrazado a Fenarel – Cuando quieras vamos a registrar la zona y a preguntar a todos los elfos que encontremos, Neshi no tiene sentido que intentes curarlos, la infección de los engendros tenebrosos no la puedes curar ni con empatía.

-- Si ya me he dado cuenta. Me pregunto ¿Cómo la crearon? ¿Cómo consiguieron dar con una sustancia que se resiste incluso a la magia sanadora más poderosa que tenemos? Son preguntas para contestar en otro momento, pero es algo que deberíamos investigar si salimos con vida de toda esta aventura.

-- Tienes razón – dijo Yan – quizás de esa manera encontremos la fórmula para liberarte de la infección. Deberá ser nuestra máxima prioridad cuando nos podamos alejar de la maldición de los humanos. Vamos a investigar que ocurre aquí.

Yan se puso en cabeza y se interno en un callejón que daba a una plaza bastante grande, donde había un gran árbol. Allí había una multitud de elfos apiñados junto a unas puertas donde se encontraban, dos magos de Tervinter, no necesitaba que nadie me lo dijera olían a ese país, junto a ellos había un puñado pequeño de guardias. Junto a la multitud había una elfa que los regañaba a gritos, insultándolos e intentando hacer que pensaran, que reaccionaran, así que me fui a hablar con ella, era la única que se comportaba de una manera lógica, la única que parecía con ganas de luchar, de pelear hasta la muerte. Me gusto. Así que me encamine hacia ella, cuando a mis espaldas escuche un gran suspiro, me gire para mirar a Ral y le vi ensimismado mirando a la elfa, no entendía nada. Suavemente le roce la mano y nuestras mentes se conectaron como siempre.

-- ¿Qué te ocurre Ral?

-- No, no es posible – dijo mentalmente mientras negaba con la cabeza.

-- ¿Qué no es posible? No entiendo nada.

-- Ella, ella es… es nuestra compañera, después de tanto tiempo, no puedo creerme que haya encontrado a mis dos compañeros de vida. ¿Te importa si soy yo quien hablo con ella?

Le sonreí.

-- No Ral, habla tú con ella por favor, pero no sé como la vas a conquistar, no te conoce. Estoy deseando observar esto sinceramente.

-- Me la voy a llevar aunque tenga que raptarla, no pienso dejarla aquí en medio de toda esta basura y toda esta humillación.

Estuve a punto de reírme, pero me contuve, sabía que para mi tío Ral era muy importante, así que por respeto no me reí, pero es que su voz sonó…

-- Vale Ral, pero primero intentemos hablar con ella, después la puedes raptar si se deja claro. Si quieres las preguntas de investigación las hago yo y tú le haces las que realmente quieres hacerla, porque de momento no sabemos ni su nombre. Lo digo porque estas más nervioso que si fueras un adolescente ante su primer amor. Ahora si quieres ser tu adelante.

Ral se acerco a la elfa sonriéndola. Esta al verlo se quedo totalmente ensimismada, no daba crédito a sus ojos, incluso cuando Ral le hablo apenas podía decir una palabra, casi tartamudeo.

-- Soy Ral y ellos son Fenarel, Yan, Zev y Neshi, mis compañeros y yo hemos venido ayudar en lo que podamos, tú pareces la única que protesta y no puedo entender por qué los demás están aquí como si fueran ovejas.

-- ¿Tú eres un elfo? – no le había quitado los ojos de encima – no pretendo ofenderte…

-- Si soy un elfo, tan elfo como tu – le dijo Ral sonriéndola -, no me has ofendido para nada, no todos los elfos tenemos la misma estatura. ¿Cómo te llamas?

Nos miro a los demás de pasada, solo tenía ojos para Ral y Fenarel que estaba a su lado mirándola tan ensimismado como lo había estado Ral, antes de que le avisara.

-- Mi nombre… que tonta soy, mi nombre es Shianni, ¿Cómo os llamáis vosotros?

Zev y Yan me cogieron de la mano sonriendo mientras mirábamos a Ral y a Fenarel que parecían haber encontrado el mayor tesoro del mundo. Mientras Fenarel y Ral le repetían sus nombres, fue como si el mundo se hubiera detenido para ellos, como si todos los problemas que nos rodeaban hubieran dejado de existir, los elfos que se apiñaban junto a los dos magos, seguían hablándole a Shianni pero ella ya estaba muy lejos de poder contestarles. Mire a Yan y a Zev, no sabía qué demonios hacer, mientras nuestros tres tortolitos recogían sus mentes para volver al mundo real.

Les di un poco de tiempo y después le puse la mano sobre el hombro a Shianni para hacer que se volviera a mirarme, para despertarla de su ensueño.

-- Shianni, Ral y Fenarel siento mucho tener que interrumpiros, pero necesitamos saber que está pasando aquí, ¿Quién trajo la infección de los engendros tenebrosos? ¿Cómo os contagiasteis y porque esta la elferia cerrada por cuarentena? ¿Qué demonios hacen aquí los magos de Tervinter? No vamos a dejaros aquí a vuestra suerte, pero necesitamos respuestas.

-- ¿Qué? Ahh si… - dijo mirándome un instante, sin prestarme la mas mínima atención.

Después sus manos se juntaron con las de Ral y Fenarel y sus ojos retornaron a ellos dos. Incluso se hizo el silencio entre los elfos que se apiñaban cerca, todos los observaban, algunos sorprendidos y otros ofendidos.

-- Shianni, por favor atiende. Entiendo lo que os está ocurriendo, pero necesitamos respuestas, tenéis que reaccionar los tres. Ral, Fenarel ayudarme un poquito.

Yan se adelanto un poco y me dijo en un susurro.

-- Neshi no creo que ahora vayan a ser de mucha ayuda, lo he visto otras veces, no están aquí aunque sus cuerpos si lo estén.

-- Podemos averiguar algo preguntando a los demás, aunque no se cuanto sabrán – dijo Zev – pero esos magos de ahí, me apuesto la cabeza que saben mucho de lo que está ocurriendo. Pero tenemos que quitarlos de aquí, por si hay una pelea que no estén en medio ¿Alguna idea Yan?

-- Si, si movemos a cualquiera de ellos los otros dos nos seguirán.

-- Pues llevémoslos donde están las montañas de escombros y basura, allí estarán como mínimo seguros, aunque no sea el lugar más romántico del mundo. – dije – Aquí desde luego no podemos dejarlos, están levantando muchas sospechas, aunque no nos enfrentemos a un combate aquí corren peligro.

Yan cogió de la mano a Fenarel y le movió despacio guiándolo hacia el callejón por el que habíamos venido, Ral y Shianni como si fueran dos autómatas nos siguieron pegados casi a Fenarel, los dejamos en la zona más “limpia” que había en ese estercolero, pero también la zona que estaba más alejada de los enfermos y los muertos, para que no se contagiaran.