viernes, 10 de septiembre de 2010

Neshama una bruja diferente 31


Capítulo 31

Nuestra llegada al campamento Dalishano, fue por un lado feliz pues la maldición había desaparecido y por otro de profunda tristeza al saber de la muerte de Zathrian. Lanaya nos salió a recibir, diciendo que había sentido la muerte de Zathrian cuando se produjo. Le dijo Zev que había muerto con valor y coraje para terminar con la maldición que les aquejaba. Lanaya nos prometió que se comprometía a ayudarnos con la Ruina y que tendría un ejército preparado para cuando tuviéramos que enfrentarnos al Archidemonio. Que había mandado exploradores en busca del resto de los clanes Dalishanos que vivían en Feraldan, nos pregunto si deseábamos mandar algún mensaje a nuestro clan, le dije que cuando los encontrara les dijera que estábamos bien y que les echábamos de menos, aunque sabía que no les encontrarían, pero pensé que era lo correcto.
Pocos días después partimos hacia Denerim, no estaba lejos pero aprovecharíamos la distancia para preparar nuestra nueva visita, no queríamos las sorpresas que habíamos tenido la última vez.
Habían pasado más de tres meses desde que estuvimos en la ciudad, ahora volvíamos pero de incognito total y al volver solos Zev y yo, estábamos mucho más seguros que la primera vez que nos habíamos aventurado en sus calles y plazas. Porque los tatuajes nos habían dado un aspecto totalmente distinto, de hecho dudaba mucho que la gente nos pudiera reconocer. Aunque Zev insistió en que posiblemente los Cuervos estuvieran esperándonos allí, no lo contradije, él los conocía mucho mejor que yo y sabia como actuaban y cuáles eran sus patrones de comportamiento. Ort nos había estado hablando de la forma con la que podíamos despistarlos definitivamente, pero yo tenía la teoría loca que los tatuajes les despistarían más que cualquier otra cosa. Según Ort con la magia de la transformación y la ilusión podía llegar a crear la ilusión en los miembros de los cuervos que nos enviaran, de que Zev estaba muerto, era algo que no me apetecía realizar ni aunque fuera de mentira, me daban escalofríos cada vez que lo pensaba. Pero también era posible que Ort tuviera razón y que fuera la única manera de conseguir eludirlos definitivamente. Definitivamente decidí que ese puente lo cruzaríamos cuando llegáramos a él.
Teníamos muchas cosas que hacer, lo primero era localizar mi filatelia que los templarios habían traído ha Denerim. Tenía que ser destruida si queríamos tener un futuro para nosotros y para nuestro hijo, no había otro camino. Ort había podido saber que se encontraba en los sótanos de la capilla de Denerim. En un intrincado laberinto de pasillos y habitaciones, pero necesitaríamos saber en cuál de las habitaciones se hallaba, porque una vez dentro no tendríamos tiempo para andar buscándola habitación por habitación. Pero si nos había hablado de un grupo de magos independientes, que tenían comprados algunos de los templarios con Lirio. Una sustancia que la capilla les obligaba a ingerir para conseguir poderes mágicos y que solo se daba en el reino de los enanos, aunque la capilla les obligaba a convertirse en adictos, a su vez les racionaba el lirio para así poder controlarlos.
Estos magos que vivían alejados de las torres y de la capilla, usaban el lirio como moneda para comprar información de los templarios, así de esa manera se podía llegar a saber donde estaba mi filatelia, aunque si por un precio elevado. El lirio es una sustancia difícil de conseguir, solo se encuentra en el reino de los enanos y en los caminos de las profundidades de la tierra, no sale barato, ya que la capilla controla el 90% del lirio que sale del reino enano, pero el oro no era exactamente un problema para nosotros, ni por lo que se ve para estos magos independientes. Ort nos había dado el nombre de un contacto y su ubicación cerca del mercado de Denerim, así que allí seria nuestra primera parada.
Luego veríamos como conseguíamos comprar el barco, contábamos con la amiga de Zev, si es que no se había marchado en busca de tierras más tranquilas.
Llegamos al anochecer del tercer día, íbamos a alquilar una habitación en una posada de los suburbios cerca del mercado, aunque era arriesgado necesitábamos un lugar donde permanecer que no llamáramos demasiado la atención. Si bien podíamos habernos quedado a pasar la noche en el acantilado que existe detrás de Denerim, era seguro que por allí debían de pasar gentes y seguro que más de un barco lo usaba para contrabandear mercancías con algunos mercaderes, ya que la cala se prestaba a ello. La otra opción era tan peligrosa como la primera, pero la primera tenía la ventaja que si manteníamos el teatro pasaría por la realidad. Había estudiado mas afondo la transformación y con un poco de ilusión podía fácilmente hacerme pasar por una humana bajita, pero humana, con lo que conseguiríamos pasar mucho mas desapercibidos. Por mis pocas conversaciones con Morrigan, sabía que ella no lo consideraba útil, claro que ella siempre pasaba por humana, no tenía la necesidad de pasar desapercibida como nos pasaba a nosotros. Dos elfos en solitario, alquilando una habitación de una posada levantaría demasiadas preguntas.
Daba por sentado que Alistair no había llegado aún a Denerim, si lo había hecho en solitario, era seguro que estaba hospedado en las mazmorras del Fuerte Drakon. Si así era, posiblemente anduvieran buscando a dos elfos, sabia positivamente que Alistair habría contado hasta la última de las cosas que habíamos hecho. En el fondo de Alistair existía el niño que no había crecido y ese niño tenía miedo a cualquiera que fuera más fuerte que él. La mayor desgracia que podía haberme dado el destino, fue un compañero como guardia gris que no había madurado lo suficiente como convertirse en un hombre. Había sido criado en el entorno de la capilla, para los templarios es una burbuja contra el mundo, para los magos es una pesadilla terrorífica de la que no puedes despertar.
Para esa primera noche pensamos que la cala serviría, a la mañana siguiente haríamos nuestra aparición en la ciudad de Denerim. Me transformaría en humana, con esa imagen podríamos alquilar una habitación en la posada que estaba junto al mercado, que si bien no era de gran lujo, si tenía cierto estatus. Ya que si íbamos a representar el papel de una gran dama con su guardaespaldas, necesitaríamos un lugar acorde. En el camino habíamos encontrado una caravana de mercaderes, a los que le habíamos comprado un vestido de mujer con ribetes y bordados, muy femenino que serviría a las mil maravillas, aunque había tenido que ajustarlo a mi estatura, no hay humanas tan bajitas como yo, pero cuando me transformaba quedaba perfecto. Gracias a los Creadores que no necesitaba armadura para luchar, sino hubiera tenido un serio problema.
Esa noche la pasamos en la cala que nos traía tan buenos recuerdos, era un lugar hermoso. Estuvimos despiertos casi toda la noche, hablando de la primera vez que habíamos descubierto el lugar, de los sentimientos que habíamos tenido y de los que ahora teníamos, dándonos cuenta que habíamos crecido, que el enamoramiento del principio había crecido hasta el punto de convertirnos en uno.
Ninguno de nosotros lo dijo, pero el temor de lo que pudiéramos encontrar en la ciudad estaba dentro de nuestros corazones, eran demasiados enemigos esperándonos a errar para tragarnos.
Zev siempre había vivido el día a día por su profesión y porque era lo que le habían enseñado. Ahora también sabía que habían puesto precio a su cabeza, que posiblemente hubieran enviado a su amigo Taliesen a capturarlo, esto hacia que nuestra labor, se le hiciera mucho más penoso, pues si bien en los “Cuervos” no había tenido amigos ni amantes verdaderos, Taliesen había sido lo más cercano a un amigo que había estado con él más tiempo. Yo sabía que no quería tener que enfrentarse a él, lo sabía y lo comprendía, le propuse que se quedara a las afueras de Denerim, se negó en rotundo, jamás me dejaría sola ante el peligro, por lo que se negó hablar absolutamente de que le dejara fuera de la ciudad.
Yo… no había pensado más allá del ayer, como maga sabía que mi vida pendía de un hilo muy fino, que estaba sujeto a los caprichos de la capilla y sus templarios que en cualquier momento podían decidir que era más una molestia que mejor estaba muerta. Ahora sabía que en mi persona guardaba secretos que jamás podrían llegar a saber los humanos, que si alguna vez había tenido alguna oportunidad de vivir ante el hecho de ser capturada, ahora sabia que jamás podría entregarme con vida, no solo por mí, sino por aquello que existía dentro de mí.
Cuando el amanecer nos alcanzo, nos encontró durmiendo abrazados. Los primeros rayos del sol nos despertaron. Recogimos nuestras pertenencias y después me vestí con el vestido que habíamos comprado, me recogí el pelo en la moda que había visto en muchas humanas, después me transforme, recuerdo que Zev me dijo.
-- Me gustas más en tu verdadera imagen, aunque seas más pequeñita. Convertida en humana, es como si hubiera perdido a mi chica y eso…
-- ¿A sí que no me darás un beso si estoy de esta manera? – le saque la lengua intentando hacer una broma para aligerar su seriedad.
-- Eso si que no, debajo de ese disfraz sigues siendo mi amor pelirrojo, no te vas a escapar tan fácilmente.
Me sonrió y después me beso, le bese de vuelta abrazándole. Sabía a que se refería, era el mismo miedo que yo sentía a crear la ilusión de su muerte, que aunque supiera que era mentira, no podía dejar de estremecerme como si fuera una premonición fatídica. Le amaba de una manera que jamás pensé que se pudiera llegar amar, no podía pensar en un mañana sin Zev, aunque todo lo demás se hiciera realidad, sin él no habría un mañana para mí.
Comenzamos a subir el acantilado, pero con la falda del vestido se hacía casi imposible, por lo que Zev tuvo que ayudarme a llegar a la parte alta y al camino que daba a la puerta de Denerim.
Con las mochilas a cuestas llegamos a la entrada de Denerim, allí Zev me dijo que era mejor que el tomara mi mochila, que si no iba a quedar un tanto raro, se la di. Había querido usar una ilusión en Zev para que pasara por humano, pero no podría mantenerla durante mucho tiempo. No me gustaba la idea de que lo tomaran como un sirviente, me ofendía profundamente, pero Zev me convenció, de que solo era una simple farsa, que a él no le importaba realizar.
En la torre de los hechiceros, había existido racismo, pero se daba mucho mas entre los templarios, los magos, humanos y elfos al estar todos en el mismo bando no había espacio para racismos y para protegernos, por lo que solo había comenzado a sentir autentico racismo a partir de mi marcha de la torre, si es verdad que existían muchos magos como Wynne y que estos siempre estaban a los pies de los templarios, pero por eso mismo se ganaban la enemistad y desconfianza de todos. Cada día que había pasado fuera de la torre de los hechiceros, mi odio por los humanos había ido creciendo, cada vez me daba más cuenta que necesitábamos una guerra, una lucha abierta que nos ganara el respeto de los humanos o como mínimo su miedo. Pero como he dicho antes, nosotros ya teníamos más que suficientes batallas que luchar, no podíamos crearnos más enemigos, ni luchar más batallas. Y ahora… ahora tendría que pactar con esos hipócritas y estúpidos Arls, todos ellos humanos por supuesto. Sentía repulsión con solo pensarlo, pero tendría que hacerlo y conseguirlo si realmente quería tener un futuro, para nosotros tres.
Llegamos a la posada y alquile una habitación, lo primero que me dijeron fue, que mi sirviente no podía alojarse junto conmigo. Zev tuvo que golpearme varias veces el pie para que no saltara a la garganta del tipo y le cortara su asqueroso cuello. Le dije que Zev era mi guardaespaldas, no mi sirviente y que su obligación era permanecer a mi lado, que si eso suponía un problema, entonces iría a otra posada que no tuvieran tantos perjuicios con sus inquilinos, por supuesto llevándome todo mi oro a otra parte. Al final accedió cuando vio suficiente oro en la mesa como para no poder negarse, si hubiera sabido lo que había en mi mente se hubiera congelado, porque lo que realmente quería ponerle encima de la mesa, no le hubiera gustado ni un poquito.
Dejamos las mochilas en la habitación ya que no contenían nada que tuviera algún valor, después salimos a la plaza del mercado, dispuestos a realizar nuestro trabajo.
Buscamos al contacto de los magos independientes, tuvimos que dar alguna que otra vuelta para encontrarlo, al final lo encontramos escondido en un callejón, cerca de la capilla, ironías de la vida, porque la pared en la que estaba apoyado era el muro de la capilla. Sin muchos preámbulos le hice la señal convenida entre los magos independientes, se trataba de un simple hechizo de luz, algo muy simple que no requería ningún tipo de poder mágico especial, pero que sin magia no podrías llegar hacer nunca. Los templarios aun los que usaban más lirio no podían reproducir ese tipo de magia, ya que la capilla solo les enseñaba la magia de ataque y defensas mágicas, de todas maneras esa magia estaba fuera de su alcance, aunque un niño con magia en su sangre podría llegar a reproducir fácilmente.
Después de que ambas partes quedáramos conformes de que éramos quien decíamos ser. Pase a exponerle lo que necesitábamos, al principio se asusto, pero como dio por hecho que era una humana, no me interrogo demasiado, me pidió unas dos horas para averiguarlo y una cantidad elevada de oro. Cuando habíamos ido a buscarlo tuve dudas de si seguir manteniendo mi transformación humana o pasar a ser quien era, al final había decidido que si el mago en cuestión descubría mi transformación siempre podría excusarme con el hecho de que habían puesto precio a nuestras cabezas.
Pero definitivamente estaba en lo correcto al mantener mi apariencia humana, por que la transacción y el pago de la misma resulto mucho más fácil y más barato, había descubierto que para los elfos todo era infinitamente más caro y más difícil de conseguir. Un punto más a favor de que debíamos hacer algo, que los elfos realmente no podíamos seguir existiendo en ese estado de opresión. En el mercado también nos enteramos que la elferia estaba cerrada, supuestamente por algún levantamiento, me costaba imaginar a esos elfos crecidos entre humanos revelándose contra sus opresores.
Por sugerencia de Zev compramos dos armaduras oscuras, ya que las armaduras Dalishanas tienen grabados y trabajos claramente de ellos, además solían ser de colores claros, para ocultarte en una ciudad necesitas colores muy oscuros y si es posible negros. Después de recoger la información que el mago independiente nos proporciono, volvimos a la posada, Zev se cambio la armadura y yo me vestí con ella.
Ahora tocaba salir de la posada sin ser vistos, bueno como mínimo yo no podía ser vista en armadura, hubiera levantado muchas preguntas indeseadas, además para usar magia ofensiva y defensiva necesitaba recobrar mi verdadero cuerpo, por lo que tendría que abandonar la transformación y deshacer cualquier ilusión que hubiera creado en mi persona, para tapar los tatuajes tan claramente Dalishanos. Zev abrió la ventana que había en la habitación, era un primer piso que daba a un callejón donde apenas pasaba gente, ya que era tarde. Me fije en el canalón que bajaba a la calle y propuse que podía bajar por él, también con suerte podría volver a subir ya que realmente nunca había pesado demasiado. Zev asintió y dijo que el saldría por la puerta de la posada, así no habría especulación de si habíamos dormido juntos en la misma habitación. Le sonreí, me importaba cada vez menos lo que los idiotas humanos pensaran, pero él considero que era mucho mejor. Zev siempre muchísimo más práctico que yo, me demostraba cada segundo que pasaba a su lado que sin él, jamás hubiera salido con vida de esa aventura.
Zev salió de la habitación y de la posada, aunque lo podía sentir, algo me aprisiono el corazón, no quería perderlo de vista, una alarma silenciosa dentro de mí, me decía que Zev corría muchísimo peligro en Denerim. Cuando volví a verlo debajo de la ventana, sentí alivio y felicidad, se que suena idiota, al fin y al cabo estábamos en una guerra, con muchos frentes abiertos, sabía que podíamos morir en cualquier momento, pero una cosa es saberla y otra muy distinta es aceptarlo. Al verlo llegar me deslice por el canalón hasta el callejón, donde Zev me cogió en el último trecho. Después volviendo a transformarme en humana, cruzamos la plaza y llegamos a la capilla, en ella remoloneamos haciendo tiempo para que se vaciara lo máximo posible, además debíamos encontrar la entrada al sotano. Zev ya había localizado la puerta por la que podríamos bajar a los sótanos y nos habíamos colocado en la posición más cercana a la puerta. En ese momento escuchamos una conversación entre dos templarios, que nos congelo el alma.
El templario que parecía tener mayor graduación le estaba preguntando al otro, bastante más joven.
-- Así que es cierto, han atrapado al último de los Guardias Grises que asesinaron al Rey Cailan. También he escuchado que es el hijo bastardo del Rey Maric, creo que lo han llevado al fuerte Drakon.
-- Si así es señor. Tienen intención de interrogarlo antes de ahorcarlo por tracción. Tengo entendido que lo ha…
Sentimos los pasos apresurados, Zev que estaba mirando hacia el lugar de donde provenía el sonido, me dijo telepáticamente.
-- No te gires, es Leliana, viene seguida de Wynne.
Le mire sobresaltada, eran las últimas personas que deseaba ver y menos en aquel lugar. Disimuladamente me tomo de las manos y me las acaricio, intentaba calmarme. Cuando estas llegaron a la altura de los templarios, oigo la voz de Leliana decirle al templario mayor.
-- Si, yo mate a la otra Guardia Gris, por eso os fue tan fácil capturar a Alistair. También se que es el hijo bastardo del Rey Maric, por él y por qué Wynne así me lo confirmo, también se dijo en la reunión a la que asistimos en el castillo de Risco Rojo.
Con la expresión de felicidad y satisfacción pintadas en su rostro Wynne dijo.
-- Por supuesto que es cierto que es el hijo bastardo del Rey Maric. La otra Guardia Gris dudo mucho que siga con vida, aunque los dos escaparon, elfo y ella estaba muy mal herida, pero es una maga potente, así que yo no descartaría que siguiera viva Leliana. Esos elfos parecen tener siete vidas como los gatos. Bueno de todas maneras cuando venga el Comandante templario Gregory de la torre de los hechiceros, el podrá rastrear a la maga con la filatelia, además la conoce en persona.
Todo eran malas noticias y en el peor de los momentos, me levante del banco donde hacía que rezaba y despacio por el lateral de la capilla salimos al mercado. Teníamos que volver a entrar, fuera como fuera, teníamos que destruir la filatelia esa misma noche. Había sido un milagro que hubiéramos llegado con tiempo de detener el desastre total. Zev a mi lado estaba nervioso, sentía que se revolvía y que cada poco tiempo me rozaba la mano, signo claro de su estado de nervios, aunque nadie que no lo conociera muy bien se daría cuenta.
Vagamos un rato por el mercado hasta que encontramos la casa del hermano de la capilla Genitivi, llamamos a la puerta y nos atendió un hombre que dijo ser el asistente de Genitivi, después de darle vueltas y vueltas a las historias cada vez más extravagantes que nos conto y cansados de que nos dijera mentiras, se lo hicimos saber. Le falto tiempo para atacarnos intentado matarnos con… magia. Sonreí le desbancamos en un momento, después registrando la casa encontramos el cadáver del verdadero asistente, estaba muerto y liado en una alfombra en el dormitorio, allí también encontramos el diario de Genitivi y algunas anotaciones de que iría a visitar un pueblo llamado Refugio. No era mucho, pero ya teníamos una idea real de por donde comenzar a buscar la famosa Urna si es que existía, algo que yo ponía en duda.
Cuando salimos de la vivienda del hermano de la capilla, había anochecido, las calles se habían vaciado y solo algunas que otras sombras caminaban disimuladamente, cubriendo sus huellas con las sombras de las casas. Zev me tomo de la mano y en silencio nos camuflamos con la oscuridad existente, así llegamos a la capilla, entramos en ella por una puerta lateral, ya no había nadie, solo alguna que otra vela colocadas en lugares que solo los religiosos de esa religión sabían. Caminamos medio escondidos entre los bancos donde la gente había orado más temprano, hasta la puerta que comunicaba con los sótanos.
Allí Zev forzó la cerradura y conseguimos llegar hasta unas escaleras que bajaban al sótano. Una vez abajo y en el laberinto de pasajes y habitaciones, siguiendo el mapa que nos había dado el mago independiente llegamos hasta el santo sanctórum donde guardaban las filatelias de todos los magos que vivían en Feraldan. Pensé que en ese enorme lugar sería casi imposible detectar mi filatelia, pero Ort me había asegurado que solo tenía que concentrarme para sentirla, así lo hice, fue extraño, pues supe en el acto en qué lugar estaba colocada, la encontramos sin ningún problema, después de destruirla, limpiar la sangre fresca y guardar los cristales que se habían formado al romperse, volvimos por donde habíamos venido, hasta llegar a la plaza del mercado y al callejón de la posada, subir por el canalón y alcanzar la habitación fue relativamente fácil. No habíamos tardado más de una hora.
En ese momento nos dimos cuenta que nos enfrentábamos a un gran dilema, esa misma noche debíamos abandonar Denerim definitivamente, no solo era peligroso, sino estaba claro que era mortal para nosotros dos. No sabíamos a quien creería Loghain, si a Wynne o a Leliana, pero por la procedencia de esta última dudaba mucho que la hiciera mucho caso, por lo que seguro seguiría la recomendación de Wynne que decía que estábamos vivos.
Luego también se nos planteaba otra pregunta más importante, ¿Dónde estaban Morrigan y Sten? No sabíamos la respuesta a esa pregunta, pero la verdad es que no quería abandonarlos a los cuidados de los torturadores reales. Alistair era un profundo idiota, pero tampoco se merecía terminar colgado de una horca, solo por haber sido un pardillo y no haber escuchado a quien realmente no le quería hacer daño, aunque no confiara en él. Según había escuchado hablar a Leliana y después a Wynne me jure que esas dos morirían antes de que la Ruina terminara, no sabía como lo haría, pero era algo necesario, las víboras de ese calibre no deben vivir.
Nos quedamos unos momentos en total silencio, mirándonos a los ojos, discutiendo mentalmente si realmente debíamos marcharnos y abandonarlos a su suerte o por el contrario debíamos rescatar a Alistair y buscar como fuera a Morrigan y Sten, si es que no estaban haciendo compañía a Alistair en la mazmorra.
Estaba claro que Leliana y Wynne habían conseguido escapar o simplemente los habían traicionado, no lo sabía, tampoco me importaba mucho. Con Leliana tenía una cuenta de sangre que no iba a olvidar por más tiempo que pasara, además quería saber si realmente los había traicionado. Con Wynne… bueno con la maga tenía más de una cuenta, y algunas eran sumamente viejas, me las iba a cobrar todas juntas. También era cierto que Alistair tenía la peor cuenta de todas, había intentando matar a Zevran y eso jamás se lo perdonaría, tarde o temprano lo pagaría muy caro. Pero si quería el apoyo del Arl de Risco Rojo Eammon lo necesitaba vivo y a mi lado, aunque fuera solo como un títere.
Nos estábamos comunicando telepáticamente, ya que nos habíamos dado cuenta que la posada tenia paredes de papel. Zev me tenía abrazada y me apoyaba en su cuerpo, los dos estábamos cansados y teníamos sueño, eso entorpecía nuestro razonamiento.
-- Zev cariño, una cosa me queda clara, tenemos que dejar la ciudad esta noche, pero también necesitamos información, toda la información que podamos recabar en los bajos fondos, el problema es que no conozco la ciudad y tu apenas la conoces, necesitamos ir algún lugar donde podamos comprar esa información.
-- Podríamos ir al burdel la Perla he oído que es famoso en Denerim, si allí no conseguimos comprar información no lo conseguiremos en ninguna parte de la ciudad. Aunque preferiría sacarte de Denerim, esos templarios no tardaran en atar cabos y darse cuenta que han robado en las salas de los sótanos, cuando salimos intente volver a cerrar la puerta aunque no pasara desapercibida mucho tiempo, es posible que pase algún día sin que se den cuenta que ha sido forzada, pero cuando lo descubran sabrán que hemos sido nosotros.
-- Lo sé Zev, pero no podemos dejar a Morrigan y a Sten en las mazmorras, además necesitaremos a Alistair por idiota que sea, no deja de ser nuestra única baza con respecto a los humanos y a ese tonto Arl de Risco Rojo. Aunque si por mi fuera le dejaría un rato largo en esas mazmorras, aun no he olvidado la imagen que vi, antes de que saliéramos del campamento. Ni la he olvidado, ni la he perdonado. Pero… pero tengo miedo de andar por los bajos fondos y que los “Cuervos” nos encuentren, hasta ahora hemos pasado desapercibidos, por qué no nos hemos dejado ver demasiado, pero si ahora necesitamos empezar hacer preguntas tendremos que volvernos visibles. Y habrá lucha de eso estoy segura.
-- Lo sé mi amor. Haremos lo que tengamos que hacer y saldremos los dos con vida. No permitiré que te ocurra nada, te lo jure ¿recuerdas?.
-- Si me acuerdo.
Apoye mi frente contra su frente y cerré un instante los ojos, sentir su calor y su olor me embriagaron, lo disfrutamos unos pocos segundos, pero en verdad no teníamos tiempo para nosotros.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Neshama una bruja diferente 30

Capítulo 30

Anduvimos durante muchos días, hasta que dimos con el Clan Dalishano que acampaba en el lado Este del bosque, nos los encontramos al atardecer del sétimo día. Al llegar al campamento, los cazadores elfos que salieron a nuestro encuentro, nos trataron como si fuéramos del clan de mi madre. Al parecer hay ciertas marcas en los tatuajes que denominan al clan que perteneces, esperaba que no nos preguntaran por las diferencias, pues no teníamos ni idea. Les pedí a los cazadores que salieron a nuestro encuentro, que nos llevaran ante el Custodio ya que debía de hablar con él, en nombre de los Guardias Grises.
La que parecía ser la cazadora encargada, asintió y nos llevo hasta el centro del campamento a un Aravel, donde había un elfo joven, algo que me sorprendió, ya que no aparentaba más de la edad que Zev o yo teníamos. Pero al mirarle a los ojos comprendí que era mucho más viejo de lo que su físico dejaba entrever, aunque había algo en él que no resultaba del todo natural.
Sentí los pensamientos de Zev, se estaba preguntando tanto como yo, si no sería uno de los pocos elfos inmortales que aun vivían, pensé que no podía ser, había algo antinatural en su persona, aunque no sabía decir exactamente que era. Claro que tampoco había detectado a Ian, así que era posible que estuviera equivocada, teniendo en cuenta que teníamos muy pocos datos para poder reconocerlos. Comprendía perfectamente por que Ort lo había mantenido en secreto, los humanos hubieran soltado espuma por la boca si se llegaban a enterar, así que era mucho mejor que nadie supiera realmente en que se diferenciaban, de los demás elfos. Mi padre por ejemplo había sido mucho más alto que los elfos que hoy vivían, me imagino que eso debió de levantar más de una sospecha, pero curiosamente Ian tenía la misma estatura que todos los demás, no sé como lo había conseguido o si era parte de su problema personal o quizás fuera algo debido al tipo de vida que había llevado, desde que se unió al clan de mi madre. Ni el más anciano del clan recordaba cuando se había unido, pero si le recordaba como su instructor. Paivel que siempre había sido el segundo maestro y que también era el más viejo del clan, lo recordaba de su infancia, también fue el menos sorprendido cuando Ian desapareció de su Aravel. Mi madre me explico que siempre había habido cierta tirantez entre ellos dos, la incompatibilidad que existió entre Paivel y Ian todos lo habían achacado al hecho de que Paivel debía ocupar el puesto de maestro instructor por derecho propio, pero que mientras viviera Ian evidentemente no podría hacerlo. Tiempo después descubrimos algunas cosas que ya os contare, ahora retornare al primer encuentro con el Custodio Zathrian.
Nos saludo formalmente como mandaba la tradición Dalishana, nos dijo que entendía bien porque habíamos ido, que ya había sentido la oscuridad que los engendros tenebrosos emanaban cubriéndolo todo con su manto de infección. Que su nombre era Zathrian y que era el Custodio del Clan donde nos encontrábamos. Que si bien era consciente de que existía un tratado con los Guardias Grises por el cual, todos los clanes Dalishanos estaban obligados a ayudar a los Guardias Grises, su clan no estaba en situación de poder ayudarnos, ya que tenían serios problemas y que por esa razón no se habían ido aun del Bosque de Brazilia, ni podrían atender al tratado, pues apenas tenían cazadores sanos que pudieran defender al propio clan.
Le pedí que nos explicara cual era el problema, que quizás pudiéramos ayudarle a solucionarlo, Zathrian nos indico que le siguiéramos a un circulo que habían hecho con los Araveles, allí la situación se nos hizo evidente que era desesperada, la mayoría de los elfos que se encontraban allí, estaban en las camas abatidos por fiebres y delirios.
Zev le pregunto.
-- ¿Qué les ha pasado? ¿No hay alguna forma de ayudarlos?
-- La infección ha sido propagada entre mi clan por los hombres lobos que habitan en esta parte del bosque. Solo hay una forma de ayudarlos, es matando el origen de la infección que provoca que los elfos o humanos se conviertan en hombres lobo, trayéndome su corazón, con el podre romper la maldición que les aqueja.
Según nos lo estaba contando, me di cuenta que si bien era en parte verdad, había una gran parte de mentira. Puntuare mas, más que una mentira era una forma distorsionada de contar los hechos, no se lo dije y deje que pensara que le estaba creyendo, pero nosotros dos ya nos habíamos dado cuenta que había más de una verdad a medias. Cuando pareció terminar de contar su historia, le dijimos que estábamos preparados para ayudarle a solucionar el problema, por supuesto no íbamos a dejar al clan a su suerte, porque su Custodio fuera ciego y mentiroso.
Al terminar de hablar con Zathrian, conocimos a la custodia que estaba siendo preparada para tomar el relevo de Zathrian, cuando este muriera, era una tradición de la misma manera que mi madre había estado preparando a Merrill para tomar su lugar el día que fuera necesario. Merrill no lo sabía pero ese día estaba muy cercano.
Hablamos tiempo con Lanaya, si bien me pareció buena persona, no sentí que su magia fuera demasiado fuerte, me extraño mucho que fuera la elegida para el puesto de custodia, no porque fuera una elfa que no había nacido dentro de los clanes, sino porque realmente carecía de potencia mágica, había mil cosas que ella jamás detectaría, si tenía mucha diplomacia y sabia cuando debía ceder, pero hasta ahí llegaban sus cualidades, no la vi, realmente como la dirigente de un clan Dalishano. Merrill era más joven que yo, por lo que me había dicho mi madre, pero era una elfa mucho más decidida, más capaz de dirigir y proteger al clan que Lanaya, pero no era quien para juzgar lo que el custodio había decidido para su clan.
Una cosa de la que si me di cuenta es que daba por cierto cualquier cosa que le dijera Zathrian, ya que este la había salvado cuando era una niña de unos mercenarios humanos que habían matado a sus padres y a ella la usaban como la criada del campamento, conociendo los usos que los humanos suelen otorgarnos a los elfos, me imagine lo terrible que debió de ser para alguien tan joven, de ahí su fe ciega en Zathrian que había sido realmente su salvador.
Después hablamos con el Hahen Sarel, nos conto historias muy interesantes del bosque de Brazilia, nos hablo de las guerras entre los elfos y los humanos... "de guerras mágicas donde el escudo que divide el mundo material del mundo onírico el “Velo, había sido destruido o como mínimo en algunas partes debilitado hasta el punto en que se cruzaban ambos mundos". Nos hablo también de Colmillo Blanco que era el nombre que le habían puesto al ser que comenzó por propagar la infección que hacía que los humanos y los elfos se transformaran en hombres lobo. Por lo que dijo, parecía casi un ser inmortal, ya que nadie conocía cuando había comenzado la maldición, que solo Zathrian sabia de sus inicios y que insistía en que era peligroso aventurarse en su búsqueda, ya que tenía la facultad de maldecir a todo aquel que se encontrara con él.
Escuchamos a todos los que quisieron aportar lo que sabían, cada vez que se relataba una historia aparecía Zathrian como el origen de dicha historia. Mi lógica me decía que lo mejor era enfrentar a Zathrian y que este nos contara la verdad, sin tapujos, yo podía llegar a saberla con solo tocarlo, pero prefería que fuera él de forma voluntaria quien hablara, jamás me ha gustado forzar a nadie hablar de sus más oscuros recodos, pues todos tenemos zonas a las que preferíamos que nadie fuera o conociera.
Pero a pesar de mi lógica, Zev y yo llegamos a la conclusión que mejor era que nos internáramos en el bosque en busca de respuestas que dieran sentido a la pesadilla que estaban viviendo y así lo hicimos.
Durante los días que habíamos estado viajando para encontrarnos con el clan de Zathrian, Zev me había enseñado algunas de sus técnicas de ocultación, no resultaba demasiado difícil, solo era cuestión de fijarse muy bien donde se ponían los pies y buscar la forma de camuflase mejor con la oscuridad, aunque para ello necesitaba despojarme de casi todos mis escudos mágicos, pues sino hacia fluctuar la oscuridad perdiendo el camuflarse que daba. Así medio a escondidas llegamos al centro del bosque, apenas tuvimos que luchar, solo cuando nos encontramos con un grupo de engendros tenebrosos y para rescatar a uno de los cazadores que habían salido en busca de una solución. Le devolvimos al campamento y reanudamos el camino hacia el centro del bosque, allí nos encontramos con un viejo roble, que para nuestra sorpresa nos hablo. Era viejo y sabio, como lo son la mayoría de los viejos arboles, nos hablo del tiempo en que los elfos vivían libres y en armonía con el bosque, nos hablo de muchas cosas, pero a cambio nos pidió un solo favor. Por lo que se ve en el bosque se había aposentado un viejo mago humano, que le había robado su simiente, para que los demás arboles no le atacaran, ya que en el bosque de Brazilia, los arboles tenían conciencia y tenían la posibilidad de moverse, pero tantas guerras mágicas los habían llevado a la mayoría hacia la locura, haciendo que atacaran a todos los seres vivientes con los que se encontraran. Le prometimos al roble que rescataríamos su simiente y se la devolveríamos, no fue difícil encontrar al mago loco y después de estar un tiempo hablando con él, llegue a la conclusión de que era mejor matarlo, por duro que suene, sino lo hacia el viejo roble siempre estaría en peligro dada la codicia que tenía el mago. No me gusta matar a un ser vivo, sea el que sea, creo que la vida de todos los seres vivos tienen un significado y un objetivo, pero algunos son demasiado peligrosos para dejarlos vivir. Una vez que le devolvimos al roble su simiente, este nos obsequio con una rama especial que nos permitiría viajar al centro del bosque, que era donde estaba la guarida de Colmillo Blanco.
No fue fácil llegar hasta el corazón de la guarida, que se encontraba en una antigua ciudad casi enterrada, una ciudad muy extraña e interesante, la mayoría de la construcción era de manufactura humana, pero estaba mezclada con muchas construcciones de manufactura elfa. Incluso llegamos a encontrar un antiguo mausoleo que posiblemente perteneció a los elfos inmortales, ya que según cuentan las viejas historias, cuando un elfo inmortal llegaba a cierta edad se retiraba del mundo para dar paso a las generaciones venideras, no era una muerte, era como en el caso de Ort, la renuncia al cuerpo material, para pasar a un estado más espiritual que físico.
Tuvimos que explorar la mayor parte del complejo de la ciudad, hasta que dimos con el lugar donde se ocultaban los hombres lobo y por consecuencia con Colmillo Blanco. No negare que tuvimos que luchar abiertamente con muchos de estos hombres lobo y no fue una lucha fácil, ni simple, aunque mi magia nos ayudo mucho, nos ayudo mucho mas la empatía, descubrí que no necesitaba concentrarme, ni pensar en sanar a Zev o a mí, que espontáneamente lo hacía, como respirar se había convertido en un acto reflejo. Al llegar a una plaza nos encontramos a un grupo de hombres lobo y lo que parecía su jefe, este nos dijo que la Dama del Bosque quería hablar con nosotros, la verdad es que aunque sonaba como una trampa, no sentí mentira en lo que decía. Aunque sí es cierto que me extraño mucho que no se tiraran contra nosotros nada más vernos que era lo que había pasado con todos los demás grupos de hombres lobo que habíamos ido encontrando.
No tenía ninguna razón lógica que me impulsara a creerles, pero no sentí la más mínima mentira, por lo que supuse que después de todo habían decidido hablar. Mire a Zev y este asintió, por lo que le dije al hombre lobo que les seguiríamos hasta el lugar donde se encontrara la Dama del Bosque. Poco tiempo después de comenzar a seguirlos, entramos en una habitación que parecía más una fuente natural que algo creado por manos mortales. Allí en lo más recóndito de la tierra era donde los hombres lobo habían creado su escondite.
Cuando llegamos al centro de la cueva o cúpula, había una mujer que a simple vista comprendí que se trataba realmente de un espíritu de la naturaleza, más que de una humana, también me di cuenta que era el mismo ser que Zathrian había llamado Colmillo Blanco. La observe durante unos pocos segundos asimilando su esencia, dejando que mi empatía conectara con aquel ser, que era mas etéreo que físico, aunque si me di cuenta que para las mentes de los hombres lobo, ya fueran humanos o elfos, era un ser material, pero no para mi, que no solo la miraba con los ojos físicos, sino que sentía con la empatía, su tristeza y la decisión de terminar con aquella maldición que era su propia existencia.
Deje que hablara, deje que explicara lo que deseaba decir. En definitiva deje que tomara la decisión de decirme la verdad o de mentirme como había hecho Zathrian. Lo que dijo tenía sentido, pero también comprendí que había muchas partes que no las contaba como realmente habían sucedido, sino que las había suavizado, para ponernos de su lado. No comprendió la verdad, sabía que Zathrian había mentido, sabía que estaba ocultando información a su propio clan, de la misma manera que sabía que ella nos estaba queriendo llevar al mismo juego. Ya habíamos soportado demasiadas mentiras o verdades a medias, quería la verdad si realmente querían nuestra ayuda, unos y otros. Por esa razón acepte ir a buscar a Zathrian para confrontarlos entre si y así poder averiguar lo que realmente había comenzado con aquella maldición.
Nos indicaron un camino de subida directo, que llevaba hasta la entrada a la ciudad semi-enterrada, seguimos el camino y al llegar a la parte alta, encontramos a Zathrian que parecía estarnos buscando, cuando lo vimos Zev y yo, ambos pensamos lo mismo. No sabíamos cómo íbamos a conseguir hacer que el viejo elfo nos escuchara, accediera a acompañarnos hasta donde se encontraba Colmillo Blanco o la Dama del bosque, que en si eran la misma persona.
Le pregunte por que estaba allí solo que según él decía, que el bosque de Brazilia no le dejaría entrar hasta el lugar, parecía que lo había pillado en una mentira demasiado evidente para que me la negara. Me dijo que él conocía muchos tipos de magia que había vivido demasiado tiempo, y en su larga vida le había dado el tiempo necesario para aprenderlas. Le sonreí, realmente pensaba que nos iba a engañar, haciéndonos creer que había descubierto la inmortalidad de nuestros antepasados o que era un inmortal, sinceramente no sabía que pensar, pero odio que alguien intente tomarme por tonta. Durante 20 años mi única dedicación y mi única labor consistió en estudiar magia, no podía hacer otra cosa, por lo que había leído, practicado, aprendido todas las magias que había ido encontrando en todos los libros repartidos por los rincones más insospechados de la torre de los hechiceros, si había un tema en el que pocos podían decirme algo que no supiera era la magia y sus distintas formas de enfoque, como sus distintas disciplinas. Por esa razón le dije.
-- Zathrian ahora estamos solos los tres, no voy a seguir consintiéndote que nos mientas tan descaradamente. No sé por qué razón les estas mintiendo a la gente que confía en ti plenamente, no sé por qué engañas a tu propio pueblo, pero yo no te lo voy a consentir, se que mucho de lo que nos has contado es mentira. También me he dado cuenta que pretendes hacerte pasar por un elfo inmortal, no sé por qué medios has conseguido llegar a vivir tantos años, pero me queda claro que no tiene nada que ver con la inmortalidad de los elfos. Sabes Zathrian supuras odio, resquemor, dolor y tristeza por igual, puedo sentir como en las viejas historias que cuentas a los muchachos cuando los instruyes, tengo empatía, sé todo lo que sientes y todo lo que sienten los que están a tu alrededor. Dejare a tu consciencia el hecho de que has estado poniendo a tu clan entero en peligro, por tus propios motivos, pero no voy a dejarte que sigas mintiéndonos, nos hemos jugado la vida por salvar a tu gente, así que al menos merecemos la historia verdadera y no las mentiras con las que has estado conviviendo desde hace demasiado tiempo.
-- Son monstruos que no merecen vivir. Se merecen lo que tienen.
-- Zathrian, he conocido a alguien que lleva muchos siglos vagando por el mundo porque es incapaz de superar su odio, realmente quieres vivir eternamente aferrado al odio que te empuja, no prefieres liberarte y seguir tu destino tal cual debió de ser.
-- Deberías comprenderme, vosotros dos sois elfos, sabéis de la injusticia y de la crueldad humana. Ellos tienen las manos manchadas con las vidas de muchos miembros de mi clan, merecen lo que tienen.
-- Zathrian comprendo mucho mejor de lo que te imaginas su crueldad y jamás me he fiado de ningún humano ni lo hare nunca. Pero esto ha llegado demasiado lejos, no puedes dejar que tu clan muera por tu venganza.
-- Raptaron a mis hijos, a mi hijo lo asesinaron impunemente y a mi hija la violaron y después se suicido al saber que había quedado embarazada. Por esa razón los maldije ¿acaso tu no habrías hecho lo mismo que yo?
-- Si, lo habría hecho, pero creo que todo debe tener a un final, la maldición ahora está afectando a nuestra gente y no permitiré que muera todo el clan porque tú no quieras levantar la maldición. Dices que matando a Colmillo Blanco la maldición desaparecerá, pero tú y yo sabemos que Colmillo Blanco o la Dama del Bosque no es la responsable de la maldición sino que fuiste tú quien la creo, creando a Colmillo Blanco, eso lo he podido deducir sintiendo su esencia, ya que esta tiene parte de tu propia esencia, lo hiciste invocándola y atándola con tu sangre, ¿Verdad Zathrian?
-- No puedes haberlo sentido, te lo habrá dicho ella. Hace más de dos mil años que no existe la empatía en el pueblo elfo.
-- Si y también hace más de dos mil años que no existe una pareja unida por los Creadores, pero ahora existe, mira las manos de Zev o las mías y lo comprenderás, mejor míralas en conjunto y lo veras con total claridad.
Juntamos las manos y el dibujo que había formado en una seguía en la mano del otro, estuvo un buen rato observándonos, al finalizar asintió y dijo.
-- Os acompañare ya que parece que los Creadores mismos os han enviado para que toda esta pesadilla termine.
Volvimos a la sala donde nos había estado esperando la Dama del Bosque y los hombres lobo, estos últimos al vernos aparecer quisieron atacar a Zathrian, por lo que tuve que intervenir.
-- Zathrian ha venido voluntariamente. Hasta ahora he intentado por todos los medios ser lo más objetiva posible, no me obliguéis a tener que tomar partido por los elfos, pues al fin y al cabo son mi pueblo y el de mi compañero. No lo olvidéis.
La tensión se calentó hasta el grado más alto, por un lado estaba Zathrian que quería sangre y por otro los hombres lobo que también la querían. Los únicos de la sala que no buscaban una confrontación era la Dama del Bosque y nosotros dos. La Dama del Bosque tenía mucha influencia en los hombres lobo estos no atacarían si ella no quería. Zathrian era otra historia, nosotros apenas teníamos influencia en él, no había creído en lo más mínimo nada de lo que le habíamos dicho o enseñado, su odio lo había cegado hasta el punto de dejarlo totalmente ciego a cualquier cosa que no fuera su “verdad”. Como en el caso de Ian con respecto a Ort, necesitaba un choque brutal que lo llevara de vuelta a la realidad, para que pudiera volver a ver con claridad, en el caso de Ian no me atreví, había algo en su persona que no me inspiraba confianza por esa razón no lo había hecho, pero aquí, en este lugar y ahora tenía que hacerlo, solo esperaba que los hombres lobo no lo sintieran o si lo sentían no lo comprendieran.
Extendí la mano y cogí el brazo de Zathrian y con la otra mano tome la mano de la Dama del Bosque, con la empatía los uní a los dos, deje que cada uno de ellos sintiera lo que el otro sentía y viceversa. De esa manera no podía haber engaños, ni mentiras. A nuestro alrededor se hizo el silencio, un silencio oneroso, todos estaban pendientes de nosotros tres, mientras Zev me cuidaba la espalda por si alguno decidía que quería más sangre que paz.
Al terminar la unión Zathrian acepto terminar con la maldición y la Dama del Bosque concedió que era un buen final, tanto para ella, como para él. Zathrian fiel a su palabra elimino la maldición muriendo en el acto mientras la Dama del Bosque se desvanecía en el lugar, me imagino que volviendo a su forma original de espíritu de la naturaleza, borrando con sus “muertes” la maldición que aquejaba a los hombres lobo, ya fueran humanos o elfos.
Cuando quedo patente que la maldición había concluido, los humanos que antes habían sido los hombres lobo, decidieron abandonar el bosque de Brazilia para siempre, se marcharon agradeciéndonos lo que habíamos hecho por ellos. Algo en mi interior decía que lo olvidarían pronto, no éramos más que otros elfos y la gratitud humana es algo demasiado frágil, para que se mantenga durante mucho tiempo. Tienden a olvidar aquello que realmente no les interesa recordar. Como había ocurrido con el Guardia Gris Garahel que había luchado y muerto al matar al Archidemonio de la anterior Ruina. Que ironía mas grande, que los que mostrábamos más valor y sentido del sacrificio por el bien común, fuéramos aquellos a los que más odiaban los humanos, para colmo al matar a los archidemonios nos estábamos haciendo daño a nosotros mismos y a nuestro pueblo, por la falta de conocimiento, es triste. Pero hace mucho tiempo en un libro que leí, decía que el pueblo que olvida su historia está obligado a repetirla, y nosotros desgraciadamente habíamos olvidado muchísima de nuestra historia, por no decir toda la historia. Me prometí a mi misma intentar recabar toda la historia posible de nuestro pueblo, para enseñársela a nuestro hijo si conseguíamos salir con vida.
Aparte la mirada del cuerpo de Zathrian, no había tenido ninguna posibilidad de salvarlo, él estaba tan ligado a la maldición como lo había estado la Dama del bosque. Su vida se había extinguido en el mismo instante en que la maldición expiro.
Mire a Zev y nuestros ojos se cruzaron, asintió. La verdad es que desde el momento de la unión, no habíamos necesitado apenas palabras entre nosotros para entendernos perfectamente, eso no quiere decir que no habláramos o que no nos riéramos, pero en los momentos graves como este, nuestras mentes trabajaban como una sola mente, por lo que no necesitábamos las palabras. Entre los dos lo levantamos del suelo y con esfuerzo fuimos llevándolo por la ciudad enterrada hasta donde habíamos encontrado el mausoleo elfo. Cuando llegamos a la antecámara del mausoleo, la puerta estaba cerrada, no habíamos intentado abrirla, no tenía sentido que entráramos en un lugar al que debíamos cierto respeto. Pero ahora si íbamos a entrar, habíamos decidido que Zathrian descansara con nuestros antepasados, había cometido errores, pero todos cometemos errores, además quiénes éramos nosotros para juzgarlo.
Estudie el altar que había en un rincón, estudie sus dibujos y formas, después fuimos hasta la fuente e intente reproducir el ritual que indicaban los dibujos, que aun que borrados por el tiempo se podían llegar a leer, fácilmente. Una vez que realizamos el ritual la puerta del mausoleo se abrió, dándonos paso a una sala con sarcófagos grandes y en medio había una losa de piedra, no deseábamos perturbar nada en el lugar, por lo que dejamos el cuerpo de Zathrian tendido en la losa. Zev le cerró los ojos y después dio un paso atrás para pasarme el brazo por encima de los hombros, abrazados estuvimos haciendo guardia delante del cuerpo, un poco de tiempo, después partimos hacia el campamento Dalishano a comunicarles la noticia de la muerte de Zathrian y del fin de la maldición.
Por acuerdo mutuo, ni Zev ni yo íbamos a contar toda la verdad, pues a veces en los peores momentos cuando todo es oscuridad, se necesita algún héroe aunque este sea imaginario, por lo que dejaríamos que Zathrian lo siguiera siendo para su clan en las próximas generaciones.
De todas formas tampoco nos sentíamos capaces de juzgar lo que había hecho, pues si lo pensábamos fríamente, hubiéramos hecho lo mismo de habernos encontrado con nuestros hijos en ese estado y a nuestro pueblo arrasado por unos monstruos. Solo esperaba que la experiencia les hubiera enseñado el resultado de sus actos y que no todos los elfos éramos tan vulnerables ni tan fácilmente derrotados, como muchos humanos pensaban. Pero esa era una guerra para otras generaciones, nosotros ya teníamos más que suficientes batallas con las que habíamos tenido que enfrentar y las que aun nos quedaban por vivir.


miércoles, 4 de agosto de 2010

Neshama una bruja diferente 29


Capítulo 29

-- Bienvenidos de vuelta. – nos dijo, aunque estaba de espaldas al balcón donde habíamos llegado. – me imagino que estáis aquí casi en contra de vuestra voluntad, lo siento de veras, deberíais haber tenido mucho más tiempo, para disfrutar de vuestra unión y para acostumbraros a la nueva sensibilidad que se ha creado entre vosotros. Pero desgraciadamente no tenemos ese tiempo, ahora seguro que tenéis muchas preguntas que hacerme, cuando terminen habría que intentar que Marethari y Ian, vinieran al velo, necesitáis organizar demasiadas cosas, si empleáis el plano material, no os dará tiempo, aquí podemos estirarlo.
Se giro lentamente, cuando comprendió que estábamos sentados cerca de él. Se quedo mirándonos sorprendido, sin hablar, algo que no era común en él.
-- ¿Qué es lo que te ha sorprendido Ort? – Pregunto Zev – ¿Pasa algo de lo que no nos hayamos enterado?
-- No, no es algo malo, es que… es que hacía mucho tiempo que no veía ese tipo de tatuajes en el cuerpo de algún elfo, nada más, no es nada malo, sino todo lo contrario.
-- No lo entiendo – le dije a Ort – no entiendo que es lo que nos ha ocurrido, tenemos un tatuaje por todo el cuerpo, lo vimos cuando… bueno cuando pudimos volver a pensar con normalidad.
-- Intentare explicarlo lo mejor posible. Esos tatuajes salían en las parejas que se unían, cuando aun la mayoría de los elfos tenían empatía y eran inmortales, hace más de dos mil años que no habido una pareja con esos dibujos. No sé si habrá algún elfo que lo recuerde, pero es seguro que ningún humano lo recuerda, no lo consideraron importante, aunque para nosotros sí lo era. Por que señalaba a las parejas, que tendrían hijos con facultades psíquicas, especiales. Los elfos Dalishanos se hacen hoy en día tatuajes en el rostro, en memoria de aquellas parejas, pero realmente no sé si habrá alguno que sepa realmente por que se los hacen. Se ha perdido tanto de nuestra historia, que parece imposible que ahora empiece a resurgir, casi milagroso. Quizás sea un signo de que el péndulo vuelve a favorecernos, pero no lo sé, esperemos que así sea.
-- Tengo una pregunta más sobre lo que vio Zev, después por mi parte se habrán terminado todas las preguntas sobre el tema de la unión. Si Zev quiere hacer alguna, esperare.
Zev me miro y sonrió, después me acaricio la mano suavemente, sin necesidad de palabras, supe que no tenía ninguna pregunta que hacer.
-- Mi padre no se veía como un elfo común, nunca he visto a un elfo de esa estatura, quizás el recuerdo esta distorsionado por el tiempo y la distancia, pero algo me dice que no es así. Además hay otra cosa, él era empático igual que yo, todos esos recuerdos los había olvidado, no recordaba nada, pero curiosamente si había recordado la parte de que debía ocultar la empatía a cualquier humano. La pregunta es – continué - ¿Quién era mi padre? Tú lo sabes, ¿verdad?
-- Neshi lo que te voy a decir no puede salir de aquí, ninguno de los dos debéis volver hablar sobre ello. Tu padre, era un viejo amigo mío, un elfo inmortal, sobrevivió a muchísimas cosas, encontró muy pocos alicientes para continuar, vivía por pura inercia, intentando ayudar a los elfos a recuperar su historia. Él llevo a muchos clanes Dalishanos de unas zonas a otras, donde sabia que se encontraban ruinas elficas, cambio cada pocos años de clan, era su método de mantener oculta su inmortalidad, mientras nadie lo supiera, estaría a salvo. Cuando hace unos cien años, descubrí que los engendros tenebrosos, buscaban a un nuevo Archidemonio, y que al que habían encontrado era mi compañero, se lo dije. Él me dijo que intentaría ayudarme, buscando a una compañera con la que tener un hijo, que posiblemente consiguiera nacer con facultades empáticas y psíquicas. Recorrió varios clanes Dalishanos, hasta que conoció a tu madre, se enamoro de ella, amaba intensamente a Marethari, tanto que le propuso hacer lo mismo que habéis hecho vosotros dos. Pero por alguna razón que nunca he llegado a saber, nunca se dio esa unión. En cierta forma es bueno, pues si hubiera existido esa unión, tu madre haría mucho tiempo que habría muerto. Una pareja así de unida, no puede sobrevivir a la muerte de uno de ellos. Pero cuando tú naciste se unió a ti, eso es inevitable, los padres empáticos se unen instantáneamente a sus hijos con las mismas facultades, tú apaciguaste su necesidad de sentimientos en su vida. Cuando fuiste raptada, no le costó mucho trabajo averiguar dónde estabas, solo tenía que seguir tu pista psíquica para localizarte. Tu dolor y sufrimiento, lo volvió loco de ansiedad por ti, por eso ataco con solo un compañero el campamento de los templarios, porque en su amor por ti, fue ciego al peligro. Sentí mucho su muerte, era el último amigo con el que podía sentirme unido. Pero no te culpes, tu solo fuiste una víctima, no la responsable de la muerte de tu padre. Lo que paso entre tu padre y tu madre, para que no se unieran, no te lo puedo decir, porque realmente no lo sé, tendrás que preguntar a tu madre, pero yo no lo haría, porque quizás solo la haga sufrir.
-- Entiendo lo que quieres decir, con lo que me has dicho, me es suficiente.
-- ¿Quieres decir que cuando tengamos a nuestro hijo, podré sentirlo, podré estar unido a él, como lo estará Neshi? O yo no podré tener empatía con él.
-- Zev si estarás tan unido a él, como lo estará Neshi, de hecho cuando el espíritu de mi compañero, entre en su cuerpo, que es el hijo que creasteis, le sentiréis, podéis hablar con él, toda su locura habrá desaparecido y aunque recuerde todo lo pasado, no quedara macula de la infección en su cuerpo. Ojala pudiera decir lo mismo de Neshi. Esa parte duele, lo siento de verdad. Porque sin esa infección Neshi podría vivir muchísimos años más, eso no formaba parte de mi plan, tenía preparada una fórmula que emularía la infección que los engendros tenebrosos tienen, para embaucar a la infección en el cuerpo de mi compañero. Pero el destino decidió cambiar las cosas, siempre exige un sacrificio por otro, debería haberlo sabido.
-- No Ort, esta bien. No me importa, no quisiera vivir más que Zev, para mí es un buen destino, mucho mejor que el que me esperaba el día que pase la angustia.
-- Por mi parte también esta bien, muy bien. Viviré el tiempo que viva Neshi, porque sin ella mi vida no tendrá ningún sentido.
-- Me encantaría poder ayudaros a que fuera milenaria, a que nos vierais a mi compañero y a mí, unidos. Pero no merece la pena llorar por lo que no se puede remediar, y en eso tenéis razón los dos. Tenéis alguna otra pregunta que queráis plantear, sobre este tema.
Guardó silencio por si queríamos formular alguna otra pregunta, cuando vio que no había más preguntas, continúo.
-- Creo que deberíamos intentar que Ian y Marethari vinieran al “Velo”, a Ian no le será nada difícil, digamos que esta mas que acostumbrado a pasar algún tiempo por aquí, Marethari siempre ha sido más reacia a hacer uso de su facultad de venir. Pero si se lo pides Neshi vendrá por ti.
-- ¿Por qué quieres que Ian venga? apenas le conozco ¿Quién es?
-- Neshi hay cosas que es mejor que no diga, mas cuando los propietarios de esos secretos están aún vivos. Solo digo que le necesitaras al igual que a tu madre, aunque ahora no sepas quien es Ian, te darás cuenta de su gran potencial cuando lo conozcas, es inteligente y el mayor conocedor de la historia de nuestro pueblo que aun esta vivo.
-- Eso… eso quiere decir que es como mi padre.
-- Neshi tú y tu curiosidad es inmortal. Pero hay temas que no me corresponde a mí comunicarte.
-- Hay más elfos inmortales entre nosotros, ¿Verdad? – dice Zev.
Ort guarda silencio un momento y después responde.
-- Si Zev, hay mas entre vosotros. Pero hasta ahí es lo máximo que os voy a decir. Así que ahora mejor ocuparnos de los temas que tenemos entre manos. Neshi puedes ir a pedirle a Marethari que venga y avisar a Ian de que ya puede venir.
Me lo pensé un momento y después asentí, mire un segundo a Zev, no sabía si querría ir conmigo, me sonrió y asintió. Había seguido la misma línea de pensamientos que había tenido. Por lo tanto cerramos los ojos y volvimos al Aravel y al mundo físico.
En el Aravel seguíamos acostados y abrazados. Tuvimos que levantarnos y vestirnos, después salimos en busca de mi madre y de Ian.
Cuando vimos a Ian, este nos sonrió y asintió, no hizo falta ni tan siquiera que habláramos, era como si hubiera estado esperando a que le avisáramos, después de que les dijera algo a los niños que tenía alrededor, entro en el Aravel.
Encontrar a mi madre fue un poco más lioso, estaba con la aprendiza de Custodia, le estaba dando algún tipo de clases sobre ciertas hierbas y alguna otra cosa que no llegamos a oír. Cuando nos vio, su cara quedo transformada, no podía quitar sus ojos de nuestras caras, era la primera vez que nos veía con los tatuajes que nos habían salido, solo pudo decir.
-- ¿Cómo, como ha ocurrido?
-- No lo sabemos – le dije – solo que nos hemos despertado y estábamos tatuados. Ort nos ha contado algunas cosas interesantes sobre estos tatuajes, además ha pedido que nos reunamos con él en el “Velo”, si te es posible venir con nosotros, sino quieres venir también puedes decirlo.
-- Ya sabes que no me gusta andar en esos mundos oníricos, pero es el único modo de hablar con Ort, estoy de acuerdo, iré con vosotros. Aunque desconozco como podemos ir.
-- Tengo cierto objeto que nos ayudara a viajar al “Velo”, me lo entrego Ort, si vienes al Aravel, podremos hacerlo.
-- De acuerdo, vamos.
Cuando llegamos al Aravel, nos estaba esperando Ian en la puerta. Sin mediar palabra como si supiera de lo que se trataba nos siguió adentro, tanto Marethari como nosotros estábamos un tanto sorprendidos por su comportamiento. De hecho Marethari estaba más que sorprendida, pues si bien Ian, siempre había sido el sabio del clan, desde que ella tenía memoria, y de eso habían transcurrido muchos años. Siempre se había mantenido al margen de cualquier cosa que tuviera que ver con la dirección que quería tomar el clan. Él siempre había alegado que prefería enseñar a los niños, a participar en la dirección del clan, manteniéndose alejado de la mayoría de la gente del clan, una vez llegaban a la edad adulta. Por lo tanto, todos los miembros del clan lo querían, incluso elfos de otros clanes habían venido en busca de su sabiduría, pero siempre había permanecido al margen de todos, con la excepción de los niños elfos, a los que enseñaba y ayudaba. No había ningún elfo que recordara a Ian de joven, ni tan siquiera los más ancianos, todos lo recordaban con su pelo blanco y sus arrugas de anciano, por lo tanto siempre había sido el gran misterio, que todos apreciaban pero que nadie era capaz de conocer.
Cuando entramos en el Aravel, Ian se coloco delante de Zev y de mi, nos indico que paráramos un momento, sin hablarnos. Junto nuestras manos y vio que el tatuaje continuaba de una mano a otra, algo en su rostro se turbo, sus ojos se llenaron de tristeza y añoranza, entonces dijo.
-- Veo que los Creadores han decidido uniros, me alegro por vosotros. Sois una pareja especial, después de más de 2000 años, espero que el destino os sea propicio y que los Creadores os protejan.
Entonces me fije mejor en su mano tatuada, era un dibujo intrincado, muy parecido al que teníamos Zev y yo. Pero él estaba solo, por lo que no entendí nada. Así que le pregunte.
-- Pero tú tienes un tatuaje parecido al nuestro, ¿tienes pareja?
-- Hemos venido para viajar al “Velo”, no para hablar de mí. Aquí no podemos hablar de ciertos temas. Además hay cosas de mí que prefiero que queden en el olvido. Lo siento si suena grosero o pretencioso, pero es algo muy personal para mí y no ha llegado el momento en que deba ser revelado ese secreto.
-- Discúlpame entonces, no pretendía ofenderte, solo… bueno no es nada. Si deberíamos ir al “Velo”.
Nos sentamos a la mesa y Zev trajo la piedra que aun estaba encima de la cama, la coloco en medio de la mesa y cada uno de nosotros fue poniendo las manos encima. Después de un momento, todos habíamos viajado al “Velo” y a la habitación donde se encontraba Ort. Al llegar nos fuimos acomodando en el círculo de cojines que había en el centro de la habitación. Zev y yo nos sentamos juntos Marethari se sentó a mi lado y Ian se sentó cerca de donde estaba Ort.
Ort no había dicho nada desde que llegamos, solo nos miro y saludo a Marethari y a Ian con la cabeza. Después de que nos acomodáramos, fue Ian quien rompió el silencio.
-- Bueno hermano, aquí nos tienes, aunque no sé por qué me has pedido a mí que venga. Sabes tan bien como yo, que no somos exactamente amigos.
No entendí la animosidad que había entre Ian y Ort, pero me sorprendió que le llamara hermano. Tanto Marethari como nosotros estábamos a la espera de que se aclararan algunas cosas, que cada vez parecían más turbias.
-- Ian creo que terminas de confundir totalmente a mis amigos, - dijo Ort - con tus primeras palabras has logrado que tengamos que explicar muchas cosas que prefería no haber tenido que decirlas. Pero lo último que deseo es que Neshi y Zev, no confíen en mí. Por lo que ahora diré todo lo que no hubiera dicho, si hubieras sido menos explicito en tu aversión hacia mí. Ian y yo fuimos hermanos, nacidos de los mismos padres. Hubo un tiempo en que nos quisimos y respetamos, aunque yo aun lo respeto, por lo que veo no es un sentimiento compartido. Cuando fue clara mi inclinación sexual, esto ofendió profundamente a mi hermano, tan profundamente que hasta el día de hoy no se ha tomado la molestia de comprenderme. Pero Ian no estás aquí, por que sienta amor por ti, o por que espere que nos ayudes incondicionalmente, sino porque eres el mayor experto en nuestra historia, y mi compañero necesitara tu ayuda cuando nazca, si es que estas dispuesto ayudarlo. O quizás también a él le odias todavía, a pesar de todo lo que le ha pasado.
-- La gente como vosotros es la que ha destruido a nuestro pueblo. Ahora me vienes a pedir ayuda, ¿para qué Ort? ¿Para que necesitas mi ayuda?
-- Por que necesito que lo instruyas en la historia que él desconoce, en la historia desde el momento en que se convirtió en un infectado.
-- ¿Pretendes que os ayude con vuestras depravaciones? Fue un castigo de los Creadores lo que os ocurrió.
-- No seas necio Ian, sabes que no fueron los Creadores los que crearon la infección. Además por esa regla de tres, también el hecho de que muriera tu compañera, sin darte ningún hijo y dejándote solo durante tantos siglos, también fue un castigo de los Creadores, ¿Verdad?
-- No metas a mi compañera en esto Ort. Eso duele y no sabes cómo.
-- Crees que no sé como duele. Tú como mínimo siempre has tenido la esperanza de poder reunirte de nuevo con ella, yo no tengo esa esperanza a no ser que salve a mi compañero de las garras de la infección ¿Crees que es diferente el amor que sientes tu por tu compañera, al que siento yo por mi compañero? Y no nos eches la culpa de lo que le paso a nuestro pueblo, nosotros no tuvimos nada que ver. La culpa fue de los ciegos estúpidos, que pensaron que éramos demasiado grandes, para que seres tan insignificantes como los humanos nos pudieran destruir, la culpa fue de la gente como tu Ian, tan ciega a cualquier otra cosa que no sean, las que ellos creen que deberían existir. Basta de riñas familiares Ian. ¿Vas ayudarnos o no? Es a lo único a lo que debes responder.
-- ¿Por qué debería ayudarlo?
-- Ian porque quizás, esa sea la acción que cierre tu destino y por fin puedas realmente reunirte con tu compañera. Porque todavía sigues preguntándote, por qué no has podido seguir tu camino y morir, como se supone que deberías haber muerto hace muchos siglos. Quizás es porque aun tienes una tarea que hacer, quizás aun tienes que conseguir olvidar el odio que sientes por mi y por mi compañero.
-- Tenia que haberme imaginado que estabas detrás de todo esto. Primero aparece Theron, conquista a la Custodia Marethari, después de que él murió y su hija desapareció, pensé que tu intento por conseguir ayuda había fracasado. Pero se ve que conseguiste ayuda en otra parte. - nos mira pretenciosamente – Así que embaucaste a esta pareja para que te ayudara. No sé cómo has conseguido que tengan los tatuajes, me imagino que es algún truco que has aprendido en este lugar. Otra de tus herejías, eso esta claro. Ahora quieres embaucarme a mí. Pues no te saldrás con la tuya, por mi parte es correcto lo que te paso a ti y a tu puto, es el destino que os merecíais.
Mire a Ort, que estaba haciendo grandes esfuerzos por contenerse, y mire a mi madre, que estaba dolorida mirándose las manos. Había podido sentir el rechazo tan profundo en Zev, cuando Ian hablo. Entonces me decidí.
-- Bueno creo que hasta aquí ha quedado claro que no vas ayudarnos Ian. Esta claro que no te interesa para nada ayudar a tu hermano, solo has venido con la intención de herirlo y herir a Marethari. Pues basta, no necesitamos tu ayuda, ya encontraremos lo que sea necesario sin ti.
-- No he dicho que no fuera ayudaros a ti Neshama y a Zevran, creo que necesitáis ayuda, para ver a través de la depravación de Ort. Al fin y al cabo sois nacidos entre humanos, estáis acostumbrados a esas cosas. Esos tatuajes son frutos de los engaños de Ort, hacia vosotros.
Sonreí, no iba a decirle la verdad. No iba a decirle que era la hija de Theron y Marethari, la hija desaparecida. Había prendido algunas cosas de mis errores con Alistair y compañía.
-- Tanto Zevran como yo, no necesitamos tu ayuda, es mas no la quiero. Estamos haciendo lo que realmente queremos, es ayudar a Ort, si eso no te gusta, pues que te zurzan. Así que ahora mejor nos dejas solos, tenemos muchos temas de los que hablar y por supuesto no eres invitado a participar en el dialogo. Un consejo, prende a juzgar menos a los demás y fíjate mas en tus propios errores.
-- Neshi – dice Ort – ¿Estás segura? Él podría decirte donde es más seguro que vayáis después.
-- Tranquilo Ort, estoy totalmente segura, sé lo que vamos hacer, lo he estado pensando, casi desde que lo he sabido. Pero por supuesto no pienso decir nada mientras él esté aquí. – señale a Ian. – Si quiere ir a insultar o hacer daño alguien, que lo haga en otra parte. No lo quiero aquí y no me fió de él, así de simple.
-- Jamás haría nada que puediera dañar a los elfos.
-- Pero dañas a tu hermano sin necesidad, dañas a tu hermano solo por la elección de su compañero. Para mi es suficiente para no querer saber nada de ti. Ellos también son parte del pueblo elfo o lo has olvidado.
-- Ellos… ellos no aportan nada al pueblo. No aportan hijos, solo depravación.
-- Realmente no sé como podéis ser hermanos. Para aportar a un pueblo, no siempre es necesario aportar niños, también hay mil cosas que se pueden aportar, sin necesidad de hijos. Además ¿Qué aportaste tú? Tú nunca tuviste hijos, por lo que incluso tu aportación fue inferior. Te has pasado los siglos juzgando y odiando a tu hermano, ¿esa es la aportación que has dado al pueblo? Por favor Ort, sácalo de aquí, tenemos cosas de que hablar más importantes que discutir con… con él.
Podía haberlo sacado de esa parte del “Velo”, pero no quería mostrar hasta que punto tenía poder, no quería mostrarle nada, que le diera una indicación, de que no era una elfa común. Me había dado cuenta que él no tenían ni una gota de empatía, no era capaz de sentir nada por nadie, que no fuera él mismo. Mire a Ort y este asintió con la cabeza, después Ian se desvaneció de la habitación.
-- Siento mucho que hayáis tenido que presenciar, esta discusión tan desagradable. De verdad pensé que podía ayudarnos, pero tienes razón Neshi, no vino con la intención de ayudarnos, solo de poneros en mi contra. Bueno ahora tendremos que pasar a vuestros planes y parte de lo que había pensado que podía aportar Ian, habrá que aludirlo. Lo siento realmente por él, no es capaz de ver que su odio hacia mí y mi compañero, lo han mantenido con vida, hasta que no se deshaga del odio, no podrá avanzar hacia su compañera. Marethari me imagino que se irá ahora del clan, lo siento, pues su trabajo con los niños era bueno.
Entonces sentí que mi madre levantaba la cabeza y miraba directamente a Ort.
-- Theron me aviso hace muchos años, de que no me fiara de Ian. Si no se ha marchado cuando volvamos del “Velo”, se irá después, no le voy a dar alternativas. Lo quiero fuera del Clan, hay otros que pueden tomar su lugar. Lo que más me duele es que fue Ian quien me predispuso en contra de Theron, él que me hablo de sus sospechas sobre lo que realmente quería mi compañero. Pero más vale tarde que nunca, se ira del clan.
-- Bueno pues ahora pasemos a los problemas eminentes que tenéis que afrontar.
Mire a Zev y le sonreí, después dije.
-- Lo primero creo que sería reclutar a los clanes Dalishanos, por lo que me dijo mi madre, hay otro clan cerca de Denerim en el bosque de Brazilia. Iremos hablar con ellos.
-- Neshi – me interrumpe mi madre – ahora podéis perfectamente pasar por elfos Dalishanos, cualquier clan esta obligado ayudaros. De todas formas había pensado en acompañaros, también hay un grupo de mi clan que están dispuestos a ir con vosotros. No será el clan entero, de esa manera el clan pervivirá y partirá hacia el norte como había previsto.
-- Pero madre, no sería más seguro para vosotros, que de momento no os vieran junto a nosotros. Nos podríamos reunir en el norte, cuando vayamos hacia la ciudad de los enanos, allí nos seria de gran ayuda tener vuestra compañía, pero con el otro clan Dalishano, sería un tanto comprometido que vinierais, ya que no quiero que participéis en la guerra, necesitaremos además que preparéis la forma de escapar si es que conseguimos salir airosos de esta aventura. Sobre eso…
-- Como quieras – dice mi madre – aunque me preocupa vuestra seguridad.
-- ¿Qué es lo que has pensado Neshi?
-- Bien Ort… lo he estado pensando y calculando, como podríamos escapar después del enfrentamiento final. En principio pensé que lo más seguro era unirnos a tu clan madre si nos lo permitieseis. Pero después me di cuenta que no es seguro, porque puede ocurrir como cuando yo era niña, y no podemos correr ese riesgo, sería imperdonable. Lo he estado pensando y solo veo una forma de poder escapar de Templarios y de más enemigos. Así que he llegado a la conclusión, de que lo mejor que podemos hacer es comprar un barco, madre tú conoces bien a la gente, podíamos elegir una dotación del barco, necesitamos que todos sean elfos, así podremos tener la seguridad de que no habrá filtraciones. Pero tenemos que elegirlos con mucho ojo, necesitamos que entiendan realmente la importancia de lo que intentamos hacer. No podemos darnos el lujo de que alguien sepa realmente lo que llevamos en el barco. Nuestro trabajo consistirá en transporte de mercancías, así jamás estaremos demasiado tiempo en un mismo sitio, por lo que será mucho más difícil que consigan saber quiénes somos. Cuando hayamos conseguido vencer a tu compañero Ort, madre nos podíais esperar en cierta cala que hay cerca de Denerim, hasta ahí creo que podríamos llegar Zev y yo. Pero os necesitaremos para que estéis esperando nuestra llegada, ya que entre el tumulto que se organice en medio de la batalla, nadie nos echara en falta. Porque estoy segura que Denerim será el paso primero del dragón, bueno tu compañero – dije sonriendo a Ort -. El sabe que Denerim es el emblema de Feraldan, si esa ciudad cae, caerá todo Feraldan.
-- Se quien nos puede ayudar a encontrar y comprar ese barco – dice Zev – y además a encontrar contratos de transporte. Es humana pero no necesitamos decirle la verdad o como mínimo no toda la verdad. Pero no sé si ahora me reconocería con estos tatuajes.
-- Bien pues será el paso siguiente, después de que hayamos hablado con el otro clan Dalishano. Con respecto a los tatuajes, no te preocupes soy capaz de devolverte tus antiguos tatuajes, aunque sea de forma ilusoria. Si crees que podemos confiar en ella, estoy de acuerdo.
-- Confiar… no, no confiaremos en ella, solo la diremos que queremos comprar un barco. Nada más. Pero necesitamos gente que sepa cómo manejar un barco, yo no tengo ni idea.
-- Creo que en eso puedo ayudar, - dice mi madre - hay un anciano en el clan, que nació y vivió durante muchos años entre humanos, el trabajo durante muchos años en un barco y además conoce a muchos marinos elfos que están en Denerim. Él es de total confianza, se que podemos confiar en su ayuda. Además algunos de los guerreros querrán venirse con nosotros, y el hasta ahora segundo maestro también. Del clan puede venir como poco unos 10 o 15 elfos, eso con una dotación pequeña de otros elfos, creó que podríamos manejar el barco perfectamente.
-- Me parece una buena idea Neshi – dice Ort -. Con respecto a las otras cosas que tenéis que hacer ¿Qué vas hacer?
-- Después de que tengamos el barco y las cosas preparadas, iremos a la ciudad de los enanos, aunque creo que antes deberíamos retornar al campamento de Alistair, necesitamos meterle miedo en el cuerpo, porque necesitamos la ayuda de los Arl, sin ellos no tendremos un ejército humano. Sé que si conseguimos asustar a Alistair este se comportara de una forma totalmente sumisa, con lo que conseguiríamos la ayuda del Arl Eammon, pero también necesitamos el paradero de esas cenizas para sanarlo o para que se muera totalmente y su hermano tome el poder, no sé que será mejor. Según tengo entendido ese humano esta en Denerim o como mínimo allí podremos tener noticias de donde esta, otra tarea para cuando lleguemos a esa ciudad. Tarea a la que hay que añadir el hecho de encontrar la filatelia con mi sangre y destruirla. Pero ese en definitiva es mi plan.
-- Bien entonces partiremos al norte mañana por la mañana, con todo el clan, después el grupo que te seguirá Neshi, tomara rumbo hacia la ciudad de los enanos y allí nos encontraremos, ¿o prefieres que hagamos otra cosa?
-- Creo que mejor sería que viajarais hacia Denerim y nos esperarais en la cala que os indicare, si tenemos el barco ya, podíais ir preparando las cosas para cuando todo termine, podamos viajar. A la ciudad de los enanos iremos después de que recuperemos a Morrigan y a Sten, y hayamos conseguido dominar a Alistair. De esa manera no os veréis involucrados con nosotros y nadie sabrá que tenemos alguna relación, es más seguro para vosotros.
-- Entonces esta todo planeado. Neshi – dijo Ort – pondré oro suficiente en vuestra bolsa para la compra del barco y también para lo que necesitéis. Así que elegir bien el barco, será vuestra casa durante muchos años. – Se adelanto y puso sus manos en la mano de Zev y la mía, juntándolas. En ese momento sentimos la soledad absoluta que padecía Ort, la terrible desesperanza que había arrastrado como un sudario, durante siglos, fue terrible pero a la vez también hermoso, pues dentro de esa desesperación existía también un amor absoluto por su compañero y la fe ciega de que conseguiría encontrarlo en algún momento del futuro -. Gracias de verdad a vosotros, nunca pensé que… que realmente pudiera encontrar ayuda.
-- No tienes por qué darnos las gracias Ort, es un placer ayudarte. – le dije -. Creo que ha llegado el momento en que volvamos al mundo físico y sigamos con el camino.
-- Si, así es.
-- Ort… esto no tiene por qué… por qué ser una despedida – dice Zev – siempre que podamos escaparnos, podemos venir hacerte compañía, no tienes por qué volver a estar solo. Sé cómo te sientes, lo he vivido en carne propia. También se que no es lo mismo que si fuéramos tu compañero, pero servirá para darte un poco de esperanza.
Había sido un dialogo entre Zev y yo, un dialogo mental y una decisión que habíamos tomado los dos. No íbamos a dejar a Ort solo en el “Velo” hasta que pudiera comunicarse con su compañero, íbamos hacerle compañía, ayudarlo a aguantar el último tiempo de espera que le quedaba de estar solo. Por lo tanto dije.
-- Ort estoy de acuerdo con Zev… me uno a su propuesta. Volveremos tan pronto como podamos.
Asintió sonriéndonos y desapareció, por lo que nosotros retornamos al mundo físico y a nuestro Aravel, Ian había desaparecido del Aravel y del Clan. Marethari anuncio que partirían esa misma madrugada hacia el norte. Mientras nosotros partíamos en dirección este, hacia Denerim y el otro clan.
Con nuestros nuevos equipos en el hombro y con una sonrisa. Zev me tomo de la mano y así emprendimos la marcha hacia nuestro destino.